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REAL PLAZA DE
TOROS DE
EL
PUERTO DE
SANTA
MARÍA
Tarde del domingo, 17 de agosto de 2008
Corrida de toros
FICHA TÉCNICA
Toros de Gavira,
para , y .
Ganadería: Toros del Mª Carmen Camacho.
Bien presentados, con volumen y de juego interesante. 1º manejable, 2º deslucido, 3º brusco y rajado, 4º blando e incómodo, 5º colaboró con nobleza y 6º indefinido. PESOS: 580, 560, 540, 570, 490 y 565 kilos.
Diestros:
Cuadrillas: el picador José Antonio Flor realizó una buena suerte de varas al sexto.
Palco: Presidió Ana Alonso; Asesor Veterinario José Manuel Zapata y Asesor Taurino Antonio González.
Tiempo: Tarde agradable.
Entrada:
Media plaza.
Incidencias: El festejo comenzó con 15 minutos de retraso por problemas con el baile de corrales al cambiar la corrida anunciada por otra de Mari Carmen Camacho.
Crónicas de la prensa: PortalTaurino.com
PortalTaurino.com.
EMILIO
TRIGO. Morilla por la Puerta Grande.
Indignante la situación antes del comienzo del festejo, cuando rozando las siete aún no había toros reconocidos de Camacho. La falsedad e hipocresía de los intereses taurinos primaban en contra una vez más de la opinión de los matadores, sobre todo con los modestos de hoy. Corrida última de la temporada veraniega y con la incertidumbre de la suspensión merodeando el festejo por el rechazo completo de los toros de Gavira. Al final se tira pa’lante con una de Camacho que prácticamente no se reconoce y que va del camión al chiquero.
Para colmo, los mentideros hablando de todo… ¡que si Talavante se quita, que si viene Pérez Mota, que si la de Camacho tiene hechuras para Bilbao, que si los veterinarios se imponen, que si Corbacho amenaza con irse! Lo cierto es que nadie soltaba prenda –empresa, apoderados, toreros- y que en el propio despacho del gerente, se sorteó la corrida con los apoderados actuando de cuadrillas a la hora de enlotar. Una vez más se le faltaba el respeto al público, sin informarle de nada y además nadie sabe porqué se rechaza la corrida de Gavira cuando durante la temporada se han lidiado corridas que eran novilladas en cualquier lado. Casi hemos vivido un vale todo por las exigencias de quien corresponda, pero han salido toros que eran para quemarlos en presentación ¿verdad, Juanpedro Domecq? Y el público que paga y mantiene todo esto ajeno al lío de los despachos.
Morilla que abría cartel brindó al público su primero, estando con él francamente bien en todos los compases de su faena. Cuando el toro estaba más fuerte, en los inicios de su labor, Alejandro supo poderle a base de valor pero con buen toreo y cuando se vino más hormao cuajó series al natural de muy buen son -naturales ligados y hondos rematados muy atrás- ante el manejable y cuajado toro. Faena muy asentada, con la inusual claridad de ideas de quien no torea mucho, pero con la pureza y confianza del que más lo hace. Oreja tras un buen volapié y una labor firme del portuense. Alejandro Morilla se encontró con un toro de gran volumen para su conformación, al que le costaba mucho desplazarse por su blandura de cuartos traseros. El diestro le echó ganas y medias distancias para no agobiarlo pero su oponente no ayudaba y además empujaba para adentro. Morilla acortó el sitio a mitad de faena, haciendo un esfuerzo lleno de voluntad pero la faena no llegaba a coger altos vuelos. Quiso siempre, terminando su labor con unas manoletinas muy ajustadas y lo mejor la estacada que reventó al toro sin puntilla. Se hizo justicia porque una gran estocada vale de por sí una oreja y esta desde luego que lo valía. Al final otra nueva Puerta Grande para Morilla en El Puerto, este torero sí que merecía la sustitución del pasado quince, por los méritos del año pasado y por la ratificación de hoy.
Talavante se encontró con uno que era soso, de esos que no dicen absolutamente nada, que carecen de transmisión y con la escasez de las fuerzas. Al final un astado deslucido y un torero algo apático en el segundo de la tarde. El extremeño se lució en el quite con el capote a la espalda, resultando lo más relevante de los primeros tercios ante un toro con cuello, largo y con dos buenas puntas hacia arriba. A Talavante se le vio con otro aire más desafiante y con ganas de cambiar la moneda del toro anterior desde el principio de su labor en el quinto. Hubo torería al salir con su oponente al tercio por estatuarios, luego en los medios y con muleta en diestra desplegó su temple al llevarlo metido en la tela con extrema suavidad en varias series perfectamente abrochadas con el de pecho. Al cambiar de pitón el toro le tiró un derrote, pegándole un puntazo en la pierna izquierda pero Alejandro ni se inmutó. Por ahí subió más el tono de su actuación con unos naturales templadísimos y hondos, metiendo los riñones y acompasando con estética. El epílogo de su brillante faena fueron unas bernadinas en las que no había hueco entre toro y torero, haciendo exclamar la plaza y entregándose el sector más crítico con él, que lo tuvo toda la tarde. El pinchazo y la media lo dejaron en una oreja, pero tenía las dos en el bolsillo.
Antonio Caro Gil se lució con un gran juego de muñecas al torear con el capote por verónicas para recibir al tercero, jugando los brazos con cadencia y suavidad. Después de está buena lección de capote realizó un vistoso y bello galleo por chicuelinas al paso para dejarlos en suerte. Hasta aquí impecable en predisposición y toreo. Se lo brindó al respetable y comenzó su labor por dentro del tercio, pero ahí cantó el toro la gallina al quererse rajar. Se puso muy difícil el de Camacho, que era brusco con ganas, sin humillar nunca y echando una mirada desconcertante al diestro. Caro Gil mantuvo intactas su actitud pero fue imposible. Al sexto lo recibió sin confiarse pegando una espantá de novillero –lo mismo que al matar el tercero- ante un morlaco con romana. Gil no lo quiso ver, porque abrevió de forma rápida. Adiós y muy buenas con demasiadas precauciones ante un toro que no se comió a nadie. Esa actitud deja mucho que desear con este modesto.
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