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TOROS EN EL PUERTO DE SANTA MARÍA


Plaza de toros: datos e imágenes

TEMPORADA 2005
Festejos celebrados

Domingo, 3 de julio. Novillos de Corbacho Grande (bien presentados y juego desigual), para Caro Gil, (ovación y palmas), Alejandro Morilla (ovación y ovación) y José Caraballo (ovación y oreja). Un tercio de entrada.

Domingo, 10 de julio. Utreros de Hermanos Torres Gallego (de distinto juego), para Fran Moreno (saludos y silencio), Antonio José Blanco (silencio y oreja) y Ambel Posada, (aplausos en ambos). Un tercio de entrada.

Domingo, 17 de julio. Toros de Buenavista (de diferente presentación y distinto juego), para Uceda Leal (saludos desde el tercio y oreja), Octavio Chacón (silencio tras aviso y pitos) y El Capea (aplausos y bronca). Un tercio de plaza.

Domingo, 24 de julio. Toros de Núñez del Cuvillo (bien presentados y de juego desigual, destacando el 4º, 'Almansito', que ha sido indultado), para Enrique Ponce (ovación y dos orejas y rabo simbólicos), Morante de la Puebla (dos orejas y leves pitos) y José María Manzanares (ovación en ambos). Casi lleno. Crónica del festejo.

Sábado, 30 de julio. Novillos de Mari Carmen Camacho (con juego), para Álvaro Justo (ovación y palmas), Alejandro Morilla (palmas y oreja) y Currito (oreja y dos orejas). Escasa entrada. 

Domingo, 31 de julio. Toros de Núñez del Cuvillo (de juego desigual) y un sobrero (2º) de Mª Carmen Camacho, para Jesulín de Ubrique (oreja y ovación), El Fandi (ovación y dos vueltas al ruedo) Miguel Ángel Perera (oreja y ovación). Casi lleno. Crónica del festejo.

Sábado, 6 de agosto. Toros de Parladé (deslucidos, descastados y escasos de fuerzas), para César Rincón (pitos y ovación), Morante de la Puebla  (bronca y oreja tras aviso) y El Juli (oreja y ovación). Casi lleno. Crónica del festejo.

Domingo, 7 de agosto. Toros de Lagunajanda (deslucidos y descastados), para El Cid (ovación y ovación), César Jiménez (silencio y palmas tras aviso) y Salvador Vega (leve división y pitos). Más de media entrada. Crónica del festejo.

Domingo, 14 de agosto. Toros de Adolfo Martín (encastados), para Pepín Liria (ovación y oreja), Fernando Robleño (ovación y oreja) y Luis Vilches (ovación y oreja). Menos de media plaza. Crónica del festejo.

Lunes, 15 de agosto. Toros de María luisa Domínguez (descastados), para Juan José Padilla (ovación y ovación), Luis Miguel Encabo (ovación y oreja) y Antonio Ferrera (ovación y palmas). Casi media plaza.

Viernes, 19 de agosto. Por la noche. Corrida de Rejones. Toros de Benítez Cubero, para Fermín Bohórquez, Hermoso de Mendoza y Antonio Domecq.

Domingo, 21 de agosto. Toros de El Torreón (bien presentados y juego desigual, destacando el 5º, 'Líbano', que fue indultado), para Enrique Ponce  (ovación en el que mató, resulto cogido en su primero, impidiéndole continuar la lidia), El Cid (oreja, oreja y silencio) y Jesuli de Torrecera (oreja y dos orejas y rabo simbólicos). Crónica del festejo

Parte médico emitido por el Doctor Julio Mendoza: "Herida por asta de toro en el tercio medio de la pierna derecha con herniación de masa muscular de unos 10 centímetros, con trayectoria ascendente y que interesa tejido celular cutáneo, con rotura de masa muscular de soleo y gemelo interno. Intervenido con sedación general y anestesia local bajo protección antibiótica. Pronóstico grave. Trasladado a una clínica de Jerez". 

Festejos celebrados

Domingo, 1 de mayo: Rejones. Toros de Campos Peña (con juego) para Luis Domecq (oreja), Andy Cartagena (dos orejas), Álvaro Montes (dos orejas) y Sergio Galán (oreja). Un tercio de plaza.

Domingo 6 de marzo: Festival a beneficio de APADENI. Novillos de Mari Carmen Camacho, José Luis Osborne, Torres Gallego, El Torero, Núñez del Cuvillo, Corbacho Grande, Lagunajanda y un sobrero de Martelilla (buenos) para el rejoneador Antonio Domecq (oreja) y los matadores de toros José Luis Galloso (ovación), Juan José Padilla (sustituía a Jesulín de Ubrique, oreja), Uceda Leal (oreja), Dávila Miura (dos orejas), Octavio Chacón (dos orejas y rabo) y Jesuli de Torrecera (dos orejas y rabo).


  PortalTaurino, 07 de agosto de 2005MANUEL VIERAUna pesadilla monótona y desesperante

Otra vez el toro trunca ilusiones y convierte el espectáculo en una larga pesadilla. No puede ser. Imposible creer que tan prestigiosa procedencia dé estos animales sin raza, tullidos, inmóviles, a la defensiva, feos, mal hechos, sin cara, anovillados e inservibles para el toreo. Qué se busca con esto ¿La movilidad engañosa de una embestida noble para el toreo bonito? ¿La suerte del “minipuyazo”? ¿La falsa emoción del detalle y la filigrana y el pase banal?. Pues ni para esto sirvieron los toros de Lagunajanda –procedencia Toros de El Torero- . 

Es, quizá, este el mayor problema con el que se enfrentan los deseosos de un triunfo en plaza como esta. Que el toro se le pare, se le inmovilice ayuno de casta, se defienda en los engaños, y se le marche camino de las tablas, es algo impensable para el emocionante y profundo toreo de El Cid, la extrema calidad del sentimiento de Vega, o la despaciosidad ceremoniosa de las formas de Jiménez. Ni uno ni otros consiguieron hacernos despertar de la pesadilla monótona y desesperante.

Se nos echó encima la tarde portuense sin degustar la lenta verónica y el incuestionable largo y lento natural de El Cid. La frescura y la imaginación en los muletazos de Vega quedaron por descubrir. Y ni tan siquiera la verticalidad de sus formas las pudo poner en práctica Jiménez 

Lo que sí consiguió El Cid tras los afanosos intentos por conseguir faena con el complicado cuarto, fue visitar la enfermería. En los medios le robó muletazos con la diestra de bonito trazo. No pudo cruzarse más buscando el pitón contrario, el peligroso animal lo buscó y lo encontró: Resultado: fuerte contusión en la región precúbito y herida contusa en región escrotal. El susto no pasó de leve. Con la capa gustó en los lances a la verónica al soso e inválido primero. El Cid inició los intentos de faena casi en los medios. No hubo forma de conseguir un solo trazo con emoción. Esta vez mató de estocada.

Ni una sola fantasía en los trazos de César Jiménez al flojo y descastado segundo. Pases sin demasiado encanto, aunque puso en práctica toda su sapiencia por conseguir mandar en la complicada y sosa embestida del toro. Con el complicado y anovillado quinto tampoco hubo forma de dibujarle dos muletazos seguidos. Dos naturales con gusto y no más. Demasiadas dificultadas para sacar provecho de una embestida a la defensiva. 

Salvador Vega se estrelló con la poca fuerza del que más se entregó en el caballo, el tercero, pero que después se defendía de los engaños buscando su presa. El bajonazo, de denuncia. Al manso sexto lo siguió hasta las tablas en vano intento por robarle un solo trazo.


  PortalTaurino, 06 de agosto de 2005MANUEL VIERAEsencias de Morante

El Toreo de Morante está de moda. Al reconocimiento unánime de las indiscutibles formas del sevillano de La Puebla, le sigue ahora el populismo joven que le tiene como estandarte del arte en la tauromaquia actual. Se ve en los que acuden a los tendidos, y se nota de manera especial en esta plaza. Tal vez porque es por aquí abajo donde mejor se siente su toreo, que adquiere una dimensión fantástica y distinta. Pero Morante es un torero muy complejo. Artista inconstante, sensible, emotivo, y a veces distante. Esto le convierte en un creador absoluto de una tauromaquia genial, y capaz de alcanzar cotas que otros –más metódicos, técnicos y accesibles- jamás alcanzarán.

Hoy el toreo de Morante ha sido un destilado de esencias. Exactamente lo que le corresponde a la sensibilidad de un artista. Todo en perfecto equilibrio entre lo inspirado, lo intuido y lo deseado, y con la belleza plástica acostumbrada. Los muletazos al noble quinto resultaron atractivos, y dieron vida a unas formas de clara tendencia improvisatoria y sentida. Impecable, a veces, en los detalles y con un resultado final emocionante. El bello trasteo al quinto se entremezcló con el encanto de un juego de seducción que José Antonio condujo con virtuosismo y sensibilidad. No fue una contundente faena, pero sí hubo naturales, trincheras, cambios de manos, cites de frente… con el duende y el encanto de una calidad insuperable. Necesitó de pinchazo, estocada y descabello, y a pesar de la mala rúbrica paseó una oreja entre el clamor de las palmas por bulerías. Al manso segundo, ni verlo. Lo mató muy mal y fue abroncado. 

Quienes prefieren la casta y la dificultad a la facilidad de la embestida noble y cansina del toro, echarían de menos esta tarde un toreo más pleno. De todas formas, el resultado conseguido por César Rincón con el buen toro lidiado en cuarto lugar convenció a la mayoría. 

Rincón, que había estado desconfiando y mal con el buey, basto y gordo, primero, se desquitó con el cuarto con un toreo de capa muy auténtico, para poner después a prueba su dominio hasta conseguir una faena de interés con muletazos diestros con gusto, de trazo lento, muy ajustados y rítmicos. Toreó muy despacio al natural, con claridad en los pases, aunque sin la necesaria continuidad por las dificultades del toro por ese pitón. Volvió a la diestra para trazar enormes circulares por ajuste y ligazón. Tras matar de pinchazo y estocada fue ovacionado.

El toreo de El Juli, siempre elegante y refinado, deviene insustancial en no pocas ocasiones. No hay duda que hubo instantes en la faena al tercero -noble, de escasa casta y sosa embestida- de frescura y seriedad. No obstante, hubo hueco también para el desahogo. El Juli toreó con la muleta cosida a los pitones para alargar las cortas embestidas del parado animal. Y esto es de agradecer, aunque una mejor colocación podría haber podido servir para completar una faena que, con quietud, a veces, y arrimón incluido, estuvo falta de fondo. La estocada, sin puntilla, bien valió la oreja. Con el sexto, sin demasiadas fuerzas, puso de nuevo a prueba su capacidad técnica y su estilo maduro con muletazos imantados y templados hasta que el toro se paró. Ni con la derecha ni con la izquierda hubo continuidad. 

Los toros de Parladé, de desigual presentación, acudieron con nobleza a los engaños, aunque con sosas embestidas por su falta de casta. Destacó el cuarto.


  PortalTaurino, 31 de julio de 2005MANUEL VIERALa lógica de lo absurdo 

La lógica, en la que se fundamenta todo sistema, constituye garantía de solvencia, aunque así mismo puede llegar a ser una de las más brillantes vías de acceso al absurdo. La lógica daba a entender que tras los intentos vanos por devolver al corral el burriciego segundo toro, cabía aplicarle el rigor de mermarle su fuerza para alcanzar el resultado del espadazo definitivo. Absurdo. Demostrado quedó que el lógico proceder tardó en llegar cuarenta y cinco minutos, convirtiendo el espectáculo en una triste paradoja. 

Tres horas de toros son muchos toros en una película de sesión continua. Lo visto ayer en el primer festejo de las Colombinas de Huelva es calco de los visto hoy en el inmenso ruedo de El Puerto. Mismos protagonistas en toros y toreros, y parecida suerte y comportamiento en cada uno de los componentes de la terna. 

Perera, que sustituía a Rivera Ordóñez, tuvo igual suerte con los toros, e igual que ayer se pudo alzar en el gran triunfador de la tarde si mata al sexto tal y como era de esperar. A El Fandi lo descompuso el segundo de Benjumea. Burriciego, reparado de la vista, manso… Sembró el pánico en el ruedo, y el desconcierto en el callejón y en el palco nublando las ideas. Con el sobrero de Maria del Carmen Camacho tampoco pudo ser. Y con el complicado y manso quinto se la jugó como pudo para obtener el reconocimiento del público. Y Jesulín, ya se sabe, técnica y maestría, y una ganas tremenda por triunfar. Todo igual que ayer, aunque con resultado diferente.

Sí, porque Miguel Ángel Perera exhibió, una vez más, su capacidad para transmitir unas formas clasicistas de superior técnica y depurada pureza. Buen hacer, en todos los sentidos, con el noble tercero. Y en lo hecho, que no fue poco, demostró sensatez, naturalidad, sentido del pulso, y recorrido en un trazo ajustado y lento fiel a su estilo y con notables resultados emocionales. Perera adelanta la muleta, asienta las zapatillas e hilvana los muletazos con autenticidad. Lo hizo ayer, y lo hizo hoy. Con la diestra mejor que con la zurda. Las ajustadas manoletinas precedieron a una buena estocada que le valió la oreja. Con el sexto, un buen toro, aún mejor. Ofreció una faena de derecha de sugestivo toreo, entre el rigor y la técnica, pero sobre todo con unas formas expresivas, preciosistas, y con la contundencia de los remates. Muletazos rítmicos, largos, ligados… Cambios de manos, adornos, desplantes, y un quedarse quieto que adquirieron un tono sepia con sensaciones de tiempos pasados. No mató, y malogró otro justo triunfo. 

Jesús Janeiro lo hizo todo con una perfección técnica que asombra. Toreó despacio con el capote al flojo, aunque noble, primero, para realizar después una faena de planteamiento sólido y con el talante de torero maduro. Templó la pronta embestida y enlazó los muletazos diestro de manera excepcional. Faena bien elaborada, con momentos de mano baja que trasmitieron emoción a los tendidos. Sin embargo, con el manso y rajado cuarto quiso a toda costa buscar el triunfo como un principiante, pero no pudo ser. 

Existe un restringido número de toreros que por su carisma y capacidad para conectar con el público son portadores de una buena carga de emociones. El Fandi está entre ellos, y aunque hoy le esquivó la necesaria suerte con los toros, logró encender los tendidos convirtiéndose en indispensable protagonista del espectáculo con las banderillas. Con ellas no falla. Con buenos toros o con malos toros, El Fandi, con los palos es único. Antes y después ya quedó dicho. No hubo acople con el sobrero lidiado en segundo lugar y sí un trasteo vibrante y valiente con el manso y complicado quinto. No hubo oreja, pero sí dos clamorosas vueltas al ruedo.


  PortalTaurino, 24 de julio de 2005MANUEL VIERAMagnífico Ponce

Le protestaron nada más salir de chiqueros, su anatomía anovillada no gustó. Su  escasa fuerza tampoco. Saavedra lo mide en varas con un excelente puyazo. Ponce quita por chicuelinas y… “Almansito” que cae tras girar como una campana. Mermado aún más su  escaso fondo físico el nuñezdelcuvillo se derrumba en el inicio de faena. No puede ser. Ponce lo mima con su innegable capacidad  técnica que aflora por entre los destalles sublimes de su templada muleta. Su imaginación es portentosa. Ante la series de muletazos diestros consigue de inmediato captar, por su peculiaridad artística innata, la atención de toda una plaza que se emocionaba de una manera indeleble  por  mor de un toreo sin limites. Generoso. Ejemplar.  

Ponce fue dueño y señor soberano de la tarde portuense. Inagotable. Con un toreo íntimamente ligado al virtuosismo de sus formas, a la intensidad expresiva. Ponce se entregó con el cuarto toro en una faena de largo metraje, pero de enorme convicción. Con la frescura de quien hace suyas las más bellas formas del toreo de siempre.  

Enrique Ponce  fue esta tarde -¿quién lo duda?- un verdadero maestro. Por su técnica asombrosa, por su poderío deslumbrante, por su grandeza artística. Magnífico Ponce, que  trazó con la diestra auténticos muletazos  cargados de temple, ritmo y cadencia. Con la muleta   plegada en la mano izquierda nos mostró la esencia de sus formas, desveló sus sentimientos, su creatividad, y sobre todo, una paciencia infinita hasta conseguir lo imaginable.

De su habilidad para sacar siempre faena, de su capacidad extraordinaria  para lograr trasmitir emociones, Ponce,  ha hecho con la nobleza y bravura de “Almansito” toda una obra  de imprescindible estimulo para los sentidos.

“Almasito” fue indultado, y como con todo indulto pasa se desató la polémica. Ponce lo mandó a padrear. En manos de otro dudo que así sucediera. De todas formas, sería injusto no escribir del protagonismo efímero del que preside desde el palco. Ni que decir tiene que el señor Gago quiso hacerse notar. Se olvidó de los reglamentarios avisos  tras la larga faena, esperando los blancos pañuelos en los tendidos  que  justificaran su  deseo de sacar el suyo naranja. Lo sacó, y todos tan contentos. Menos unos cuantos.  

Las tres verónicas al segundo constituyeron un muestrario revelador del infinito talento de Morante. Torero, artista, y muchas cosas más. En su majestuoso toreo de capa, toreo de quejio  y cante grande, resplandeció una vez más la magistral versión de la verónica. Genial, absolutamente genial.

Y en esto quedó la tarde, que no es poco. Ponce anduvo técnico, como siempre, con el descastado primero. Morante tuvo momentos buenos con el noble segundo. Emergieron muletazos ceñidos, acompasados, lentos y con extraordinaria transparencia, pero sin romper en la deseada faena. Quizás por esa especial afinidad entre torero y público vinieron las dos orejas. Excesivas, claro. Con el quinto no hubo nada que hacer.

Manzanares inició con el tercero un principio de faena esperanzador. Ligó muletazos muy despacio que rubricó con buenos pases de pecho. Después se vino abajo el toro y el torero. Con el sexto, de escaso fuelle y complicada embestida, sólo demostró su voluntad por agradar.  
         

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