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PLAZA DE
TOROS DE
SANLÚCAR DE
BARRAMEDA
“COSO DEL PINO”
Noche del viernes, 3 de agosto de 2007
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Cinco Toros de Zalduendo
y uno de Gavira, lidiado en 6º lugar, que resultó manejable y rajado al final. Desiguales de presentación y de juego dispar en general, destacando el 2º con gran calidad por nobleza y recorrido. El 1º descastado sin fuerzas, el 3º con transmisión, el 4º mirón y probón, y el 5º muy complicado y desrazado.
Diestros:
Incidencias: Alejandro Talavante sustituyó a Cayetano Rivera Ordóñez herido el pasado domingo en
El Puerto de Santa María.
Tiempo: Noche de mucho calor.
Entrada:
Más de tres cuartos de plaza.
Crónicas de la prensa: PortalTaurino.com
PortalTaurino.com.
EMILIO
TRIGO. Duelo en la cumbre
Máxima rivalidad entre Julián López ‘El Juli’ y el torero de moda de esta temporada, el extremeño Alejandro Talavante. La coqueta plaza de toros de Sanlúcar registró un buen ambiente en los tendidos, con un casi lleno en el aforo para presenciar este atractivo duelo en la cumbre.
El Juli recibió con la capa al primero que embestía descompuesto y con pocas fuerzas, quedando el saludo en mero tramite. Con la muleta el toro siguió de la misma forma, con innumerables cabezazos para defenderse y doblando las manos cada vez que le bajaba la pañosa. Faltaba la emoción para que la faena llegara al público y por consiguiente sin transmisión, es muy complicado caldear el cotarro, aunque el madrileño lo citó siempre con pulcritud. Lo mejor la gran estocada arriba.
El tercero era distinto al segundo, pero parecido al primero, por la falta de fuerzas desde su inicio. Pero como en los toros, dos y dos no son cuatro, cambió el astado y se vino arriba en banderillas, sacando genio y movilidad y El Juli, sacó su mejor arma, la profesionalidad y su inteligencia, para hacerle de todo por ambos pitones. Fue una faena larga con la ligazón por bandera, destacando el toreo con la diestra con más recorrido que con la izquierda. Por ahí, los naturales fueron menos profundos tirando siempre de su oponente, pero sin tocarle nunca la muleta por la suavidad con la que la manejó. Dos orejas y la raza de una gran figura del toreo para responder al triunfo de Talavante en el toro anterior.
El último de los del Juli salió estrellándose contra los burladeros y haciendo cosas de estar reparado de la vista, hasta darle un buen susto al citarlo. Sin embargo, con la muleta mejoro levemente este contratiempo, pero no se le pudo sacar partido porque el toro embestía muy dispar. El descastado se defendía siempre y no tuvo dos arrancadas iguales, para desesperación del madrileño que lo reventó con la espada.
Talavante lanceó con garbo y cadencia al segundo que humillaba muchísimo desde su saluda. A este se le picó para cumplir él tramite y tras la vara, el quite por chicuelinas fue muy vistoso pero con menos recorrido. Lo vio claro Alejandro para brindar en los medios y comenzar allí, a desmembrenar su faena por el pitón izquierdo. Le dio alegría y le enjaretó un par de series con la zurda de aquella manera que él sólo sabe hacer, con exquisita ligazón y profundidad. El guión de su labor continuaba con los derechazos en redondo como una noria y el toro comiéndose la muleta por abajo. Para finalizar esta gran obra unas manoletinas, -que quizás fueran en honor al pasodoble que sonaba Manolete- muy apretadas y por supuesto no faltó un tremendo espadazo de los de ley, ante un gran segundo, que aguantó hasta final con nobleza y recorrido.
Con el cuarto no pasó nada hasta el último tercio pero antes, desarrolló sentido y puso en apuros a toda la cuadrilla durante la lidia. Fue un toro mirón y probón, que medía en cada momento a su matador, que anduvo exponiendo demasiado tiempo en la cara del toro. En esta ocasión no hubo suerte con el número trece, que no se dejó nada y terminó rajándose en tablas.
Terminó el festejo un astado de Gavira, que en los primeros compases salía suelto y distraído del capote de Talavente. Lo mismo que en la muleta, que quería rajarse en cada terreno, pero sin que Alejandro le dejara tapándole la cara entre muletazos. Faena con altibajos de más a menos que terminó con el de Gavira en tablas y con un arrimón por manoletinas que gustó mucho al respetable, hasta concederle una oreja tras una fea estocada que llegó a asomar.
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