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Festejo
PLAZA DE TOROS DE ALMERÍA
Tarde del martes, 22 de agosto
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Zalduendo,
bien presentados, mejores 1º,
4º y 6º, el 5º; sobrero, manso.
Diestros:
-
Manuel Caballero,
pinchazo y estocada
(ovación y saludos); estocada trasera caída (oreja).
-
José Tomás, gran
estocada (dos orejas); pinchazo y estocada honda tendida (ovación y
saludos).
-
El Juli, estocada
caída (oreja); buena estocada (dos orejas).
Entrada: lleno a reventar.
Crónicas de la prensa:
El
Mundo, El País
El Mundo.
CARLOS CRIVELL. Una corrida para soñar
El balance de seis orejas en una corrida de toros quiere decir que los
toreros han estado a buen nivel, pero también es señal de que los toros
embistieron mucho y bien. Como es frecuente, la faena más intensa, en razón de
las dificultades del toro, la realizó José Tomás en el quinto, un sobrero
manso.
No parecía posible la faena, pero con José Tomás en la plaza todo es
posible. Con la cara por las nubes y clara tendencia a las tablas, Tomás fijó
al toro en la muleta para dibujar naturales perfectos, ya por su trazo, ya por
las dificultades del astado, remiso a entregarse. Frente al quinto, hubo muchos
pases, unos mejores que otros, para ponerle al final más intensidad en una
tanda profunda y ligada sobre la derecha. Mató bien, pero aún así las dos
orejas fueron excesivas.
Caballero se enfrentó a dos toros para soñar el toreo, pero allí no soñó
nadie. Mucho mejor en el cuarto, un toro de bandera, con el que Caballero cumplió
bien, pero era un toro para armar un alboroto. A falta de toreo bueno con
semejantes astados, nos queda el pundonor de El Juli. La oreja de su primero era
un premio adecuado a su faena. El Juli le dio una infinidad de pases. Siento no
acordarme de ninguno. Con el sexto, la plaza vivió momentos más emotivos. La
plaza estaba loca. El Juli tiene loco a los públicos. Mató de una estocada
contundente y las dos orejas cayeron como fruta madura.
El
País. JUAN ORTEGA.
Triunfaron los toros
Puede que el toreo sea
uno, pero son diversas las formas de entenderlo y de interpretarlo. De lo mejor
a lo peor, pero, para estar entre lo mejor es condición la autenticidad. José
Tomás y El Juli, cada uno a su modo, son auténticos como sus triunfos; el
resto, que lo hubo, fue triunfalismo.
José Tomás anda
rumiando una mejor dimensión de la verónica, más amplia, más larga, más
lenta. Sólo dio una, pues todavía no llega a conjugar el compás que es
espacio y tiempo más ritmo. Con la muleta es una sorpresa constante: corría el
toro por toda la plaza, sin fijeza, cuando lo hizo crujir por bajo camino del
platillo. El animal siguió en plan andarín, pero José Tomás se paró con la
derecha y paró el toro y el mundo; no obstante, la res seguía andando al
hacerle frente por el pitón izquierdo, y José Tomás lo fue parando hasta
dejarlo como un perrillo. En un momento, le marcó perfectamente el camino en un
molinete espléndido, abrió una serie con el pase de las flores y compuso cinco
redondos importantes. Siguió arqueando el cuerpo y el viaje del toro en contra
de éste, y acabó enjaretando unas manoletinas que torearon al autobús de línea
para matar de una gran estocada.
El Juli se reposó con el
capote a la verónica y galleando; en el quite, logró unas lopecinas
espectaculares adaptando el vuelo del capote a la embestida del toro. Banderilleó
de dentro afuera con facilidad y bajó en el manejo de la muleta. En el sexto
armó el tinglado. Hubo valor para dar y repartir en la labor con la capa, de la
que destacó un quite por gaoneras. Aguantó mucho en el segundo par y aderezó
la suerte con recortes y juegos que levantaron al público. Estuvo mejor con la
derecha, más largo esta vez, y no hay duda de que anda mejor que para. Lo hizo
todo con gran inteligencia y mejor conocimiento, lo que le valió para
aguantarle el tirón al torero de Galapagar. Auténtico.
Manuel Caballero consiguió
en su primero tres series de naturales muy apreciables, quedándose en el sitio
y ligando, lo que puede ser noticia, pero que también fue realidad ayer en
Almería. Entró a matar un pasito desde fuera, el toro lo pisó y le hizo pasar
un mal rato. En el cuarto se dobló bien por bajo; luego, estuvo irregular,
combinando momentos brillantes con otros apagados, ante un toro noble, algo
escaso de fuerzas, que merecía más de tres buenos pases por cada lado.
La salida a hombros del
ganadero sobró.
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