GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

Festejo
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS

MADRID
Tarde del martes, 19 de septiembre de 2000
Crónicas de la prensa

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de Joao Moura, (uno devuelto por cojo), terciados, armados y astifinos; con casta; tres nobles; 4º -grande- y 6º, mansos dificultosos. 5º, sobrero de Hermanos Astolfi, cinqueño, con trapío, manso. 

Diestros

  • José Gómez "Dinastía", pinchazo al encuentro y estocada trasera saliendo perseguido (petición y vuelta); pinchazo recibiendo, estocada perdiendo la muleta y descabello (silencio); pinchazo y estocada caída (silencio). 

  • Miguel Martín, estocada (dos orejas); media trasera descaradamente baja (silencio); salió a hombros por la puerta grande .

  • Manuel Jesús "El Cid, estocada (oreja); cogido por el 6º.

Incidencias: El Cid sufre cornada de 20 centímetros en un muslo, que produce destrozos en músculos abductores y contusiona la femoral. Pronóstico grave.

Entrada: lleno por invitación.

Crónicas de la prensa: El País, ABC


El País. JOAQUÍN VIDAL.  El Cid, herido grave en la femoral

El sexto toro le pegó una cornada a El Cid cuando lo pasaba de muleta. No fue aparatoso el percance y sin embargo el torero llevaba una herida seria en la femoral.

Mal acababa la tarde, que empezó con júbilo. La corrida era homenaje a la tercera edad, invitaba Ande, y se llenó la plaza.

Y la plaza era un guirigay de conversaciones, de aplausos, hasta de gritos. La tercera edad, por lo que se pudo apreciar, estaba dicharachera.

De todos modos lo que más importaba era la oreja. Dobló el primer toro y la tercera edad se lanzó a pedir la oreja con fruición. Y pues el presidente no la concedió, muchos se pusieron furiosos. Algunas mujeres le llamaban por ese motivo al presidente, tío asqueroso.

La oreja debe de ser un bien espiritual de primer orden, o no se explica el incontenible deseo que les invade a los públicos de todas las edades por verla. Luego el torero la va mostrando sanguinolenta y peluda durante la vuelta al ruedo, y la gente se pone a cien.

Corrida adelante, sin embargo, a la tercera edad se le fue pasando el furor orejista y cuando caía la tarde estaba más tranquila. O quizá deseando irse porque sobre el frío que hacía en Madrid venían de la sierra unas ráfagas de viento que traían hielo y levantaban remolinos de papelotes.

Y, además, llegó la cogida. Los arrebatos festivos y el triunfalismo desatado que llevó a la plaza la tercera edad, se desvanecieron con el percance. Aquello iba en serio. Una cogida siempre es un drama y, paradójicamente, parte consustancial de la fiesta.

Tiene ragos muy contradictorios la fiesta, arcanos para quienes no la hayan mamado. Los cuatro aficionados que había en la plaza se auparon en sus asientos cuando El Cid le ligaba al tercer toro los naturales y en cambio permanecían imperturbables cuando Miguel Martín muleteaba al segundo de rodillas. Este sería uno de esos arcanos (cómo puede emocionar más un torero de pie que de rodillas), insondable para los públicos poco duchos en el arte de Cúchares.

Los toros sacaron casta y los toreros tuvieron las dificultades que se derivan de esa condición. Dinastía no pudo con el primero en una faena poco aplaudida (aunque después pretendían multiorejearla), y se enfrentó pundonoroso y valiente con sendos toros dificultosos: el cuarto, grande, manso y bronco, y el sexto, que cogió a El Cid.

Miguel Martín, bullidor con el pastueño tercero, se llevó las dos orejas que exigía el público y el presidente se apresuró a conceder (no le fueran a abroncar otra vez). Y porfió inútilmente al sobrero corrido en quinto lugar, un manso querencioso que se aculó y allí se las dieran todas.

El Cid apenas tantear al tercer toro ya se había echado la muleta a la izquierda para torear al natural; construyó de esta guisa una faena de buen corte, la remató de un estoconazo y cortó la oreja más merecida de la tarde. En el sexto volvió a echarse la muleta a la izquierda y sobrevino la cornada. Una cornada de torero cabal.


ABC. GÓNZÁLEZ LINARES. Grave cornada de El Cid y generosa Puerta Grande para Miguel Martín

Era el homenaje que anualmente se les hace a los miembros de ANDE. Un festejo benéfico que prácticamente cubrió la plaza de Las Ventas de un público ávido de divertirse y generoso. Los toros de Moura sacaron nobleza, y los tres toreros se mostraron muy dispuestos, a pesar de que el dichoso viento les incordió. El festejo se vio empañado, a última hora, por la cornada grave de El Cid.

Había salido a por todas en ese último toro, que se fue complicando, y al que había toreado firme y con aplomo el sevillano. El astado, muy astifino, le metió el pitón en el inicio de una serie al natural y ahí terminó todo. Una pena, pues en su primero El Cid había cortado una oreja tras protagonizar los mejores momentos de la tarde, dibujando los muletazos más bellos y de mayor importancia. Hubo al final una tanda con la diestra de mucha torería y calidad. Incomprensiblemente, y de acuerdo al baremo utilizado con sus compañeros, sólo le solicitaron con fuerza el primer trofeo.

Abrió plaza el colombiano Dinastía, que mostró ganas con su primero, al que banderilleó. Construyó faena en las rayas, basada en el lado derecho y puso voluntad. Ya no fue posible con el manso y difícil remiendo de Núñez, con el que hizo un esfuerzo.

Miguel Martín estuvo muy decidido en todos los tercios en el segundo, un buen toro, al que le cortó las dos orejas por la generosa respuesta del público. Faena valerosa, iniciada sentado en el estribo y de rodillas, con tandas desiguales por los dos pitones, y rubricada con una gran estocada. Con el sobrero de Astolfi, expuso pero sus intentos fueron vanos.

Parte facultativo: El Cid sufre cornada en el tercio superior cara interna del muslo izquierdo con trayectoria ascendente de 20 centímetros que produce destrozo en los músculos abductores y contusiona la arteria femoral. Pronóstico grave..  

 

 

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