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Feria de la Salud
PLAZA DE TOROS DE LOS CALIFAS
CÓRDOBA
Tarde del 30 de mayo de 2002
Corrida de toros
Crónica
de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Dos toros de Benítez Cubero
y Buenavista, desiguales
de presentación y juego.
Caballero:
Diestros:
Entrada: menos de media plaza.
Crónicas de la prensa: El Día de Córdoba, TorosComunicación.
 TorosComunicación.
Francisco
Mateos José
Luis Moreno reivindica sitio
José Luis Moreno
lleva una semana en la que ha golpeado fuerte en dos plazas andaluzas.
Si en Granada salió a hombros a principios de esta semana, esta tarde
ha cortado una oreja de mucho mérito en Córdoba. Lo importante es cómo
ha estado el rubio torero de Dos Torres. Con el primero, un
toro descarado de cuerna, descastado, parado, mirón y midiendo
mucho, Moreno ha estado tremendamente firme. Hacía tiempo que no
pasaba tanta angustia al ver una voltereta tan cierta. El toro se le
vencía y se le paraba una y otra vez debajo de la barriga y señalaba
con aviesas intenciones el pecho del torero, pero Moreno no se
arrugó y le ganó la batalla. Fue faena escalofriante, de meterse en la
cuna de los pitones, de rozar con la taleguilla el testuz, de exponer
las femorales a pecho descubierto. Tuvo que tragar y tragó. La gente
mascaba la tragedia y le dio la correcta importancia a lo que estaba
demostrando José Luis Moreno. Escalofriante. Mató de buena estocada y
cortó una oreja con fuerza.
Al quinto le dejó
de salida, posiblemente, los mejores lances de capote que llevamos de
Feria. Hubo algunas protestas por la blandura del animal, lo que fue un
lastre para la posterior faena de Moreno. Tras los suaves muletazos de
probaturas para ver cómo había quedado, el torero se fue haciendo con
el animal y la culminación llegó con siete u ocho naturales, de uno en
uno, tirando del toro y arrastrando la muleta, con los que vibró el público.
Tenía un trofeo al alcance de la mano, pero tras media estocada buena
falló con el descabello. Salió a saludar, pero el público le obligó
a dar la vuelta al ruedo.
Abría cartel el
rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza. En su primero, manso y rajado,
estuvo sensacional, sacándolo para las afueras con los lomos del
caballo a modo de capote. Tiró de él a dos pistas y se adornó con
torería. No falló ni en una sola ocasión. Mató de buen rejonazo y
cortó una merecida oreja. En el cuarto volvió a cortar una oreja tras
un trasteo ejemplar, destacando la forma de quebrar en los medios tras
arrancar desde las tablas.
Morante no se
entendió con el complicado tercero, que se defendió y no embestía.
Faltó mucha más decisión. Además, mató muy mal, saliéndose. Con el
sexto, justo de fuerzas y tardo en la embestida, dejó destellos en un
trasteo con altibajos que tuvo bellos muletazos de forma aislada.
El
Día de Córdoba. LUIS
NIETO. Hermoso,
cima lidiadora, y Moreno, con nota alta
El festejo mixto, como una ensalada de este tipo,
resultó ligero y, al menos, no se le indigestó al escaso público que
aguantó una tarde de terrible calor, la corrida mixta tuvo algunos
ingredientes variados interesantes, como la capacidad lidiadora del
rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, cumbre ante el mansísimo que abrió
plaza o la sinceridad de José Luis Moreno, muy valiente en el segundo y,
en el quinto, toreando con gusto a la verónica y con la izquierda.
Hermoso no trajo a Córdoba a su mítico Cagancho. Al cuatralbo, al que
cortó crines en la Feria de Abril y de San Isidro, como testimonio de su
despedida en estas plazas, sólo le resta sendas actuaciones en Pamplona y
México. Pero no precisó de Cagancho. Hermoso está en otra dimensión.
¡Qué torero se sintió el navarro ante el mansísimo que abrió
plaza! En maestro dictó una lección de cómo se lidia a un toro
refugiado en tablas. Cómo lo desengañó desde el principio montando a
Monterrey. Con qué astucia lo sacó de costadillo. Con que verdad lo toreó
dando el pecho Campogrande, uno de los caballos toreros con más potencial
del momento; o templando con el famoso Mazzantini. Tan redonda la labor,
que supo a poco. Mató de rejonazo para ganar una merecida oreja. En el
cuarto, de nuevo por encima de otro manso. Brilló en un par al quiebro
dando todas las ventajas para el astado. Tras sacar a Roncal en los
rejoncillos, se lució con Fusilero, Batista, al igual que con Mariachi,
en las cortas y adornos como el teléfono. De nuevo, otra oreja.
José Luis Moreno sacó nota alta. Soberbio por momentos, con capacidad
y ganas. Con el segundo, un toro que se rajó de inmediato, se dio un
serio arrimón, en el que extrajo con sacacorchos los pases por ambos
pitones. La estocada, que cayó algo caída, fue el único punto negro de
una limpia actitud. Con el quinto dibujó las mejores verónicas de la
tarde. Enganchando de lejos al toro y llevándolo embarcado. El astado,
flojo y manejable, fue mejor por el pitón izquierdo. Por ahí, Moreno
consiguió los mejores muletazos y hasta una tanda con profundidad, aunque
corta por la condición del toro, en una faena porfiona y sincera. Mató
mal y todo quedó en una vuelta al ruedo.
Morante no tuvo un lote propicio. Embarullado con el pegajoso tercero
en la capa, vislumbró desde el principio su sosería. El trasteo, insípido.
Con el flojísimo sexto se hizo más el ánimo y alargó una faena, a
todas luces imposible, pues el animal, sin fuerza, no transmitía emoción
alguna
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