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Corrida de abono
PLAZA DE TOROS DE LAS ARENAS
BARCELONA
Tarde del domingo, 14 de mayo del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de El Jaral de la Mira,
bien presentados, con movilidad, pero sin fijeza ni humillar, ásperos y con
peligro; el sexto, de Saboya, noble y con poca fuerza.
Diestros:
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Ricardo Ortiz, ovación y ovación.
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Canales Rivera, vuelta al ruedo y silencio
-
Juan Diego, silencio y aplausos.
Entrada: más de media entrada.
Crónicas de la prensa:
El País.
El
País. PAU NADAL. Cuatro
verónicas y media
Cuatro verónicas y media, hondas y toreras, del debutante
salmantino Juan Diego al que cerró plaza fueron lo mejor que se vio en este
aburrido festejo.
Lo mejor y casi lo único, porque la corrida de El Jaral tenía mucho que
torear y los muy voluntariosos coletudos sólo acertaron de forma intermitente.
Los cinco ejemplares de la ganadería titular, que, dicho sea de paso, no fueron
precisamente muy bien lidiados, empujaron en varas, aunque varios saliesen
sueltos, casi todos fueron ásperos, con la cabeza por las nubes y tirando
cornadas a diestro y siniestro. O sea, que se movieron, sí, pero se movieron
mal. Para contraste con estas reses, la de Saboya tuvo nobleza y una cierta
fijeza, pero también muy poca fuerza y se apagó antes de hora.
Ricardo Ortiz banderilleó con desigual acierto a sus dos oponentes,
destacando en los dos últimos pares. Su primero acrecentó un molesto cabeceo
porque enganchó la muleta con frecuencia.
Voluntarioso ante un animal con unas respetables velas, Ricardo Ortiz lo
finiquitó, a la segunda, de una buena estocada. Con el violento cuarto estuvo
muy valeroso, sorteando hachazos. Estuvo algo premioso con el estoque, porque la
res no daba facilidades.
Poco brillo
Mansurrón el segundo, Canales Rivera consiguió meterlo en la muleta, aunque
con poco brillo. Buena estocada y muchos saludos por parte del espada. La faena
al poco claro quinto la brindó a Julio Robles, tuvo apuntes de calidad, pero no
aplicó la lidia adecuada (mano baja y dar aire al astado).
Al áspero y poco fijo tercero, Juan Diego quiso hacer las cosas bien, pero
no obtuvo especial lucimiento y falló repetidamente con el descabello. Citados
quedan sus preciosos lances al sexto. Mostró buen aire con la muleta, pero dio
poco aire a la res y ésta se acabó muy pronto. Apuntó bien, pero no acabó de
dar en la diana.
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