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Corrida de abono
PLAZA DE TOROS DE BARCELONA
Tarde del domingo, 22 de julio de 2001
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Domingo
Hernández-Garcigrande, muy desiguales de presencia y fuerza,
deslucidos a excepción del buen primero. 3º y 3º bis devueltos a los
corrales por su invalidez.
Diestros:
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónicas de la prensa:
El País, ABC,
Diario de Sevilla
El País.
PAU NADAL. Se rompió la racha
José Tomás es, desde luego, santo y seña
para la afición barcelonesa, pero ayer se rompió su racha de éxitos,
orejas y puertas grande. En buena parte fue por culpa de la muy desigual
corrida, en la que tres toros de Hermanos Sampedro sustituiran a los tres
anunciados de Domingo Hernández. Su primero fue protestado por su falta
de trapio y, aunque con un cierto cabeceo, comenzó sirviendo en la
muleta, sólo hasta que se aplomó. Tomás dio buenos muletazos, pero no
se acopló con el animal, con muchas pausas. El quinto, con trapío, llegó
reservón y poco franco al último tercio y Tomás, que lo había lanceado
lucidamente a la verónica, intentó meterlo en la muleta, también con
muchas pausas y sin que el toro arrancae en determinadas distancias.
Finito de Córdoba, en cambio, en un gran
momento, parece atravesar una buena racha. Cortó oreja en los dos y salió
a hombros por la única puerta en que hoy se sale a hombros. Tuvo la
suerte de que le tocara el mejor ejemplar del encierro y lo toreó, aunque
en series muy cortas, con hondura, elegancia y temple, en una faena casi
dibujada. El cuarto manseó en los dos primeros tercios, cambió para
bueno en la muleta, pero se aplomó muy pronto: hasta que el toro se aplomó,
humo otra vez magníficos muletazos por ambos pitones, con el colofón de
una estocada entera.
El segundo sobrero, sin humillar y venciéndose
por el izquierdo, no permitió más que breves y asislados apuntes de
clase a Morante de la Puebla. El sexto manseó descaradamente, pero llegó
a la muleta violento y transmitiendo emoción, hasta que se rajó
definitivamente, refugiándose en tablas. Morante de la Puebla, magnífico
a la verónica, le hizo, mientras la res lo medio permitió, un muleteo de
mucho mérito, con arte, torería, sentido estético y hasta valor. Malogró
con la espada la obtención de un posible trofeo.
Diario de Sevilla.
EFE. Finito de Córdoba,
pletórico, abre la Puerta Grande
Una gran tarde de toros dio ayeren la Monumental el
diestro Juan Serrano Finito de Córdoba, que logró abrir la Puerta Grande
tras dos actuaciones llenas de torería y que entusiasmaron a los
aficionados que llenaron casi en tres cuartos el coso taurino en tarde de
fuerte calor.
Se lidiaron tres toros de Garcigrande -primero, quinto y sexto-, dos de
Hermanos Sampedro, segundo y cuarto, y un sobrero de Los Bayones, en
tercer lugar, desiguales de presentación y juego. Únicamente el primero,
con el hierro de Garcigrande, fue noble y aplaudido en el arrastre; el
cuarto de Sampedro, manso, fue a más en la muleta y los restantes no
dieron facilidades.
Finito de Córdoba tuvo una tarde inolvidable. Sensacional con el
capote, dio todo un curso de bien torear, totalmente relajado y con una
entrega total. Toreó con empaque y gusto exquisito con series que se podían
definir como perfectas. En el cuarto, que manseó, se creció toreando muy
relajado con series que enloquecieron a los tendidos y, entrando a ley,
logró una gran estocada, paseando la oreja, mientras se pedía la
segunda. Tarde apoteósica de Finito, que está en un gran momento.
José Tomás, se fue de vacío, algo insólito, pero sus toros no
sirvieron.
El primer astado que le correspondió al torero de Galapagar derrotaba
al final de cada pase y se paró pronto y el quinto fue muy complicado,
escarbando e incierto, y Tomás se mostró decidido sin dudarle en ningún
instante.
El diestro sevillano Morante de la Puebla, con el sobrero de Los
Bayones, que no tuvo fijeza, nada pudo hacer y en el sexto, incierto, se
vino arriba el torero, arrancando algún muletazo de gran calidad, pero
aislados, hasta que el toro se rajó y desistió.
ABC. ANGEL G. ABAD.
Finito de Córdoba, a hombros, le moja la
oreja a José Tomás en Barcelona
La noticia de ayer en Barcelona fue que José Tomás no abriera la
puerta grande por enésima vez consecutiva. Quien abandonó la Monumental
a hombros fue Finito de Córdoba, que dio una buena tarde de toros. Un
triunfo que enmascara un saldo ganadero, impropio de una plaza de primera
y de un cartel de postín.
No acabó Finito de entenderse con el bravo y flojito primero. Sólo en
una tanda con la derecha se puso en el sitio y ligó una gran serie. La
conjunción plena llegó en un interminable cambio de manos. Dejó a los
aficionados con la miel en los labios pese a la orejita que cortó.
Manso de libro el cuarto, con el que Finito se dobló en un torerísimo
inicio de faena. El toro rompió a embestir y el torero, esta vez sí, se
decidió a torear, y bien. Aparcó la indolencia y cuajó una labor espléndida,
sobre todo por el pitón derecho. Aquí Finito se embraguetó, quebró la
cintura y alargó las embestidas al límite. Estocada y oreja de ley.
PASIÓN
La pasión por José Tomás en Barcelona es tal que con el
segundo torete el público parecía que estaba viendo otra cosa a lo que
en realidad sucedía en el ruedo, que sólo era la voluntad de un torero
tozudo con demasiados enganchones, mucha muleta retrasada y excesivo toreo
a pies juntos.
El quinto, remiso a embestir, exigía distancias y un torero cruzado, y
Tomás, ni lo uno ni lo otro. Además, estuvo muy mal con la espada, lo
que acabó de romper su racha de triunfos en esta plaza Monumental. Pero,
aunque ayer la tarde fuera para olvidar, el público, puesto en pie, le
dedicó tras el casi fracaso una ovación de gala. La pasión por José
Tomás en Barcelona sigue intacta.
Una birria el tercero, se fue para los corrales. El sobrero, también
de Sampedro, también birrioso y también devuelto. El segundo sobrero, de
Los Bayones, se acabó pronto y no permitió más que un vibrante comienzo
de faena de Morante, que sin embargo toreó de primor a la verónica al
sexto. Manseó el toro y el sevillano le plantó cara en los medios, pasándoselo
muy cerca en pasajes de muleta adelantada y cadera desgarrada. Fue
arrancando muletazos hasta que el toro, finalmente, se rajó cuando el público
ya estaba entregado. Pinchó y el triunfo se esfumó.
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