|
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 16 de junio de 2002
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Corrida de toros
Ganadería: Toros de Concha
Sierra, buenos.
Diestros:
Entrada: un quinto de entrada.
Crónicas de la prensa: El
País, ABC
El País.
MIGUEL ANGEL CUADRADO. Media ración de Concha y
Sierra
Había cierta expectación por ver los toros de Concha y Sierrra,
ganadería con abolengo, que en tiempos mejores gozó de un cartel
importante, de origen vazquezño, con variedad de pelaje, buenas
hechuras, nobleza y casta. Volvían a Las Ventas tras años de postración.
Todo, sin embargo, se quedó en ilusión y bellas intenciones, pues se
lidiaron tan solo tres toros de esta ganadería que, en definitiva,
dieron poco juego. Adolecieron de casta y tenían una presentación
discreta, tímida.
Rodolfo Núñez saludó a su primero con verónicas de rodilla
flexionada, que tuvieron buen trazo. En el tercio de muleta sufrió una
fea voltereta al interpretar una serie en redondo. Mejoró en el cuarto
su labor torera al correr la mano en tres series de naturales bien
ejecutados.
Raúl Blázquez, que confirmaba la alternativa, se estrelló
definitivamente con un lote pésimo. Sacó en limpio un quite por
chicuelinas, así como una buena estocada.
Iván Vicente estuvo muy por encima de sus dos toros, manejables y
sosos. En ambos lució un buen concepto del toreo: clasicismo y
naturalidad. Tanto al natural como en redondo sacó a relucir muy buenos
muletazos.
ABC. JOSÉ LUIS
SUÁREZ-GUANES. Los toreros se
estrellaron con un ganado descastado
Las buenas intenciones de los tres matadores
actuantes se estrellaron con unos toros paradotes y mansotes, con los
que no pudo fructificar su voluntad de triunfo. Es una pena que diestros
con condiciones -como es el caso de Iván Vicente- tengan ante sí un
ganado manso, soso y sin recorrido con el que es muy difícil triunfar.
En la plaza se notó que ya estamos no sólo en verano, por
temperatura, sino en pleno estío por la combinación ofrecida y la poca
asistencia de público nacional. Mucho turista, mucho extranjero y,
especialmente, multitud de americanos. Ya llegarán los japoneses cuando
termine el Mundial...
Ambiente de Costa del Sol
Aunque indudablemente uno no puede ir contra las modas ni
las corrientes del público, debo insistir en que sería mejor un San
Isidro más pequeño que diera unos buenos carteles de abono los
domingos de abril, de junio y de julio. Ya sé que es prácticamente
imposible, que es muy difícil que se cambien los hábitos, pero lo
triste es que -quitando esa pequeña isla del otoño- la temporada
madrileña prácticamente termina con la Corrida de la Beneficencia. No
niego que algunas veces llegan los éxitos, pero unos triunfos sin los
tendidos llenos y con un ambiente de Costa del Sol de los sesenta no es
una manera de presenciar la Fiesta.
Iván Vicente fue el que dejó hechos los mejores trazos de la tarde.
Bien con la muleta en su primero, aunque de forma discontinua. Toreó
con gusto con la derecha, y tanda y media le salieron rematadas, pero no
pudo resistir. Su machaconería diluyó lo positivo y, al fallar con el
descabello, se olvidó todo.
Se le volvieron a ver detalles y destellos en el último, ejecutó
muletazos de cierta altura, más intermitentes. Prevaleció el gusto
sobre otras circunstancias pero al conjunto le faltó ligazón.
Esperemos una nueva oportunidad para ver si sale adelante, que puede
hacerlo.
Rodolfo Núñez cumplió al capotear a su primero. Su rival entraba a
la muleta con la cara alta. El principio de faena fue arduo y sin el
menor lucimiento. Siempre con la derecha. Un fuerte revolcón al cambiar
de mano hizo que Rodolfo, tras regresar a los derechazos sin nada que
mencionar, lograra dos series de naturales dignas de tener en cuenta. La
largura de su labor hizo olvidar el esfuerzo postrero. Volvieron unos
buenos naturales a ser lo más importante de su hacer en el cuarto.
Fueron pases largos y profundos que, por desgracia, no encontraron ligazón
suficiente. No se acopló al manejar la derecha y no volvió a encontrar
el ritmo.
Confirmaba la alternativa el valenciano Raúl Blázquez. Su primero
tenía muy pocas fuerzas y, encima, una larguísima vara le quitó la
poca fortaleza que tenía. Raúl no pudo desarrollar sus cualidades,
pues su antagonista se quedaba corto. Vivos deseos y ganas pero sin que
se atisbara el más pequeño lucimiento. El quinto fue un manso con el
que Blázquez puso voluntad. Lo intentó a derechas e izquierdas, sufrió
un desarme en los inicios, se mantuvo con dignidad y mató con presteza.
|