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Novillada con picadores
PLAZA DE TOROS DE
BARCELONA
Tarde del domingo, 12 de mayo de 2002
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de Joselito,
bien presentados y de buena condición, pero con muy poca fuerza.
Diestros:
Entrada: un cuarto de entrada.
Crónicas de la prensa:
El País.
El País.
PAU NADAL. Ansias de triunfo
Con la cuarta de las cinco novilladas
previstas para esta temporada en el coso barcelonés, ha seguido un ciclo
que está teniendo muchos puntos de interés, como en esta tarde las
buenas maneras de Ibáñez, el valor de Rubias y las ansias de triunfo de
Escribano.
En el encastado y falto de fuerzas
primero, Jorge Ibáñez estuvo entonado en los medios, primero con la
diestra y enseguida con la zurda, con temple y buenas maneras, pero el
novillo acabó acusando la escasez de fuerza y el novillero falló a
espadas. El cuarto fue más soso y deslucido que sus hermanos anteriores,
por lo que un Ibáñez decidido no pudo cuajar un trasteo lucido,
mostrando habilidad con el estoque, ya que el novillo llevaba la cara por
las nubes, lo que le decidió a recurrir al descabello, con el que no
acertó con prontitud.
Derrengado, pero de buena condición, el
segundo de la tarde permitió ver a un Luis Rubias valeroso y muy
dispuesto en un muleteo forzosamente breve y rematado deficientemente con
el estoque. El quinto cambió para bueno en el último tercio y Rubias
pudo instrumentarle excelentes series por ambos pitones, con aguante y
acertando en las distancias, sobre todo en las primeras tandas. Luego se
aceleró un tanto, y una casi entera, de efectos fulminantes, dió paso a
una nutrida petición de oreja, que la presidencia no atendió.
Oreja merecida
Manuel Escribano recibió a porta
gayola al bonito jabonero lidiado en tercer lugar, al que hizo un
complicado y estrambótico quite y que apenas fue picado. Lo banderilleó
con decisión, siendo cogido sin consecuencias en el primer par, y con la
muleta estuvo valiente, torero y en novillero con ansias de triunfo,
refrendadas con una estocada hasta la bola y cortando merecidamente una
oreja.
En el sexto, se fue otra vez a saludarlo a
la puerta de chiqueros y lo banderilleó brillando especialmente en el
tercer par, al violín. A la muleta llegó el novillo sosote, mansurrón y
sin humillar, pero Escribano, con valor, le hizo más de lo que cabía
esperar, aunque no consiguiese redondear el muleteo. Con un pinchazo,
estocada defectuosa y tres descabellos dio fin a su esperanzadora actuación.
Las ansias de triunfo, siempre deseables
en cualquier novillero que ambicione ocupar un puesto preferente en el
escalafón, brillaron esta vez de forma especial en la actuación del
sevillano Escribano, que con sólo ocho novilladas picadas en su haber ha
confirmado la excelente impresión que dejó en el público sevillano con
su actuación en la novillada en la Maestranza el pasado 5 de abril.
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