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PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del viernes, 3 de octubre de de 2003
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de Criado
Holgado,
5º devuelto por inválido, sobrero del mismo hierro; desigualmente
presentados, mansos, blandos y de mal juego.
Diestros:
- Fernando Cruz, estocada
caída y tendida y dos descabellos (saludos); estocada casi entera,
saliendo volteado (oreja).
- Caro Gil,
pinchazo y media (silencio); dos estocadas que asoman, estocada
defectuosa -aviso- (silencio).
- Sergio Marín,dos pinchazos, media tendida -aviso- y cinco
descabellos (silencio).
Entrada: más de media plaza.
Crónicas de la prensa: El
País, ABC.
El País.
MA. CUADRADO. El pundonor de Fernando Cruz
salvó la tarde
Tarde revuelta de otoño y primera de feria desapacible y arrugada.
Bajos de casta los novillos de Juan Manuel Criado, blandos y con genio
cuando buscaban pelea. Sólo el pundonor de Fernando Cruz aportó algo
de emoción y tensión artística, en un festejo que muy pronto estará
olvidado.
Pero quien no va a olvidar lo acontecido, sin embargo, es el mentado
Fernando Cruz, quien puso todo de su parte ante un lote deslucido y
problemático, para que no se le fuera de vacío una tarde crucial en su
carrera. Así que en su primero, un novillo con cierta nobleza y que tenía
un gazapeo pertinaz, como si estuviera pasado de cafeína, realizó una
faena de muleta irregular y guerrera. El comienzo y el final estuvieron
salpicados de muletazos de trazo firme y templado. Destacó una serie
por el pitón derecho, reunida y templada.
Para en el cuarto estar valiente, entregado, el ánimo muy por encima
de las nulas condiciones de su oponente para torear largo, con sosiego y
mando. Había saludado al novillo, a la postre robaperas y pelín
malaje, con una larga cambiada de rodillas pegado a las rayas del
tercio. Y luego se entretuvo en pararse, dominar la situación y
componer una faena de muleta que tuvo dos series al natural muy
meritorias, ante tal novillo de medio viaje que no humillaba; y luego
unos muletazos por bajo, de tanteo y para cerrar obra, hondos y
ajustados. Salió malamente volteado, tras cobrar una estocada, y se
llevó una oreja para el esportón premio al susto, el esfuerzo y el
coraje.
Caro Gil no comprendió para nada a su primero, y en su segundo pudo
haber sacado mejor resultado de no haber pecado reiteradamente de
codilleo y de una colocación deficiente. Y Sergio Marín se topó con
dos novillos inválidos, a los que intentó templar sin mucha suerte que
digamos. Acusó además falta de oficio, algo que aprenderá, apoyado en
sus probadas buenas maneras, que ayer apenas vislumbramos.
ABC.
ZABALA DE LA SERNA. Fernando
Cruz, la salvación
La salvación se personificó en Fernando
Cruz, la redención de la tarde, de nuestra penitencia, de los pecados
de flojedad de los novillos. Cruz mandó en la corrida. Tiene plaza,
oficio, valor y una idea del toreo loable, de llevar siempre lances y
pases lo más largo posible, con las telas de los engaños por delante,
hasta el final, que no es lineal. Pesa su concepto como pesa su figura,
muy atornillada.
Claro lo dejó con el utrero que abrió el ciclo otoñal, al que ya
con el capote quiso prolongarle las embestidas, que blandeaban. Y con el
mismo objetivo principió faena, cuando el novillo clavó los pitones en
la arena y por poco da el volatín. Las escasas fuerzas traían viajes
un punto rebrincados, haciendo complicado el ajuste y la ligazón. Tres
veces cambió los terrenos, que también el viento de entonces influía:
primero en los medios, luego en el tercio y después más cerca de
chiqueros, que fue donde le enjaretó la serie más rematada en redondo.
Unas dobladas reseñables y media estocada trasera que necesitó del
descabello pusieron el punto y seguido.
Al cornidelantero, bien armado y serio cuarto le tiró una larga
cambiada de rodillas, pero no hubo acuerdo con el capote. Por bajo se
arrancó el torero, con no poco empaque, después de elevar la montera
al cielo en memoria de su recién desaparecido padre. Guasa desarrolló
el toro por el pitón derecho, por donde le midió con sentido: hasta
dos veces se le paró debajo con el consiguiente susto. Fueron a
izquierdas los momentos más intensos. Fernando Cruz embebió aquella
embestida con la cara alta y templó con largura. La trincherilla de
remate de la posterior tanda colocó el ole en los tendidos. Y volvió
al lado complicado, con redaños. Pasó apuros de nuevo, antes de un
postre amorantado, que no sé si le va tan poco como ese vestido canela
y azabache con las hombreras del tamaño de las de Esplá, y ese chaleco
desabrochado... Detalles que se borran con la rectitud con la que se fue
tras la espada, a sabiendas de que el «criado» no iba a ser servil,
que le iba a esperar con la cabeza arriba para cruzarse en su camino,
como así sucedió en la tremebunda voltereta. Cruz voló como lanzado
por una catapulta que lo abrazó por el vientre, pero con el espadazo
conseguido en todo lo alto. Vale la oreja, que respalda a un torero a
seguir.
A Caro Gil le falta definición. Flojito con el flojito segundo,
noble a derechas. Y escaso con el sobrero que sumó quinto, el mejor con
mucho de la pobre novillada de Criado Holgado. Salvo una pareja de
amagos hacia tablas, cuando más cerca estuvo de las querencias, notable
para el bicho. La series cortas no calaron ni en el fondo del utrero ni
en el gentío. Hizo guardia con sendas estocadas atravesadas.
Demasiado inválido el lote de Sergio Marín. Quiere torear, y torea,
con calidad a la verónica, pero recorta el lance con un codilleo
excesivo. No encontró respuesta con la muleta y los aceros le
terminaron de chafar
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