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Feria de San Isidro
PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
Tarde del Sábado, 14 de mayo de 2005
Crónicas del festejo

FICHA TÉCNICA
Corrida de toros
Ganadería:
Toros de La
Cardenilla, bien presentados y astifinos, pero mansos, faltos
de fuerza y deslucidos; y un sobrero de Astolfi,
justo de fuerzas.
Diestros:
- Dávila. Tres pinchazos, estocada y un descabello (silencio); pinchazo, un
descabello y el toro se echa (silencio).
-
Valverde. Pinchazo y
estocada (ovación); pinchazo y media baja (ovación).
- Serafín
Marín. Estocada (ovación); gran estocada (oreja).
Entrada: Lleno.
Presidente: José Manuel Sánchez.
Banderillero que saludó: Fernando Téllez, de la cuadrilla de
Serafín Marín y ovación al picador, Juan Ruiz, de la cuadrilla de
Valverde, en el 4º.
Incidencias: Serafín Marín es enganchado en la taleguilla,
tras dar un pase de pecho en el 3º.
Tiempo: tarde agradable, aunque con ligero viento.
Crónicas de la prensa: El País, ABC.
El País.
ANTONIO
LORCA. Derrumbes, SA.
Una de las esencias del espectáculo público es que el espectador puede aplaudir o vituperar a sus protagonistas en función de que cumplan con
su obligación o decidan sólo pasar por caja. Los toreros salen en las fotos, a hombros o a almohadillazos, y se les señalan con el dedo
acusador o se les colma de piropos, según los casos. Cuando llega el caso, la gente se acuerda del empresario y le mienta a su familia, pero
sabe a quién se la mienta. Y no digamos lo que aguantan los presidentes, bien es cierto que por su incompetencia la mayoría de las
veces.
Pero, ¿y los ganaderos? Algunos tienen nombre y apellidos, reciben, a veces, felicitaciones, y las más, el silencio y el pesar por una mala
corrida. Pero, a medida que se cimenta la decadencia del toro y se pierde el prestigio inherente al criador de reses bravas, se están
imponiendo las sociedades anónimas, detrás de las cuales no hay nadie sino una marca que no tiene cara. ¿A quién hay que felicitar o
criticar? A una S. A. Buena fórmula que, además de sus ventajas
fiscales, permite al ganadero salir de rositas de cualquier sonado fracaso.
Vayan, pues, las más duras críticas para ese señor o señores que no se llaman ganaderos sino La Cardenilla S. A. Y un aviso: como no
diversifiquen su producto, irán a la ruina porque lo que ofrecieron ayer en Madrid es una birria total. Puro decorado astifino, pero carne
mansa de toros noqueados, moribundos, tullidos e inválidos. No sería de extrañar que el dueño de los toros estuviera ayer en Las Ventas, puro
en mano, dando la razón a sus vecinos sobre tan denigrante espectáculo torista. Éstas son las ventajas de las sociedades anónimas; las
ventajas del anonimato.
Como es fácil imaginar, no hubo tercio de pica ni de banderillas, ni toreo de capa, y sólo Serafín Marín salvó los muebles en la muleta. Los
toreros se justificaron sobradamente y un público bendito soportó con estoicismo tamaño fraude. Devolvieron el primero que se derrumbó con
estrépito tras dos carreras por el redondel. El sobrero, de Astolfi -nombre de ganadero- era otro inválido reservón. Al segundo, ni lo
picaron; el tercero se defendía con la cara alta, el cuarto se echó varias veces antes de que lo apuntillaran. Parado también el quinto y
el último fue el único que se mantuvo en pie. Dávila derrochó voluntad,
incluso llegó a recibir al cuarto con una larga cambiada en el tercio, pero su lote fue imposible. Valentísimo estuvo Valverde, que decidió
embestir a sus toros y que se le reconociera con justicia su actitud de auténtica vergüenza torera.
Dibujó algunas verónicas y un par de naturales en su primero y sólo pudo jugarse el tipo en el quinto.
Cuando Marín trataba de justificarse en su primero, éste lo enganchó por la parte posterior de la rodilla y, afortunadamente, sólo le rajón
de arriba abajo la taleguilla.
Fernando Téllez puso un soberbio par de banderillas al sexto y, momentos después, Marín aprovechó con extraordinaria torería las
violentas embestidas del toro al que enceló por ambos lados con un dominio total de la situación.
Visto lo visto, se hace una propuesta al anónimo ganadero: cambiar La Cardenilla por Derrumbes, SA.
ABC.
ZABALA
DE LA SERNA. Marín reedita sus éxitos,
dedicados a Carod.
Ring, ring.
-¿Quién es?
-Soy Carod.
-Hombre, señor Pérez.
-Llámame Josep.
-Vale.
-¿Qué ha hecho el catalán?
-Tremendo, Pepe, como en sus viejos tiempos de quinto despistado pero
menos despistado.
-No fastidies, que resucita la Fiesta en Cataluña.
-No se preocupe, que ahí cuentan con Balañá. Pero le digo que Serafín se ha ganado una oreja de ley a pulso y ha puesto la barretina cara. Ha
sabido ganarle la acción al descarado sexto, con la muleta muy por abajo aunque los pitones quisiesen ir por arriba. Firme de veras y
buscándole siempre el pitón contrario, la colocación fetén.
-¿Cómo de firme, como yo con ZP?
-Más pero menos cruel, porque el toro de La Cardenilla no era un borreguito precisamente.
-¿De La Calderilla?
-Ya estamos con la pela y la financiación. De La Cardenilla, Pepe, La Car-de-ni-lla.
-¿Y eso qué es?
-Pues eso decía la gente, que qué hacía eso en San Isidro.
-Pero si le ha cortado una oreja es que el toro era bueno.
-Que no, Pérez, que el bueno era el catalán, que ha reeditado sus éxitos de hace dos años, muy reunido, muy compuesto, en la línea de la
pasada Feria de Sevilla. Y además le ha dedicado la reedición.
-Dímelo en francés para que lo entienda Pascual Maragall y tal.
-No sé francoise o como se diga. Pero, para su tranquilidad, ha matado sin hacer sufrir a esa especie de uro de un espadazo por arriba que lo
ha tirado sin puntilla.
-Oye, y había uno de Salamanca. ¿No habrá estado también bien y vayan a hacer allí bandera para que los Archivos no se los arrebatemos?
-Bien, no. Mejor. Ha funcionado con valor, cabeza clara, limpia ejecución, por el temple, ya sabe, con una colocación cabal, en el
sitio constantemente para exprimir al máximo a los de La Calderilla como usted dice. Vamos, que me ha gustado tela, que en algún parón ni
se ha inmutado. Y le ha encontrado la distancia a los toros. Y la altura, que no se me olvide. Lástima que no haya encontrado la suerte y
la muerte a la primera. Pero aun así la gente se lo ha reconocido, los aficionados especialmente.
-¿Y Sera en el anterior?
-Muy valiente, porque era toro más incierto, muy manso y rajado. Incluso le ha descosido la taleguilla de un derrote, desde el gemelo al
glúteo, como si en el cuerno llevase un bisturí en la punta. Aunque no sé a qué vienen esas confianzas con Serafín Marín.
-Es que me gustaría conocerle. No lo escribas, pero todavía me queda algo de cuando mi padre guardia civil custodiaba la seguridad de
algunas plazas.
-Sería cuando la Guardia Civil tenía palco en las plazas.
-Sí, sí, entonces. En Pamplona creo que también. Pero empezaron a cantarles las peñas que se vaya, se vaya, se vaya, que se vaya la
Guardia Civil, que se vayan, se vayan a España... Y les cerraron el palco sin necesidad de hacerlo VIP.
-Oiga que los navarros son más españoles que la leche y sienten España desde su Navarra Foral.
-Bueno, ya hemos hablado con Ibarretxe para convertir aquello en una perrera como cuenta Lillo que es el Parlamento español, y de paso
alborotar un poco. Lo hemos hablado en Perpignan, en el Sur de Francia, donde, por cierto, van a tener que ir los aficionados catalanes a ver
corridas, como en los tiempos de Franco con el cine erótico, «El último tango en París» y eso. Perdón, ya sólo por curiosidad, ¿y Dávila Miura?
-Ha contado con el lote más desagradecido. Uno se lo han devuelto. El sobrero de Astolfi ha sido una merde y el cuarto estaba podrido y se ha
echado moribundeando las tablas, lo que ha irritado bastante al personal.
-O sea, que algo ha ido bastante mal.
-Bueno, un amigo decía que si al final en los palcos comen jabugo y en el ruedo nos van a dejar los mendrugos sin miga como los de La
Cardenilla.
-¿Calderilla?
-Y dale, Pepe, Car-de-ni-lla. Que le obsesiona a usted la pela.
-El euro, Vincent.
-¿El uro? Es que se entrecorta, y como ayer hubo uros a euro...
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