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Corrida de abono
PLAZA DE TOROS DE EL PLANTÍO
BURGOS
Tarde del lunes, 26 de junio del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Adolfo
Martín, desiguales de presentación y juego. El primero buen toro, algo
flojo; el tercero, chico y bueno para la muleta; el resto reservones y
desarrollando peligro.
Diestros:
Entrada: más de media entrada.
Crónicas de la prensa:
El Mundo, ABC
El Mundo.
IÑIGO CRESPO. El guiño de Padilla
La corrida de Adolfo Martín fue chica y la mayoría de los toros no dieron
ningún tipo de facilidad para el lucimiento. De la quema se salvó el buen
primer toro, codicioso y con el morro por el suelo. El resto de la corrida no
hizo otra cosa más que desarrollar problemas y muchas dificultades. La única
oreja del festejo la cortó el jerezano Padilla, que se mostró arrollador y
dispuesto durante toda la tarde. A los dos toros los recibió en la boca de
chiqueros, con los dos estuvo vistoso con el capote, con alegría y mucha
entrega. La oreja que le cortó a su primer toro fue por una faena bullidora,
exprimiendo al astado, muy metido con él y basada en una gran disposición. A
su segundo toro no lo pudo cuajar.
El burgalés José Ignacio Ramos se llevó el peor lote de la corrida, con
gran diferencia. Su primero, mirón y reservado, acabó parándose. Lo único
destacable fue el gran estoconazo que le recetó.
El segundo de su lote fue otra prenda, lo único digno de mención fue un
extraordinario tercio de banderillas. Con la muleta hizo un esfuerzo, se jugó
la cornada y el público le recompensó con una cariñosa ovación.
Abría la terna el torero de Fuenlabrada, El Fundi, que estuvo toda la tarde
derrochando oficio y grandes dosis de frialdad. No vio a su excelente primer
toro, con el que estuvo vulgar, precipitado y pegapases; con su segundo
ejemplar, que planteó problemas, se mostró pulcro, sin más.
Pasó El Fundi por Burgos desorientado, sin sitio e incluso con las
banderillas, tercio en el que siempre luce, muy distante y frío. Con mal pie
hemos empezado esta Feria.
Esta tarde que vienen las figuras puede cambiar el sino.
ABC.
SUÁREZ GUANES. Encastada corrida de Adolfo Martín
Se inició el festejo con un buen toro de Adolfo Martín. El Fundi se mostró
animoso con el percal: ganó terreno en verónicas —destacó la media—, lo
llevó bien al caballo y, en su turno, toreó a la verónica con cierta rapidez.
Ofreció banderillas a sus compañeros, cosa que también hicieron los otros
matadores en el segundo y en el cuarto; en todo momento, con lucimiento. Muchos
muletazos dio El Fundi por los dos lados —el izquierdo era el mejor—, mostrándose,
a pesar de sus ganas, por debajo del buen nivel del astado. Al final, sacó una
excelente serie con la derecha, pero ya era tarde. Además, falló a espadas.
También estuvo por debajo del cuarto, un toro que tenía muy buen son en
cuanto le dejaba la muleta en la cara. El Fundi, que había cumplido con el
capote y banderilleado con facilidad, alargó una labor que sólo al final
ejecutó con buen trazo.
José Ignacio Ramos lanceó a su primero de forma muy corriente. Ramos se
plantó con la derecha y sacó algunos muletazos hasta que su rival se plantó.
Aunque, a lo mejor, dejó de pasar porque su matador no le adelantó la muleta
de verdad.
En el quinto ejecutó con el percal el correspondiente —esta tarde
manoseado— quite por chicuelinas. Por el contrario, brilló de verdad al
banderillear y hasta colocó un cuarto par a petición popular. El de Adolfo se
fue para arriba y ofreció problemas. Ramos tardó en amoldarse con él. Se
mostró valiente, pero vulgar. Se entregó en la estocada postrera.
Juan José Padilla comenzó su labor, en el tercero, con una decidida larga a
portagayola. Se le aplaudió al veroniquear. Faena intermitente, con garra, con
ganas de querer ser. Intercaló algunos medios pases con la derecha con unos
naturales más reposados. Siempre con aguante, siempre con espectacularidad y
siempre llegando a la gente. La estocada final cayó trasera.
Con una nueva larga recibió al sexto, se serenó al veroniquear, cumplió
con las banderillas y no se acopló para nada con la muleta porque había
cambiado precipitadamente el tercio con sólo una vara.
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