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Festejo
PLAZA DE TOROS DE ALMERÍA
Tarde del miércoles, 23
de agosto
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de El
Torreón, bien presentados, blandos y codiciosos; el 3º, sobrero.
Diestros:
Entrada: casi lleno.
Crónicas de la prensa:
El
Mundo, El País
El Mundo.
CARLOS CRIVELL. Tarde de cabezotas
Salió una mala corrida de El Torreón, algo que parece poco menos que
imposible en Almería. El misterio del toro es tal que seis toros de hermosas
hechuras no embisten, acusan falta de calidad con arrancadas cortas y
desarrollan peligro.
El mejor toro fue el primero de Abellán. El espada madrileño se dedicó a
dar buenos derechazos hasta cansarse. Algunas tandas fueron muy buenas, ligadas
y rematadas con el de pecho de forma sentida. Abellán pinchó y cortó una
oreja a un toro de dos.
Más rara fue la cabezonería mostrada por Joselito en el cuarto. En
banderillas apretó mucho y parecía cualquier cosa menos un toro de brindis al
público, que fue lo que hizo el madrileño. Joselito no se anduvo con tonterías
y lo mató, bastante mal por cierto. Aunque al que mató mal de verdad fue al
primero, un toro con media arrancada, que fue lidiado muy mal por la cuadrilla.
Joselito dio medios pases y dejó cuatro pinchazos de pésima ejecución.
Otro cabezota fue José Tomás en su faena al quinto. El madrileño templó
mucho al segundo, un animal muy flojo y descastado, que fue entrando en la magia
de su muleta hasta entregarse. Fue cogido sin consecuencias al intentar torear
al natural, un pitón casi imposible. Fue una buena faena con momentos muy
inspirados, que recibió el premio de una oreja. Lo del quinto es menos
comprensible. Tomás convirtió un toro vulgar en algo manejable, siempre con el
temple por bandera y un gusto exquisito en cada muletazo. Lo mató bien a la
segunda y sólo paseó una oreja. La corrida acabó con susto. Fue otro toro
malo, muy falto de raza y con peligro por el pitón izquierdo. Abellán lo
intentó sin lograr nada positivo, salvo una voltereta impresionante de la que
salió conmocionado.
El
País. JUAN ORTEGA.
La emoción
provoca lágrimas
José Tomás, ayer, hizo
el paseo acompañado de Joselito, que estuvo ausente en el primero y no quiso ni
ver al cuarto, y de Miguel Abellán que al mejor de la tarde le hizo un buen
quite por chicuelinas y le recetó dos buenas series con la derecha, embarcando
correctamente y toreando en redondo. Se atropelló al final. En el último se
alivió.
El primero de José Tomás,
mal picado y bien banderilleado, desarrolló problemas de incertidumbre, que
duraron lo que José Tomás tardó en coger la muleta; en el centro del ruedo
hizo cambiar la actitud del toro y se sucedieron las series de redondos
abrochadas con el de pecho. Al torear al natural, el toro se venció y lo prendió
por donde cogen a los toreros cuando torean de verdad. Hubo fortuna y le devolvió
una serie por la derecha y unos ayudados por bajo en los que el pitón
acariciaba la rodilla adelantada. Hizo bien la suerte, pero el acero quedó algo
tendido y necesitó dos descabellos. A mi lado, hombres de barba cerrada,
curtidos en mil faenas, se limpiaban disimuladamente las lágrimas.
El quinto tenía pocos
muletazos y José dibujó dos series al natural monumentales; después de varios
intentos de huida lo recogió con tres naturales de frente, cruzándose y
embarcando perfectamente la embestida. Mató de un pinchazo y de una gran
estocada que cayó en el rincón. José Tomás, ha removido los cimientos del
toreo.
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