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Festejo de Abono
PLAZA DE TOROS DE LOS CALIFAS
CÓRDOBA
Tarde del viernes, 26 de mayo de 2000
Corrida de toros
Crónica
de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Núñez del Cuvillo,
anovillados, flojos; 3º y 4º, inválidos.
Diestro:
Entrada: Casi lleno.
Crónicas de la prensa: El País,
El Mundo.
El País. JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ. Córdoba.
Triunfo de José Tomás El toreo de José Tomás puso la
plaza boca abajo. Lo hizo en el segundo de la tarde, con un animal anovillado y
flojo como el resto de la corrida. Aparte de esta importante circunstancia, Tomás
provocó el delirio en los tendidos y transmitió emoción con cada pase, sobre
todo con la izquierda.
Una primera muestra de su torería la puso de manifiesto cuando hizo un quite
por gaoneras al primer toro de Joselito. Fueron tres muy ceñidas, muy serias.
Lo demás vino con su primer animal, protestado de salida por chico y blando.
Esa faena la inició con pases por alto y tandas de tres derechazos en el centro
del redondel rematados con los de pecho de bella ejecución.
Y vino lo mejor. El torero se echó la muleta a la izquierda, se colocó en
el sitio y en el terreno que sólo pisan los grandes toreros y ciñó naturales
largos y profundos rematados atrás, llevando siempre muy toreada a la res y dándole
la distancia precisa, la que necesitaba su enemigo. Construyó esta parte de su
labor sin dudar, sin rectificar un movimiento; parecía un poste clavado en la
arena, siempre bien colocado.
Mató de estocada, y el presidente, visto lo sucedido el día anterior cuando
se le regalaron dos orejas a El Juli, sólo concedía una a Tomás, pero la
presión de la bronca de los espectadores le hizo cambiar de parecer y sacó de
nuevo el pañuelo que le concedía la segunda oreja cuando el toro estaba siendo
ya arrastrado al desolladero.
No encontró Tomás el mismo tipo de animal en el quinto, mansurrón y que se
rajó. Aun así, volvió a templar su faena con la izquierda con naturales muy
profundos.
Hubo petición minoritaria (el público pide las orejas gritando al
presidente y no saca los pañuelos, como está mandado) y por lo tanto no hubo
trofeo.
Bronca importante se llevó el presidente por ello, pero nada tuvo que ver
con otras dos más atronadoras que oyó cuando se resistió a devolver al
tercero y cuarto de la tarde, que presentaban invalidez manifiesta.
El primero de ellos le correspondió a Morante de la Puebla, que reaparecía
después de su cogida en la Feria de Sevilla. Con éste, el torero sevillano no
pudo hacer nada. Con el sexto, el toro más largo de la corrida, Morante tuvo un
inicio muy acelerado en los derechazos, hasta que poco a poco fue templando los
muletazos. Con la izquierda se probó, ayudándose con la espada, mas como
comprobó que el toro echaba la cara arriba y le ponía en peligro, desistió al
primer intento.
El primer toro, que correspondía a Joselito, dejó de embestir muy pronto y
las pocas veces que lo hizo fue para tragarse los muletazos uno a uno. Al
torearlo con la izquierda, el toro se quedaba corto poniendo al diestro en
situaciones comprometidas. En el cuarto, Joselito tuvo enfrente a un animal sin
fuerza que tiraba tarascadas. Desistió pronto.
El Mundo. AFP.
Córdoba. José Tomás, a hombros
El protagonismo de la corrida lo tenía Morante de la Puebla, quien reaparecía
tras la grave cogida que sufrió en la Feria de Abril. Sin embargo, el gran
triunfador del festejo fue José Tomás. El diestro madrileño cortó dos
orejas y fue el más destacado de la corrida celebrada ayer en Córdoba, séptimo
festejo de su Feria de la Salud.
Muy poco juego dieron los toros de Núñez del Cuvillo, pero pese al
inconveniente del ganado, que apenas colaboró, José Tomás aprovechó al máximo
el segundo de la tarde, al que le cortó las dos orejas por una faena muy
emocionante e impecable. José Tomás toreó con mucha firmeza y empaque,
sobre todo al natural. Hubo mucha quietud en los pases, aguantando con valor y
entrega, y bajando la mano. En el tramo final se lució también con una serie
de manoletinas y remató de una estocada muy certera.
También cuajó tandas templadas por ambos pitones con el quinto ejemplar,
toreando lento y con limpieza, pero en esta ocasión, sin embargo, le faltó
la rúbrica de la espada. De no haber tenido este fallo con el acero, hubiera
conseguido otro trofeo.
Un apéndice logró José Antonio Morante de la Puebla del sexto, un toro
que se movió y repetía, al que dibujó muletazos muy estéticos, con
sentimiento y hondura. También hubo pasajes de valor, en los que tuvo que
aguantar bastante. El tercero, sin embargo, perdía las manos y fue
practicamente un inválido. Morante lo intentó, aunque sin conseguir
resultados.
El más desafortunado de la terna fue Joselito, que sólo logró tramos de
buen trazo en el que abrió plaza, aunque sin llegar a romper. El cuarto acusó
en exceso la falta de fuerza y Joselito no tuvo material para el lucimiento,
informa Afp.
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