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Festejo de abono
Plaza de toros de Jerez
Tarde del viernes, 15 de mayo 1998
Corrida de toros
Crónicas de la prensa

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Seis toros de Ana Romero, muy desiguales de presentación y de juego. Hubo dos buenos toros, 3º y 5º. Pesos por orden de salida: 553, 598, 432, 633, 529, 560 kilos.

Diestros: 

Picador que destacó -

Banderilleros que saludaron:  Mangui, Manuel Gil, Montiel y Tejero.

Presidente:

Incidencias: Enrique Ponce salió a hombros.

Entrada: Casi tres cuartos.

Tiempo: fresco

Crónicas de la prensa: El País, El Correo de Andalucía


El País. LUIS DE LA VIÑA, Jerez . Guatepeor

Lo de Joselito es preocupante. No tiene perdón de Dios. Igualico, igualico que en Sevilla, de Guatemala a Guatepeor. Ni enseñó el capote y estuvo infame con la espada.

Lo que son las cosas. Ha tenido que ser un toro sin picar para que Enrique Ponce se encontrara a gusto y relajado ofreciendo una de sus personales faenas.

Estética, dominio y templanza no faltó, y el público enfervorecido, que antes había aplaudido que no lo picaran (¡qué horror!), se entregó. Este respetable es tan bueno, tan benevolente y tan alegre que vienen de la feria con el ánimo bien altito, y aplauden hasta un recorte en el burladero. Ya Ponce varió la decoración con el sexto, al que no lo quiso ver con la capa y con la muleta pudo sólo sacarle algunos muletazos sueltos a un toro encastado entre el beneplácito del feriado público.

Esforzado estuvo Litri ante un animal algo violento, que se quedaba parado. Y mejoró su labor con un bizco astifino que medio tomó un puyazo. Se ciñó en muletazos sobre la diestra y echándole sentimiento y aprovechando la alegría de este buen público puso colofón a una faena muy compuestita. Se le fue la mano al matar y la generosidad se hizo realidad.


El Correo de Andalucía. JOSÉ ENRIQUE MORENO, Jerez . Exhibición de Ponce que cortó tres orejas en Jerez.

Lo de Ponce en Jerez fue una auténtica exhibición de supremacía. Una vez más, puso terreno de por medio aprovechando y toreando a placer al toro bueno y haciendo bueno al malo para redondear el triunfo . Ponce estuvo pletórico y triunfó a golpe cantado, como sólo lo hace las figuras del toreo.

Hubo faenón de Ponce al tercero y faenón de Litri al quinto. Cada uno en su estilo, pero los dos cuajaron a los dos toros que rompieron a buenos de la corrida de Ana Romero. Curiosamente tercero y quinto, los buenos, fueron los ejemplares que más se parecieron a lo que debe ser un toro de Santacoloma.

Un toro de Santacoloma no debe pesar seiscientos kilos y ser alto y grande como un caballo; tampoco debe ser un zambombo que no puede con las abundantes carnes que conforman su oronda anatomía. El toro de Santacoloma siempre fue más bien terciado, sin demasiada cara, degolladito y, si me apuran, más bien vareado. Una cosa así como el tercero bis, toro que habían dejado como sobrero y que afortunadamente pisó el ruedo jerezano al lastimarse el titular en una voltereta. menos mal, porque de no salir ese toro y el quinto, que aunque más gordo también respondió al tipo de este encaste, la corrida de Ana Romero hubiera quedado inédita. Y es que por mucha bravura y mucha clase que lleve dentro, es muy difícil que embista un Santacoloma de 598 kilos, y mucho menos probable es que lo haga otro de 633 kilos. De ambos tonelajes los hubo en la corrida de Jerez gracias a la actuación y correspondiente criba torista de veterinarios y presidente, los que siempre meten la pata en esto.

Pero celebremos que salieron estos dos toros y -lo que es más importante- fueron aprovechados por los toreros. Ponce cuajó al tercero de pitón a rabo, con capote y muleta. Comenzó por torearlo mucho y muy bien a la verónica y luego en un vistoso quite por chicuelinas. En la faena de muleta hubo acoplamiento de principio a fin, con prolongación de los muletazos por la derecha -convirtiéndolos en circulares que enroscaban el toro al cuerpo del torero- y extraordinarios y lentos pases de pecho. Con la mano izquierda, Ponce supo enganchar al toro delante y llevarlo largo, rematando con preciosos pases de pecho. y luego la capeína ligada con un circular que engarzaba a otro sin solución de continuidad para rematar la roblesina rematada con preciosidad por bajo. La plaza se puso en pie y Ponce se fue a por la espada porque supo que Clavijo -que ese era el nombre del toro- ya no daba para más. En efecto, cuando volvió a pornerle la muleta, se rajó el anaromero. Pero a la faena de Ponce no le faltaba nada más para valer dos orejas tras emedia estocada suficiente. Dos orejas en Jerez y en cualquier otra plaza.

Pero sentadas las bases de la supremacía, la diferencia la marcó Ponce en el sexto, un toro con serias complicaciones -nunca regaló una embestida ni se entregó en ellas- al quel torero tapó con su aplastante superioridad y su dominio técnico. Le hizo tragar y lo templó pese a que el animal embestía sin clase ni ritmo hasta lograr el propósito de convencer a todos y redondear más el triunfo.

Litri no redondeó triunfo, entre otras cosas porque su primero no fue un toro apto para tales propósitos y porque no mató bien al quinto. Sin embargo, el torero cuajó una gran faena que ya está entre lo mejor de esta feria.

El primero de Litri fue un toraco de 598 kilos que topó más que embistió y que no dejó al torero estar cómodo en ningún momento. El quinto le sirvió para desquitarse. Mansito en los primeros tercios, el toro tuvo un fondo de calidad que Litri supo sacar a la luz primero, para luego aprovecharlo en un toreo ceñido y despacioso. Una cosa es torear templado y otra torear lento, y esto último fue lo que hizo el torero onubense en tres series diestras ligadas y limpias, pero sobre todo, cuando cogió la muleta con la izquierda y se convirtió en el torero grande que es en las grandes tardes. Litri se sintió artista, se fajó con el toro y se abandonó, dando paso a esa nueva dimensión de su toreo en una faena de dos orejas que quedó en una porque Litri no fue muy contundente con la espada. Pese a esa merma de trofeos, fue interesante ver a Litri de nuevo en ese son. Este toro de Jerez le habrá dado sitio y moral.

Por último permitan una reflexión: a los toreros que no andan bien, todo se le vuelve en contra. Y la reflexión viene a cuento de que Joselito volvió a dar imagen de torero ido en Jerez, pero sin olvidar nunca que no tuvo lote de triunfo. En su primero el madrileño hizo un esfuerzo e intentó meter al toro en la muleta, pero el de Ana Romero empeoró con el tiempo, rebrincándose y no entregándose en ningún momento. En cuarto lugar salió el toro más difícil de la corrida por mirón y listo y Joselito no se tapó, sino que se fue a por la espada para matar rematadamente mal.

 

 

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