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PLAZA DE TOROS ALICANTE
Tarde del viernes, 21 de junio del 2001
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de El
Torreón, -primero, segundo y sexto-, nobles y con clase, aunque
justos de fuerzas; y otros tantos de Aldeanueva,
el cuarto como sobrero
Diestros:
Entrada: media plaza.
Crónicas de la prensa:
El País
El
País. VICENTE SOBRINO.
Corrida de tres y tres
La corrida se vino a menos en cuanto
fueron apareciendo los remiendos de Aldeanueva, ganadería no anunciada
pero que completó el lote al ser rechazados tres titulares. Tenían
fachada esos tres toros de Aldeanueva, mas sólo eso: estampa. El primer
pinchazo de la tarde lo sufrió El Juli en el tercero, el primer aldeanueva
que saltó al ruedo. Toro con 588 kilos que acabó pagando tan pesada
carga. El Juli, que había estado variado con el capote, sobrio y seguro
en banderillas, tuvo que insistir muy de cerca para provocar a un toro que
se apagaba por momentos. La faena de El Juli también acabó difuminada.
Devuelto el feo toraco que hizo cuarto, el
sobrero también fue de Aldeanueva. Ese toro duró un suspiro más, que
aprovechó Finito para estar fácil, estético, pero tomándose excesivas
ventajas. El tercer aldeanueva fue el quinto de la tarde y aquí el
festejo tocó fondo. Tan inválido fue ese toro que el amable público
alicantino obligó a Eugenio de Mora a terminar cuanto antes con el
lastimoso animal.
La corrida tuvo otro cariz con los tres
toros de El Torreón, aunque primero y segundo superaron en condiciones de
bondad y recorrido al impresentable que saltó en sexto lugar. El que abrió
plaza permitió a Finito montar una faena industrializada sobre la mano
derecha. Labor presidida por una intachable estética, pero siempre con la
pierna contraria escondida. Sólo regaló una serie corta al natural,
también más estética que profunda.
Mal picado el segundo, llegó a la muleta
muy dócil. Toro de escasa transmisión y gran bondad que permitió a
Eugenio de Mora meterse en una labor correcta, pulcra, pero que pecó de
cierta frialdad.
El feo toro de El Torreón que cerró
plaza apenas tenía pitones: totalmente inofensivo de cara. Mansote en
varas, El Juli echó de arrestos ante un toro que no acababa el viaje.
Faena de coraje, de raza, que el público volvió a agradecer.
Los nobles toros de El Torreón apenas
fueron castigados en varas, pues sus muy medidas fuerzas no permitían
excesos. No obstante esa flojedad, el que abrió plaza tuvo arrestos para
derribar en la única vara que tomó. El más estiloso en el primer tercio
fue el sobrero, que hizo cuarto, que también tomó un único puyazo.
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