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PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del domingo, 14 de septiembre de 2003
Crónicas del festejo
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos de Alejandro Vázquez (de escaso
juego).
Diestros:
- Mario
Campillo (silencio tras aviso, palmas y palmas en el que mató por David
Mora).
- Sánchez Mora ( silencio en ambos).
- David Mora (vuelta en el
único que mató, herido menos grave en su primero).
Entrada: Un tercio de
entrada.
Crónicas de la prensa: El
País, ABC.
El País.
MA. CUADRADO. Cogida de David Mora
La novillada había transcurrido más bien anodina, dado el juego
deslucido de la tan mansa novillada de Alejandro Vázquez, cuando ocurrió
la cogida anunciada de David Mora. Y es que el novillero de Móstoles
había hecho gala de valor, quietud y escasa técnica durante toda la
tarde, ante unos novillos con los problemas que dan la mala casta. En su
primero, David Mora le planteó faena desigual y sincera, a un novillo
que había intentado saltar la barrera, en series por el lado izquiero
de enjundia y atra-gantón, hasta que llegó la voltereta al ensayar un
pase de pecho. Salió airoso de ésa y, recetó una estocada a
topacarnero.
La cogida en el sexto, que apretaba una barbaridad por el pitón
izquierdo, llegó al quedarse en la cara después de una segunda serie
de derechazos inciertos. Dos sucesivas volteretas impresionantes y salió
herido -con pronóstico menos grave- de la segunda. Acabó con el
novillo Mario Campillo, que antes había estoqueado su lote, tras dos
labores de las que apuntó buenas maneras y temple. Sánchez Mora,
valiente y pundonoroso lo intentó todo con el capote, porfió muleta en
mano y algunos derechazos le quedaron de buen ver.
ABC.
R. P.MADRID. La cornada
de David Mora empaña aún más una tarde sin brillo
Tres novilleros que intentan la aventura
de ser toreros, a sabiendas de que la supervivencia en este bonito y
hostil arte no es sencilla, hicieron ayer el paseíllo en Madrid, en una
tarde sin apenas brillo y empañada aún más por el percance del
debutante David Mora. Ocurrió en el inicio de faena al sexto, cuando
ejecutaba una serie diestra. El novillo lo prendió de mala manera y las
cuadrillas hubieron de trasladarlo a la enfermería, donde lo operaron
de una cornada de veinte centímetros en el muslo.
Mora ya había resultado cogido de forma espectacular en el tercero.
Este astado, de más movilidad que sus hermanos, trató de saltar al
callejón cuando el de Móstoles lo lanceaba. Quitó por chicuelinas,
con un leve acento agitanado, para citar después desde la distancia a
un antagonista con el que no halló el temple. Aunque porfió, no supo
encauzar ni encontrar el ritmo a las embestidas de un novillo que, quizá
por los sucesivos enganchones, terminó aprendiendo latín y
desarrollando un sexto sentido. Por su entrega y decisión, paseó el
anillo.
De esta manera, el madrileño, que buscaba aplausos y gloria, vio
frustradas en parte sus ilusiones. También las de sus compañeros,
Mario Campillo y Sánchez Mora, se desvanecieron. Mucha culpa la tuvo la
deslucida novillada de Alejandro Vázquez, cuya casta quedó secuestrada
en los cercados y brindó un pobre juego. Aun así, el trío de espadas,
cada cual en su estilo y pese a sus lógicas carencias, trató de
agradar al público.
El toro que inauguró plaza, protestado en varas, no ofreció ninguna
posibilidad de éxito. Campillo, que hacía su presentación, obtuvo algún
lance garboso, pero con la muleta no pudo despegar ni a derechas ni a
izquierdas. Sólo el prólogo contuvo algún pase de cierto gusto. Se
envalentonó en las postrimerías y alargó demasiado el trasteo.
Consiguió encelar en el capote al sardo cuarto, con el que el piquero
El Patilla se ensañó en exceso. El de Valladolid principió sobre la
diestra, con temple y relajo, desgranando los mejores muletazos del
festejo. Al natural no hubo acople, frente a un oponente noble aunque
sin chispa, y aquello decayó. Tuvo que estoquear al último por la
cogida de Mora.
También fue más manejable el quinto, al que Sánchez Mora recibió
con un variado cóctel compuesto por cuatro largas cambiadas, verónicas
de hinojos y gaoneras erguido, impregnadas de arrojo y rabia novilleril.
De rodillas inició el trasteo, pero resultó desarmado. Ya en pie, probó
por ambos pitones; sin embargo, ni toro ni muleta dijeron nada digno de
mención. En su primero, destelló la media verónica del saludo. Con la
franela, el gaditano aguantó con valentía las miraditas de su enemigo,
que se revolvía con aviesas ideas.
Parte facultativo: David Mora sufrió «una cornada en el tercio
medio, cara interna del muslo derecho de veinte centímetros que
contornea el fémur y alcanza la cara externa del muslo, que causa
destrozos en los músculos abductores y cuádriceps, de pronóstico
menos grave. Esguince en pie derecho. Pasó a la clínica de La
Fraternidad».
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