El diestro Julián López El Juli salió a hombros al
cortar dos orejas en la corrida celebrada ayer en la Monumental de
Barcelona, en la que se concedieron demasiados trofeos por la petición de
un público triunfalista. Se lidiaron cinco toros de Torrealta y un
sobrero de Hermanos Sampedro, lidiado en segundo lugar, que en general
flojearon.
Enrique Ponce realizó una faena con oficio e inteligencia a su
primero, demostrando su buen momento, pero a su labor le faltó trasmisión
por las escasas fuerzas de su noble enemigo. Ante el complicado cuarto, se
dió un arrimón de mucho mérito, estando siempre por encima del toro y
que el público supo apreciar con una gran ovación.
El primero de Finito de Córdoba fue protestado por sus pocas fuerzas y
sustituido por un sobrero de los Hermanos Sampedro, al que toreó con
gusto a la verónica, logrando excelentes series por ambos lados en una
labor que fue a más, alargando los muletazos con series de gran perfección,
sin duda fue la oreja mejor concedida de la tarde. En el quinto, con poca
fuerza, estuvo por encima del astado que tenía escaso recorrido, siendo
despedido con una fuerte ovación.
El Juli recibió a su primero con una larga cambiada de rodillas,
banderilleó a los dos toros con lucimiento y exposición y aunque le llegó
rebrincado, el diestro lo toreó valiente, pero sin lograr dominarlo, aún
así le concedieron una oreja, de un público complaciente.
En el sexto, como el resto, sin fuerzas, estuvo muy voluntarioso y
valiente en una faena porfiona, pasándose los pitones muy cerca, mató de
una estocada trasera, premiada con una oreja, lo que le valió la Puerta
Grande.