GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

Corrida de Mixta
PLAZA DE TOROS DE BARCELONA
Tarde del domingo, 23 de septiembre de 2001
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de Núñez del Cuvillo, justos de presentación y fuerza, en general de buen juego. 

Diestros:

Entrada: casi lleno.

Crónicas de la prensa: El País, ABC


El País. Pau Nadal. Finito, Tomás y El Juli, a hombros

En la Monumental de Barcelona los aficionados salieron ayer contentísimos después de haber asistido a una buena tarde de toros, al menos una, con corte de siete orejas y los tres diestros a hombros por la puerta grande, en lo que podría calificarse de triunfal final de temporada. Aunque en algún momento se pecó de triunfalista y al presidente le costó poco acceder a las nutridas peticiones de trofeos, la verdad es que la tarde fue entretenida y globalmente la mejor de una temporada como la actual que ha transcurrido escasa en triunfos de la terna completa.

Hubo cerca del lleno, lo cual es una gran entrada para lo que se lleva en la Monumental de Barcelona. Yy colaboradora al éxito fue la corrida de Joaquín Núñez, sin excesos en la presentación, pero que hizo una buena pelea en varas, con cuatro toros de buen juego. Sólo el quinto presentó serias dificultades.

Finito de Córdoba no redondeó faena en su primero. El muleteo tuvo más estética que dominio. Estuvo mejor en el cuarto, con excelentes series por ambos pitones, algunas con largura, temple y mano baja, hasta que al toro se le acabó el gas.

Al segundo, noble y repetidor, sobre todo por el pitón izquierdo, José Tomás lo entendió muy bien y lo lució citándolo de lejos y toreándolo con suavidad y quietud por ese pitón. Con la diestra, el muleteo no pudo tener el mismo brillo, pero el entusiasmo volvió a surgir con las manoletinas hieráticas del final de la faena.

El quinto toro huía de los engaños y cuando acometía lo hacía buscando el cuerpo. José Tomás estuvo valeroso al arriesgar en busca de un lucimiento que era prácticamente imposible.

El Juli tuvo su mejor tarde en Barcelona. A su primero lo lanceó al delantal y se lució en un quite por chicuelinas y tafalleras. Banderilleó haciéndolo todo él, y la faena tropezó con la poca transmisión que ofrecía el astado, pero El Juli amarró la oreja merced a una gran estocada recibiendo. Al sexto, que se dejó más, El Juli lo quitó por caleserinas, protagonizó un gran tercio de banderillas y le hizo una faena honda, poderosa y vibrante que entusiasmó al público y obtuvo las dos orejas.


ABC. ZABALA DE LA SERNA. Qué bonito, todos a hombros

Después de tantas versiones y una misma historia sobre el idilio de José Tomás y Barcelona, había desarrollado verdadera inquietud por conocer el romance sobre el mismo escenario. Ninguna mejor ocasión que su cierre de temporada frente al líder de la misma: El Juli. Como testigo, Finito de Córdoba. Como árbitro, una de esas codiciadas corridas de Núñez del Cuvillo. Hasta en Albacete anunciaron tan jugoso hierro en dos tardes para satisfacer a los ases, pero al final no hubo toros para componer la docena y Tomás anunció que no acudía a su compromiso; Juli se comió los «bombones», que dicen que además daba risa verlos.

Ayer, aquí, en esta preciosa y ambientada Monumental, tres bajaron demasiado la media de dignidad. El toro que rompió plaza cumplía por hechuras los requisitos de su edad cinqueña. Finito interpretó el toreo a la verónica de veras. José Tomás levantó murmullos, palmas y solicitudes de silencio cuando se colocó el capote a la espalda. Las gaoneras salieron movidas, mas causaron alboroto y ovaciones nerviosas que empezaban a explicar al cronista los devaneos previos de un amor sembrado en otros tiempos.

Pareó bien Curro Cruz e inició su matador la faena con suma torería, derrochada en un cambio de mano. Había material excelente para pintar un bello cuadro desde el principio. Sin embargo, Finito tardó en acoplarse con un ligero cabeceo a derechas y en general con el enemigo. Un natural de corte sobresaliente inauguró una tanda desigual, que no alcanzó el ritmo que desprendió el final de obra. Culminó con media lagartijera en lo alto. Una oreja supo a poco.

Noble resultó también el cornalón y bajito cuarto, y curiosamente el matador cordobés anduvo más firme y ligado que en el anterior, enganchando los viajes con la muleta bien plantada. El toro no aguantó toda la faena. Pese al descendente tono final, con la estocada afloró la pañolada.

Y es que la espada constituye el cincuenta por ciento, como mínimo, de un triunfo. Que se lo digan a José Tomás, que por un parsimonioso y soberano volapié en el platillo y unas manoletinas se embolsó dos orejas. Poco más, porque la faena había transcurrido con escasa limpieza y poco aplomo. La verdad es que el nuñezdelcuvillo embestía feo, con las manos por delante y sin terminar de humillar. La cosa se basó al natural. Cuatro series así, valerosas, hasta que sobrevino una colada tras otra. Sobre la derecha las embestidas se acortaron. Nunca cesaron las palmas y los oles, con motivo o sin él.

El novillote basto, castaño y rajado que hizo quinto desarmó a José Tomás de salida y luego le trajo un tanto a la deriva con su moruchón comportamiento.

Otro que no pasó de anovillado fue el ensabanado tercero, que nunca humilló ni se entregó. El Juli clavó a cabeza pasada al cuarteo y mejoró en las siguientes reuniones. Peleón se mostró con la muleta y se enmendó con una estocada al encuentro perfecta, que por sí sola valió la oreja concedida.

La carita lavada lucía el sexto. El diestro de Velilla de San Antonio remató un recibimiento normalito con tres medias muy toreras. Se creció de poder a poder y por los adentros con los rehiletes, tras un barroco quite por caleserinas. Y luego surgió el mejor toreo de la tarde, cuando metió al toro en la muleta poco a poco. Rodilla en tierra no consiguió frenar un molesto gazapeo que siguió sobre la mano derecha. Rompió la embestida sobre la izquierda, en un par de tandas de naturales incuestionables por su largura y poder. Ya la faena despegó, y sólo un precipitado pinchazo y la caída estocada la pudieron frenar. Pero ya la tarde se había embalado, y ahora con más razón que nunca.

Qué bonito, todos a hombros. Y ojalá que así, poco a poco, Barcelona recupere su pasado, su afición y su gloria. No es fácil.

 

 

 
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