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TOROS EN EL PUERTO DE SANTA MARÍA |

Plaza de toros: datos e imágenes
TEMPORADA
2006
Temporada de verano
Domingo, 2 de julio. Novillos de Mª Carmen Camacho
(bien presentados y de juego desigual), para
Benjamín Gómez
(ovación tras dos avisos y oreja),
José
Caraballo (ovación tras aviso y ovación tras aviso) y Salvador
Fuentes (ovación y ovación tras aviso). Un cuarto de plaza.
Sábado, 8 de julio. Novillada sin caballos. Reses de Triana, para Diego Hermosilla y dos triunfadores de las Escuelas Taurinas de Andalucía.
Domingo, 9 de julio. Novillos de Hermanos Torres Gallego, para
Pérez Mota (vuelta y oreja),
Agustín
de Espartinas (ovación y silencio)
y Antonio López "El
Moronta" (silencio y silencio). Más de un cuarto de
plaza.
Domingo, 16 de julio. Toros de Ganadería Marqués de Domecq
(escaso juego), para
Cesar Jiménez (ovación y
silencio), Salvador Vega
(ovación y silencio) y Matías Tejela
(silencio y pitos). Un tercio de plaza.
Sábado, 22 de julio. Novillada sin caballos. Reses de Ganadería Marqués de Domecq, para Vanesa
Montoya y dos triunfadores de las Escuelas Taurinas andaluzas.
Domingo, 23 de julio. Toros de Núñez del Cuvillo
(juego desigual), para
Enrique Ponce (ovación tras aviso
y oreja), Morante de la Puebla
(silencio y dos orejas) y Jesuli de
Torrecera (oreja y oreja). Media plaza. Crónica
del festejo.
Sábado, 29 de julio. Novillos de Mª Carmen Camacho
(bien presentados, mansos y manejables, destacando el 4º premiado con vuelta al
ruedo), Antonio José Blanco (vuelta tras petición y dos
orejas), David Esteve
(ovación y vuelta tras petición) y Sandra Moscoso
(ovación tras aviso y palmas). Escasa entrada.
Domingo, 30 de julio. Toros de Rosario Osborne (bien presentados y
complicados), para
Jesulín de Ubrique
(ovación tras aviso y ovación),
Manuel Díaz "El Cordobés"
(ovación tras petición y vuelta tras petición) y Serafín Marín (ovación y silencio). Media plaza.
Sábado, 5 de agosto. Corrida mixta. Por la noche. Dos toros para rejones de Flores
Tassara, tres toros y tres novillos de Torrealta
(juego desigual), para
Antonio Domecq
(ovación y silencio),
Javier Conde (bronca, silencio y dos orejas en el toro de
regalo) y Cayetano (ovación, saludos y dos orejas en el novillo de regalo). Casi tres cuartos de plaza.
Domingo, 6 de agosto. Toros de Juan Pedro Domecq
(nobles y juego desigual), para
Enrique Ponce (ovación y ovación), Morante de la Puebla
(oreja y ovación) y Salvador Cortés (ovación y ovación). Más de tres cuartos de plaza. Crónica. (Video
Morante).
Domingo, 13 de agosto. Toros de Jandilla (desiguales de presentación y escasos de
raza), para
Finito de Córdoba (palmas y
bronca), Miguel Ángel Perera (oreja y oreja)
y José María Manzanares
(palmas y oreja). Media plaza. Crónica.
Martes, 15 de agosto. Cinco toros de Adolfo Martín y un sobrero (1º) de Mª Carmen Camacho
(escaso juego), para
Pepín Liria (ovación y ovación tras dos
avisos), Juan José Padilla (silencio tras aviso y ovación)
y Luis Miguel Encabo (ovación tras aviso y ovación). Media plaza.
Viernes, 18 de agosto. Rejones. Toros de Benítez Cubero
(juego desigual), para
Antonio Ribeiro Telles
(silencio y silencio),
Pablo Hermoso de
Mendoza (oreja y dos orejas y rabo) y Andy Cartagena
(dos orejas y oreja). Lleno.
Domingo, 20 de agosto. Toros de El
Torero (descastados, pitados en el arrastre salvo el 5º), para César Rincón (pitos y silencio),
Manuel Jesús " El Cid" (ovación y ovación)
y
Sebastián Castella (oreja y palmas). Tres cuartos de plaza.
Crónica.
Feria del Vino Fino 2006
Domingo, 30 de abril. Rejones. Toros de
Campos Peña
(manejables), para Antonio Domecq
(ovación y ovación),
Álvaro Montes
(ovación y dos vueltas al ruedo) y Joao Moura
hijo (ovación tras aviso y vuelta).
Crónicas
PortalTaurino,
20
de agosto de 2006 MANUEL
VIERA. El Cid y Castella, el natural y la quietud
La esencia del natural fundamentada en un estilo clásico y barroco parecía derramarse por el albero del coso portuense con ánimo recreador. De ahí que el rigor y la autenticidad de cada uno de los profundos pases con la izquierda potenciaran su expresividad y llenara de grandeza el toreo de El Cid. La faena al quinto, el único toro de la descastada y floja corrida de El Torero que acudió bravo a los engaños, aunó la verdad y lo artístico en una fusión que constituyó lo más torero de la tarde. Toda una exhibición de estilo sentido y puro para conseguir una obra, que aunque inacabada, dejó patente su extrema calidad.
El fallo a espadas impidió que la notable faena de El Cid alcanzara la apoteosis del triunfo. El diestro sevillano ofreció una deliciosa muestra de tres tandas de naturales trazados con emocionante temple, grandiosos remates, y en mayor medida, con enorme profundidad y ajuste. Excelente toreo de mano izquierda que, cuando crecía en emotividad, El Cid, dejó de hacerlo para pasar el engaño a la diestra y enfriar los ánimos de un público entregado. Lo inexplicable, a veces, de este diestro sevillano que inició faena al buen toro quinto con un repertorio de muletazos diestro de mano baja, con gran despaciosidad y acompasado ritmo. Lastima que el trasteo tuviera cierta contradicción y no fuese firmado con la rotunda estocada. La espada le jugó otra mala pasada y el ansiado triunfo se difuminó casi al completo.
De todas formas El Cid, que mató de fenomenal espazado al segundo tras un firme trasteo discontinuo y de poca emoción, suma puntos para poder alcanzar a la elite del toreo.
Sebastián Castella tiene prisa. Su tiempo es éste. Por eso expone cada tarde en el ruedo todos sus argumentos para ahondar en la verdad de su toreo. Y, para más ahondar, pisa los terrenos del toro. Y, claro, es inevitable: cuando se le roban los terrenos a la fiera llega la cogida. Aunque esta vez sin consecuencias. Sediento de triunfos que le permitan, cuanto antes llegar a la cima, Castella, opta por conseguirlo sea como sea. Con excelso toreo o con valor desmedido. Y es que las formas del francés tienen el acierto de lograr un perfecto equilibrio entre lo clásico y lo espectacular. Con un valor desmedido se la jugó sin cuento con el tercero, un manso, al que dejó sin picar y sin banderillear –sólo dos pares- y al que atacó por derecho en las tablas para dejarse llegar impávido los afilados pitones a los muslos. Faena épica de auténtico valor que le sirvió para arrancar la oreja del manso.
Con el sobrero sexto, complicado y peligroso animal, intentó lo imposible sin conseguir nada a cambio. Ni un pase le pudo sacar a las descompuestas y feas embestidas de la fiera.
Y no hubo más historia en la última tarde de la temporada de toros en El Puerto. La desigual, floja y descastada corrida del El Torero no dio demasiadas opciones. Y menos a César Rincón. El toreo del colombiano, teñido de una patina de indecible nostalgia, no resplandeció esta tarde en el ruedo. Indeciso e inseguro con el flojo primero y más desconfiado aún con el blando cuarto, Rincón, no supo o no pudo dominar sus propias circunstancias.
PortalTaurino,
13
de agosto de 2006 MANUEL
VIERA. Manzanares convence, y Perera
seduce
Su matizado, ágil y detallista toreo se aviene de maravilla a las características de este público. La elegancia del trazo y su dominio para encadenar los largos pases con la diestra despertaron la admiración de los tendidos, que de inmediato empezaron a batir palmas por bulerías. Cinco derechazos de mano baja, lentos y hondos, destacaron en la faena al quinto por el virtuosismo y la seducción del toreo de Miguel Ángel Perera.
Faena expresiva más para complacer la vista que para su degustación. Detalles refinados de un toreo con sensibilidad y delicadeza que estuvo prologado por unos emocionantes pases cambiados por la espalda. La falta de raza aplomó al noble toro de Jandilla cuando el extremeño intentaba el toreo a natural, que no llegó al coger altura. La buena estocada le dio aún más importancia a la interesante faena a derecha. Una justa oreja se sumó a la ganada en el tercero posibilitándole la salida a hombros por la puerta grande.
Fue esto lo más destacado de lo hecho por Perera, en una tarde en la que predominó la falta de casta y la sosería de los toros de Jandilla. Corrida desigual de hechuras, noble y sin fondo. Al tercero, rajado en mitad de faena, lo exprimió Perera con unos ceñidos estatuarios y templada tanda de muletazos con la diestra de muleta arrastra, templada y ligada, que le bastó para pasear un apéndice tras matar de estocada y descabello.
El espíritu de renovación que poseyó Manzanares hace unos días en Huelva, tuvo continuación esta tarde en El Puerto. A pesar de la merma de facultades físicas por padecer una gastroenteritis que le obligó, tras la lidia de su primer toro, a ser tratado en la enfermería de la plaza. Se corrió turno y lidió su segundo en sexto lugar.
La forma ejemplar de torear del alicantino parece haber entrado en una fase ascendente que convence y emociona cada tarde. Si se tiene en cuenta la brevedad de la faena al sexto, no más de tres tandas de muletazos largos y profundos con la diestra, resulta doblemente significativo que lo hecho por Manzanares tuvo su importancia. Faena sincera y apasionada con neto predominio del mando con la derecha. Aunque sueltos naturales también tuvieron sabor. El acoplamiento fue interesante gracias también al planteamiento técnico del trasteo, que rubricaría después con una fenomenal estocada que le ayudó a conseguir el premio de la oreja. Al segundo, muy complicado por la violencia de sus cortas embestidas, le realizó una faena cambiante y compleja con poca repercusión en los tendidos. La espada también le funcionó.
Juan Serrano Finito de Córdoba se diluye cada tarde en una banalidad inútil. Claro, y a ver a estas alturas quien es el que arriesga. Finito no, desde luego. Lo que le hizo al flojo y descastado primero fue excesivamente trivial y no tuvo coherencia. Su toreo está ahora sostenido por una estructura tan débil que ni siquiera con su notable concepto consigue apuntalarlo. Al cuarto no lo quiso ver. Abrevió de feas maneras y dio toda una lección de malísimo matador. La bronca no se hizo esperar.
PortalTaurino,
06 de agosto de 2006 MANUEL
VIERA. Falló el
toro
Y otra vez falló el toro. El indispensable para crear arte en el ruedo de la plaza, pero también el necesario para provocar la emoción en los tendidos. Con los juanpedros lidiados esta tarde en El Puerto era imposible lo segundo. Y la Fiesta es, sobre todo, emoción. La nobleza empalagosa y cansina del toro de hoy deja estar al que delante se pone. Incluso quizá deja torear. Pero cansa y aburre por la nula importancia de sus acometidas. Juan Pedro Domecq debe reflexionar sobre como se comportan sus toros últimamente en la mayoría de las tardes. La nula casta se ha de retomar en la justa medida que el toreo exige. Si no es así de nada vale la maestría de Ponce ni la genialidad de un Morante en racha de triunfos. El petardo está asegurado.
Los toros de Juan Pedro dieron muy pocas posibilidades de triunfo. La falta de casta, la nula fuerza y excesiva nobleza se cargaron una tarde de inusitada expectación. Solo lo hecho por Morante al segundo lo sumamos a las excelentes faenas que le hemos visto en los últimos días.
El prodigioso toreo del sevillano llegó, por momentos, con entusiasmo a los tendidos. De ahí que resultara lo más emotivo de la tarde. Sin duda, el genio expresivo del sevillano se manifiesta cada vez más a menudo. Una y otra vez el muletazo emocionado y emocionante queda para el recuerdo. Hoy, en la discontinua faena del artista al noble y flojo toro segundo, diseñada en el sentimiento y la hondura, y sobre todo realizada en el refugio de la belleza del trazo, Morante, dejó patente un ingenio fuera de lo normal. Así es este torero, ayer en Huelva, hoy en El Puerto y mañana…
A Morante le concedieron la oreja de su primer toro tras la desprendida estocada, y escuchó algunas palmas tras los intentos de faena al quinto, un flojo animal al que le costaba un mundo mantenerse en pie. A los sueltos muletazos excelentemente trazados le faltó la emoción pero no el pellizco de su improvisado toreo.
Como en él es habitual, Ponce, con inteligente técnica, aprovechó la bondad de las embestidas del primer toro, noble y con las fuerzas más que justas, sin demasiados agobios. Evitó que se le parara y con infinita paciencia justificó de nuevo su maestría tranzando despaciosos muletazos a derecha e izquierda hilvanados y rematados. Viendo la respuesta del público tras el fallo a espada se entiende mejor por qué este torero convence y seduce con tan poco. Al soso y parado cuarto le logró algún que otro natural de los suyos. Obviamente casi los cien pases con una u otra mano carecieron de emoción.
Al debutante Salvador Cortés no le valen estos toros. Esta tarde quedó más que demostrado. Aunque casi consigue añadir algo de atractivo a la debilidad del tercer juanpedro, dejándolo sin picar, luciéndolo en la distancia larga y ligando una lenta, aunque despegada, tanda de muletazos con la diestra. Cortés hilvanó el lento natural, pero sin la emotividad necesaria. Faena que vino a menos y el deseado premio que se esfumó también por culpa de la espada. Con el más complicado de la tarde, el sexto, demostró valentía y muchas ganas por conseguir un nuevo objetivo. Fue ovacionado tras el arrastre del tercero. Pero quien se llevó la ovación más fuerte y emocionante de la tarde con la gente en pie, fue un torero de su cuadrilla. Ovación de clamor para Curro Robles que banderilleó de auténtico lujo.
Video
Morante
PortalTaurino,
23 de julio de 2006 MANUEL
VIERA. Morante, realmente
asombroso
Tiene gracia y empaque el toreo de Morante. Nadie lo pone en duda. Sus formas marcadas por la lentitud y el empaque sostienen una constante viveza, y sobre todo una especial fascinación. Todo lo que hace tiene un contagioso aire emocional. Gracias a esto, su toreo, adquiere una especial luminosidad que contagia de inmediato a los tendidos. Cierto es que la faena al quinto no fue redonda, sólo instantes, fragmentos… pero aún sabiendo que lo soñado siempre supera a la realidad, el toreo de Morante al nuñezdelcuvillo tuvo los suficientes matices para no dejar insensible a nadie.
La esencia más auténtica y reconocible esta tarde del mejor toreo de Morante estuvo en las magnificas chicuelinas con el que quitó al noble quinto. Verdaderamente fascinante, emocionante por su belleza, ajustadas, eternas en el tiempo, libres de toda pedantería. La geometría del lance formó parte del ritmo y la parsimonia con el que lo trazó, para rematar la obra con una personalísima larga digna de recordarse siempre.
La elegancia de este torero, las refinadas formas afloraron también en el especial tercio de banderillas. Morante banderilleó con la autenticidad de su rica personalidad. Tres pares impecables, sin aspavientos, todo muy despacio, muy de verdad, muy torero.
Y llegó la versión del natural. La despaciosidad del trazo, el infinito camino de la tela, la extrema forma del ajuste de pase desembocaron en una feliz simbiosis que dio como resultado un toreo sereno, hondo, bello y auténtico. Con la excepción de algún que otro muletazo fuera de tono, las geniales formas de Morante lucieron tanto a derechas como a izquierdas. Su mérito principal: generar en la plaza una atmosfera totalmente emocionante. Tras pinchazo y estocada el diestro sevillano paseó parsimonioso los dos apéndices del noble y sosote animal.
Todo sucedió con el quinto. El tercero, que de salida no le gustó, se lastimó la mano derecha en los inicios de faena, desistiendo del menor intento de lucimiento el torero de La Puebla.
Fue esto lo más destacado de la interesante tarde portuense. Interesante por toros y toreros. La manejable, por noble aunque sosa, corrida de Nuñez del Cuvillo propició también la demostración de la maestría de Ponce. La faena del valenciano al cuarto tuvo un doble interés: de un lado la facilidad para lograr conciliar su toreo con las exigencias de la plaza; de otro, la ejecución admirable de la ligazón. Un maestro sobradamente dotado para hilvanar con fácil técnica y clásicas formas todo el encanto del natural. Y hasta se arrimó con criterios estrictamente auténticos. Le cortó la oreja tras pinchar a este, y fue ovacionado tras matar mal al primero después de una faena donde sobresalieron los ligados muletazos a derechas en el epílogo del trasteo.
Jesuli de Torrecera dio en la plaza todo lo que tenía que dar. No le faltan ganas al gaditano para abrirse camino. Lucha como nadie por el triunfo. A su manera, con vibrantes muletazos con la diestra, ligados algunos, algo despegados otros, pero con poderosas maneras logró desorejar al tercero tras la contundente estocada. . De igual forma se comportó con el sexto, al que brindó a Ponce y a Morante. Mejor con la derecha que con la izquierda. Desigualdad en los trazos. Pero eso sí, con un enorme deseo de agradar. Considerado en esta su tierra, Jesuli, acompañó a Morante en su salida triunfal por la puerta grande tras conseguir la oreja de este buen toro.
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