GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

EDITORIAL DE PEDRO JAVIER CÁCERES

Especial San Isidro´2001

Por Pedro Javier Cáceres.  Pasó José Tomás. Pasó El Juli también. Los dos líderes del escalafón han pasado por Las Ventas con idéntico balance, aunque con matices distintos. Al final, lo que ha ocurrido es que ninguno de los dos, por el momento, ha puesto tierra de por medio y ninguno de los dos ha triunfado. Antes bien, y con esa serie de matices, los dos, y después de sus primeras actuaciones, son altamente cuestionados.

Miren. Nunca he tenido en mi vida vocación de toro, ni siquiera de cabeza para abajo, pero siempre me ha distinguido la defensa del animal porque creo que al toro nadie le defiende. En algunos casos, como el ganadero de la tarde de ayer, ni siquiera el propio ganadero, con el que tuvimos una experiencia realmente singular y pintoresca en la pasada Feria de Santander. Me da la impresión de que tal y como salió la corrida, cortándose dos orejas muy al principio, y ni cortando orejas ni Espartaco ni El Juli, que eran las estrellas del cartel, que el señor Domingo Hernández estará muy triste, compungido o, incluso, como dijo en Santander, posiblemente tentado de mandar vacas y sementales al matadero.

Yo les puedo decir que ayer fue otra corrida de figuras, con una de las figuras en el cartel, y que, una vez más, como el día de José Tomás, como el día de la corrida del Puerto de San Lorenzo, la corrida de toros estuvo por encima, muy por encima de los toreros. Una corrida que no se aprovechó, en toda la medida de lo que se debía de aprovechar y de la exigencia que hay que tener con los que son figuras, y una corrida que puso de manifiesto que Madrid pesa mucho, que su presión es muy grande y que hay veces que sus comportamientos son distintos.

Ayer Madrid se comportó como debía de comportarse todas las tardes: exigiendo al máximo y al límite a una de las máximas figuras del toreo. Si no fuera por el agravio comparativo de lo que ocurrió el pasado viernes, ayer diríamos que Madrid está en el punto de mira de lo que fue siempre: la máxima exigencia, al límite de la perfección, a quien más cobra, a quien más gente lleva, a quienes en estos momentos capitalizan la tauromaquia actual. Madrid estuvo en todo momento pendiente de lo que ocurría.

¿Y qué pasó con El Juli? Que tuvo un buen toro y un toro regular, pero que en su lote fue de esos días extraños en que el torero se entrega –que nadie lo discute-; en que el torero se va a los medios –que nadie lo discute tampoco-; que bulle tanto con el capote, como con las banderillas, como con la muleta; que es verdad que ligó series sin moverse del centro del platillo, con muletazos muy largos y simplemente con un golpe de talonamiento, sin pérdida de pasos… pero no fue emotiva, no llegó a los tendidos. ¿Qué pasó? ¿Fue la presión la que hizo que en esa serie de muletazos, muy limpios, muy ligados, muy de mano baja, faltó calidad y hubo exceso de vulgaridad? ¿Quizá mentalizado en que uno de los puntos importantes del Juli es provocar la polémica y la discusión y que su tipo de toreo es muy firme, muy macizo, con mucho rigor, pero que no llega a una serie de aficionados que están más pendientes de otras circunstancias, que de lo que es el toreo total?

Este esfuerzo se hizo patente en el segundo toro de la tarde, pero el torero quería agradar tanto al público, vista la oportunidad que se le había ido en el toro anterior de cortarle las orejas, que ya incluso cogió el espejo de su oponente por si eso era válido:  meterse entre los pitones, citar con el muslo, esconder la muleta para el valor por el valor, sin utilizar el valor para torear. Es decir, espejo puro y duro de José Tomás. Y fue el otro craso y grave error en un toro que no servía, que él hizo ver que no valía, pero que el público tomó partido más por el toro que por el torero, entre otras cosas, porque el toro costó 40 veces menos que lo que cobró el torero.

Y ese ha sido siempre el público de Madrid. Hay que sentirlo y decirlo como lo es. Se le fue una gran oportunidad el viernes a José Tomás, pero no menos gran oportunidad ayer al Juli. Esperemos que en esa semana que todavía nos queda, de los días consecutivos del 31 y el 1, ambos traigan la lección bien aprendida, sepan cómo es el público de Madrid, suelten lastre de esa presión y se configuren tal y como son: sueltos, equilibrados y pendientes de torear para ellos mismos y, a partir de ahí, comunicar con los tendidos, que es la única forma de dar espectáculo. Es cierto que, posiblemente, si en los dos hubiera metido la espada a la primera estuviéramos hablando de una oreja en cada uno y dos orejas.

No me vale. Lo mismo que no me valía el otro día, que a la primera que José Tomás hubiera acertado con el quinto se las hubiera cortado. Son los líderes del escalafón y hay que exigirles como tal. Han pasado cada uno una tarde, han estado por debajo de los lotes que les han tocado, y eso hay que denunciarlo, demandarlo y exigirles que lo hagan en la próxima actuación.

Sí lo hizo Eugenio de Mora  que se entregó rotundamente al entrar a matar y es verdad que en esa entrega radicara la segunda oreja, luego hartamente protestada, pero si una ya la tenía con la faena que hizo, la entrega, la sangre y la emoción cuentan. En la historia del toreo hay casos de lo que ha ocurrido y, por lo tanto, un hombre que va a asegurar la segunda dejándose matar es, pues, dignísimo destinatario de ese trofeo.

Tanto Reyes Mendoza como Sergio Aguilar, cada uno dentro de sus características y sus propias circunstancias, son toreros que, sin haber triunfado ayer, son claras apuestas de futuro. Y creo que no me equivoco.

El Albero

www.cope.es

Vega de la Reina
Bodegas Vega de la Reina


Teléfono de atención al cliente:
900 200 125

Cafeterías
California

Para saber de toros

 

 

 

 
©PortalTaurino, SL Pastor y Landero, 6-4º  41001 Sevilla España.  Contacto con PortalTaurino