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Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE ALBACETE
Tarde del sábado, 16 de septiembre del 2000
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Santiago
Domecq Bohórquez, Torrestrella, Victorino
Martín, Daniel
Ruiz y Alcurrucén de
magnífica presencia, todos bravos y nobles.
Diestros:
Incidencias: Caballero sufrió una aparatosa cogida, de
carácter leve en el último.
Entrada: Tres cuartos de entrada Crónicas de la prensa:
El Mundo, La
Tribuna de Albacete
El Mundo.
JAVIER VILLÁN. La gloria con susto entra
En los últimos minutos una cogida espectacular redimió a Manuel Caballero:
la letra con sangre entra. Aún no se explica cómo la aguja del danielruiz, de
la que pendía el torero prendido por el muslo, no lo taladró. Un puntazo
limpio, una cojera leve y la crispación general fueron las únicas secuelas del
peligroso lance. Pese a las tres orejas que llevaba cortadas, la tarde no había
sido tan triunfal para el torero albaceteño como se esperaba. O, mejor dicho,
podía ser triunfal, aunque no épica y gloriosa. En términos estrictos,
incluso en términos un poco laxos, no podía hablarse hasta esos momentos de
proeza. Mejores tardes se le han visto a Caballero; y mejores se le verán en años
venideros. Manuel Caballero no había estado en plan legionario y tampoco en
plan exquisito. Había estado en plan Manolo y... en Albacete.
Acaso consciente de eso se echó de rodillas para saludar al de Daniel Ruiz
que, en tablas, ya le mandó un aviso. Y en un espectacular quite, a base de
largas a pie quieto y cambiándose el capote de mano, el toro salió siempre
protestando. La lidia de este toro, listo y encastado, fue lo más emocionante
de la tarde. Caballero se cayó en la cara sin poder clavar, y un capote
providencial le hizo el quite de su vida. Fue un subalterno que había bregado
muy bien toda la tarde y que en el momento justo estaba en el sitio preciso.
Como desconozco su nombre, aventuro el que me proporcionó un aficionado
conspicuo: Manuel Montoya. Quien quiera que sea, tiene derecho a rectificación.
Lo cierto es que el de Daniel Ruiz no se había entregado en la muleta y que,
pese a la rotundidad de una tanda de derecha y otra de naturales, andaba
remoloneando. Y vino Caballero, confiado, y trató de endilgarle un circular
invertido de salón. Con todos mis respetos, esa mariconada del circular
invertido no puede hacérsele a un toro vivaz y entero como era el de Daniel
Ruiz. En cuanto vio un hueco, se desentendió de la muleta, midió a Caballero,
se lo echó a los remos, y antes de que aterrizara en ellos, lo prendió por la
parte posterior del muslo.
La tarde, en el último momento, se había ido arriba; la fiesta había
mostrado su grandeza trágica, su cara osca, su desafío a los toreros machos.
Caballero primero se quedó pálido y luego sus labios, en consonancia con el
tono del agujero en el muslo, evolucionaban hacia la lividez amoratada. Volvió
al sitio del percance y consumó el circular invertido. La estocada por derecho
y hasta la bola. Hasta entonces no se había oído el grito de guerra «¡Hala,
Manolo!». Y es en esos momentos en los que más se necesita que alguien le diga
a uno «¡Hala, Manolo!».
La tarde había ido así: monopuyazo y, a veces, monopicotazo. Torillos
aparentes y febles, menos el victorino, flojo de remos y duro de temperamento, y
el Torrealta, encastado y trasmisor de emociones. Caballero, sin despeinarse ni
siquiera con el victorino. Cuando éste se le revolvía, el torero se metía en
la tabla del cuello o en los costillares. De tienta, en el primero de Alcurrucén
y en algunos otros; en el segundo, que se quedaba corto por la izquierda,
aseado. Más o menos ese fue el tono, con indudable oficio, con seguridad
cierta, durante toda la tarde. Y, en ocasiones, ligando muy bien los muletazos.
Demasiado poco para un desafío de seis toros.
Pero llegó ese sexto toro y Caballero, pese a tener al público contento,
comprendió que la gloria es otra cosa. Por eso, yo le digo «¡Hala, Manolo!».
Con hache o sin hache. Y aprovecho, al hilo de su torería para recordar algo
que decíamos en la escuela: «Hala con hache, interjeción; ala sin ella, es
volador». Por lo tanto, ¡hala, Manolo!; con vuelo o sin él.
Recuperación. El novillero Jaime Reyes continúa su recuperación y la
herida en la pierna afectada en el percance de Soto del Real evoluciona
favorablemente.
La Tribuna de
Albacete. O PEDRO J. GARCIA. Manuel Caballero
cortó cinco orejas en su encerrona
Las cosas no son como empiezan sino como acaban. Y ayer acabaron bien, con
un Manuel Caballero que se llevó cinco orejas al esportón y la correspondiente
salida a hombros, que estuvo a punto de ser truncada por la cogida que sufrió
por el sexto de la tarde. Ayer Caballero sí tuvo al público a favor, que le
recibió con palmas tras realizar el paseíllo y fue a más en su reconocimiento
ante el diestro, al igual que la tarde.
La tarde comenzó con poca temperatura, propiciado en gran parte por la
condición de los astados, que para acudir a este festejo tan rebuscados no
respondieron plenamente a lo esperado de estos hierros, sobre todo del estrella
de Victorino Martín, uno de los malos que le salen al ganadero.
ManuelCaballero estuvo por encima de estos tres enemigos. Con el primero,
noble pero blando y que transmitió poco, Caballero lo cuidó en una faena que
fue a más, templando la embestida del astado y destacando algunos naturales. Lo
despachó con una estocada tendida y trasera y dos descabellos. Ante el segundo,
al que lanceó con gusto a la verónica y realizó un buen quite por chicuelinas,
le realizó una faena breve y templada
ante un toro que se venía pronto y con clase a la muleta en el primer muletazo,
pero que en los siguientes era más mirón y sin tanta entrega; también
desarrolló sentido a medida que avanzaba la faena. El tercero, el de Victorino
Martín era el esperado para levantar la tarde y comenzar a sumar trofeos. Pero
fue la cruz, por su comportamiento y por lo que le hizo pasar a ManuelCaballero.
Gonzalo González y Juan Pedro Alcantud completaron un buen par de banderillas.
Ante este toro, complicado, sin clase y con mucho peligro, estuvo superior
Manuel Caballero. Poderoso y firme
con su muleta, que nunca dejó que la tropezara el toro, el albaceteño completó
una meritoria faena y estuvo muy por encima de su enemigo, lo que tras media
estocada y una estocada tendida le valió para cortar la primera oreja de la
tarde.
Breve pero intensa fue su faena ante el astado de Torrestrella, al que en
una faena breve sacó todo lo que tuvo el noble pero blando toro, que humilló
en sus embestidas y permitió cuajar a ManuelCaballero una faena que fue a más
y tuvo buenos pasajes, destacando los templados circulares y los muletazos por
bajo con los que remató su faena. Tras una estocada trasera y tendida y un
descabello consiguió la oreja que le abría la puerta grande.
Al quinto de la tarde, de Alcurrucén, también le realizó una faena que
fue a más y que terminó por meter al toro en la muleta, manteniendo el interés,
sobre todo en el toreo al natural, ante un astado que tuvo poco gas y remataba
los muletazos echando la cara arriba.
Daniel Ruiz completó ayer su notable feria con el toro que lidió en este
festejo, bravo y que dio buen juego tanto en el caballo, donde recibió un gran
puyazo de Diego Aparicio “El Turuta”, como en la muleta. Salió decidido
Caballero a redondear la tarde, recibiendo al toro con una larga cambiada y
empleándose en su particular quite con el capote a una mano. Escuchó música
desde el inicio de su faena y fue templando y ligando con buen gusto las
embestidas del toro. Destacó el pitón izquierdo del astado, por el que
llegaron naturales de buen corte y la confianza del diestro, muy metido en
faena. Así, llegó la ejecución de un circular en el que fue cogido por el
astado, que le tuvo varios segundos en el aire, aunque afortunadamente fue más
el suto. Enrabietado se levantó para rematar su fena y al toro, que lo hizo con
una buena y efectiva estocada que le valieron las dos orejas.
Por otra parte, la Banda de Música de Pozohondo también puso su granito de
arena, acompañando con pasodobles de buen gusto las faenas del albaceteño.
También tuvo el detalle de despedir a Eutimio Candel, quien ayer dejaba las
labores presidenciales, con un emotivo “Adiós con el corazón”.
Hasta siempre Eutimio. |
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