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Festejo
PLAZA DE TOROS DE CASTELLÓN
Tarde del 2 de junio de 2002
Crónicas de la prensa
Corrida de toros
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de José
Luis Pereda, bien presentados y de buen juego en general.
Diestros:
Entrada: casi tres cuartos de plaza.
Crónicas de la prensa:
ABC, El País
El País. VICENTE SOBRINO.
Barrera, el más destacado
La descastada pero manejable corrida del ganadero Pereda, en la doble
versión de sus hierros, tuvo el problema añadido de la falta de
fuerza. Nobles y sin emoción, fueron toros que no incomodaron a los
toreros. Dejaron estar y resultaron muy aprovechables.
Barrera compuso con el quinto una faena de quietud y temple, cortando
una oreja. Con su primero estuvo porfión pero sin relieve. Las dos
faenas de Luguillano fueron, sobre todo, estéticas. Más ajustada la
primera y más ventajista la del cuarto, pero falló con la espada y fue
avisado en sus dos toros. Las dos faenas de Alberto Ramírez no fueron
brillantes pero tuvieron fondo más que forma. La espada, al igual que a
Luguillano le privó cortar orejas y escuchó un aviso del sexto.
ABC. FRANCISCO PICÓ. Vicente
Barrera bordó el toreo al natural en la corrida de Beneficencia de
Castellón
Vicente Barrera volvió por sus fueros. Lástima
grande que hace unos días en Madrid no anduviese la mitad de torero y
brillante que estuvo ayer en Castellón. En esta última corrida de
Beneficencia en la ciudad de La Plana se lidiaron tres toros de José
Luis Pereda y otros tantos de La Dehesilla, estos últimos corridos en
segundo, cuarto y quinto lugar. Todos nobles y de gran juego, si bien
con las fuerzas justas y algunos castigados fuertemente en la única
vara que tomaron.
Abría la terna David Luguillano, que llevó a cabo dos faenas de su
peculiar corte torero en las que evidenció buen gusto, tanto en el
toreo al natural como en adornos y desplantes. Malogró su faena en el
primero por el mal uso de los aceros, lo mismo que le ocurriría más
tarde en el cuarto, al que el torero de Valladolid le sacó partido a
fuerza de llevar la muleta a media altura, para evitar que su oponente
rodase por la arena.
Vicente Barrera toreó muy bien con la mano diestra al segundo. Lo
intentó con la zurda, pero el animal ya estaba aplomado. Todo quedó en
una ovación. En el quinto dio la medida de su talla en una labor en la
que toreó espléndidamente al natural con largura y gran temple. Tras
un pinchazo y una estocada, se le concedió una merecida oreja.
Alberto Ramírez también compitió con sus colegas en el pésimo uso
de los aceros. El castellonense llevó a cabo en el tercero una
meritoria faena ante un animal que llegó muy aplomado al último
tercio. En el sexto, Ramírez se mostró variado con el capote. El
comienzo de su faena de muleta tuvo mucho interés porque el cornúpeta
embestía con mucho brío. Ramírez lo toreó muy bien con ambas manos,
hasta que el animal se apagó y Ramírez volvió a fallar penosamente
con la espada.
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