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Corrida de abono
PLAZA DE TOROS DE LAS ARENAS
BARCELONA
Tarde del domingo, 7 de mayo del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros
de Jandilla.
Diestros:
Entrada: más de media entrada.
Crónicas de la prensa:
El País, El Mundo
El
País. PAU NADAL. Matadores
de inválidos
La corrida de
Jandilla estuvo a punto de frustrar una tarde rodeada de una expectación
especial y que provocó un entradón en la Monumental, porque, junto a Finito de
Córdoba y El Juli, reaparecía José Tomás, el indiscutible triunfador de la
pasada temporada en Barcelona, y lo hacía después de su cogida del pasado 9 de
abril en Zaragoza, en un momento delicado para él, dada su ausencia de las
grandes ferias.
Pero los Jandilla, en general bien presentados, dieron un pobrísimo juego:
no tenían fuerza ninguna. El primero fue devuelto por doblar
ligeramente las manos y luego hubo otros más flojos, que no regresaron a
chiqueros. El sobrero, manso, descompuesto
y sin humillar. El segundo, con amagos de rajarse, se lesionó una mano. El
tercero, con atisbos de nobleza, pero muy flojo. El cuarto, manso
y flojísimo. El quinto, bravito en la muleta, pero flojo y casi no se picó. Y
el sexto duró poco.
Los tres diestros hicieron el papel de matadores de inválidos. Finito no
tuvo opción. Imposible su primero, inexistente el cuarto. A pesar
de ello, lo intentó y mostró que está muy decidido.
José Tomás hizo al sobrero
con un quietísimo quite por gaoneras. Después de lancear con quietud a su
primero y de un quite por tropezadas chicuelinas, la res se lesionó y hubo de
desistir de muletearla. Al quinto le hizo un quite
de fantasía, casi no se picó el animal que tenía delante (llamarle toro
sería hacerle un favor) y, con inteligencia y quietud, se inventó una faena,
que caló en el público. Toreó con pausas para que la res tomase aire. Las dos
orejas, fueron excesivas dada la poca entidad de su oponente.
El Juli hizo un gran quite por chicuelinas de rodillas. Su primero, un inválido,
sólo le permitió apuntar un toreo suave
al natural. Salió a por todas en el sexto. Dos largas afaroladas, quite
algo embarullado por zapopinas y gran tercio de banderillas. La faena
tuvo un principio torerísimo por bajo y siguió con un gran sentido del temple.
Tuvo también que administrar el aire de bovino, pero el astado se acabó
pronto. Una estocada
y cuatro descabellos hicieron que se esfumase el bien ganado trofeo, aunque la
vuelta fue clamorosa.
El Mundo. ÁLVAREZ
TABOADA. Ciclón José Tomás
Sólo la inteligencia y el arte de José Tomás, en
el quinto, y el derroche de facultades de El Juli justificaron la gran entrada
que registró La Monumental.
José Tomás hizo que el público saliera del desencanto. El
de Galapagar tuvo que esperar a que saliera el quinto de Jandilla para
desarrollar la exquisita torería que atesora. Desde sus lances de recibo,
pasando por un vibrante quite por gaoneras; cuanto el diestro hizo fue
constantemente jaleado. Desde los ayudados por alto a los redondos de gran
temple.
Lo mejor, empero, fueron los muletazos cambiados y los
naturales. Las manoletinas, marca de la casa, acabaron de entusiasmar a la
concurrencia, y José Tomás mató de un estoconazo ganando las dos orejas.
Finito de Córdoba fue el menos afortunado. De entrada su
primero fue devuelto tras medir el suelo a la salida del primer encuentro con
los picadores. El primero bis, de la misma ganadería no se prestó en
absoluto al lucimiento. El cuarto, manso y débil, no mejoró a los anteriores
y Finito optó por la brevedad.
El Juli bastante hizo con mantener en pie al tercero antes
de matarlo de estocada y descabello al tercer golpe. En el que cerró plaza,
con más tranco que sus hermanos, Julián López estuvo muy decidido. Lo
recibió con dos largas cambiadas de rodillas y luego hizo un vistoso quite
por lopesinas. En banderillas clavó tres pares largamente aplaudidos y con la
muleta construyó una faena a base de redondos y naturales de buena factura.
No obtuvo trofeo alguno porque mató de estocada tendida y descabello al
cuarto golpe.
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