GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

TOROS EN VALDEMORILLO

Temporada 1998  Temporada 1999  Temporada 2000 Temporada 2001
  Temporada 2002  Temporada 2003  Temporada 2004  Temporada 2005  Temporada 2006

Temporada 2007  Temporada 2008

Plaza de toros de Valdemorillo

TEMPORADA 2009

Feria de San Blas y La Candelaria

Miércoles, 4 de febrero. Cinco erales de  La Laguna (juego desigual y nobles) y un (4º) de Pablo Mayoral (complicado), para Christian Escribano (ovación tras petición y silencio tras aviso), Álvaro Montalvo (oreja y ovación) y Raúl Rivera (silencio tras aviso y dos orejas). Dos tercios de plaza. 

Jueves, 5 de febrero. Novillos de Campo Amor (deslucidos), para Manuel Ocaña "El Sombrerero" (aplausos y silencio tras aviso), Javier Cortés (silencio y oreja) y Pablo Lechuga (ovación y ovación). Menos de media plaza.

Viernes, 6 de febrero. Toros de Antonio San Román (juego desigual), para Curro Díaz (ovación y oreja), Juan Bautista (ovación y silencio) y Daniel Luque (oreja y dos orejas). Menos de media plaza.

Sábado, 7 de febrero. Toros de Antonio San Román (escaso de fuerzas), El Torreón (manejable), Luis Algarra (noble), Victorino Martín (noble), Alcurrucén (buen juego), Núñez del Cuvillo (deslucido) y uno de regalo Luis Algarra, para César Jiménez en solitario (silencio, silencio, oreja, oreja, ovación tras aviso, silencio y silencio). Lleno.

Domingo, 8 de febrero. Toros de Buenavista (de distinta presentación y buen juego, destacando el 2º premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre), para José Pedro Prados "El Fundi" (ovación tras leve petición y oreja), Antonio Ferrera (división  y oreja) y Ángel Teruel (oreja y silencio tras aviso). Dos tercios de plaza.


TEMPORADA 2008

Feria de San Blas y La Candelaria

Lunes, 4 de febrero. Novillada de promoción. V Trofeo "Chimenea de Oro". Cinco erales de Pablo Mayoral y un sobrero (6º) de Tomás Entero (juego desigual), para Miguel Cuartero (silencio), Francisco Javier Ortiz (silencio), Daniel Palencia (silencio), José María Arenas (oreja), Adrián de Torres (silencio tras aviso) y Eduardo Pereira (silencio). Tres cuartos de plaza. 

Jueves, 7 de febrero. Novillos de El Estoque (de distinta presentación, deslucidos y escasos de fuerza) para Antonio Nazaré (silencio tras aviso y silencio), Pedro Carrero (silencio y oreja) y Javier Cortés (ovación y silencio). Menos de media plaza.

Viernes, 8 de febrero. Toros de Peñajara (bien presentados, buen juego y justos de fuerzas), para Curro Díaz (oreja y ovación), César Jiménez (silencio y oreja tras aviso) y Salvador Cortés (silencio y ovación tras aviso). Más de Media plaza. 

Sábado, 9 de febrero. Toros de Antonio San Román (juego desigual y descastados), para Iván Vicente (ovación y dos orejas), Salvador Vega (silencio y silencio) y Daniel Luque (dos orejas tras aviso y aplausos). Tres cuartos de plaza.

Domingo, 10 de febrero. Rejones. Toros de Campo Amor (nobles y manejables), para Álvaro Montes (oreja y oreja), Sergio Galán (dos orejas y oreja) y Diego Ventura (silencio y dos orejas y rabo). Tres cuartos de plaza. 


TEMPORADA 2007

Feria de San Blas y La Candelaria

Domingo, 4 de febrero. Inauguración de la cubierta de la plaza. Toros de Antonio San Román (manejables), para Jesulín de Ubrique (silencio y oreja tras aviso), Manuel Díaz "El Cordobés" (oreja y dos orejas) y Rivera Ordóñez (oreja y ovación). Lleno.

Nota: se ha guardado un minuto de silencio en memoria de Ángel Luis Bienvenida. 

Lunes, 5 de febrero. Novillada sin picadores. Trofeo IV Chimenea de Oro. Erales de Manuel Quintas (parejos de presentación y complicados), para Javier Cortés (silencio), Francisco Javier “El Calita” (ovación), Juan Manuel Jiménez (oreja), “Tomasito” (silencio), Ismael Cuevas (oreja) y Raúl Palancar (silencio). Lleno.

Viernes, 9 de febrero. Novillos de Campo Amor (de distinta presentación y juego), para Pedro Carrero (oreja y ovación tras aviso), Ana Infante (ovación tras aviso y silencio tras aviso) y Carlos Guzmán, que debutó con caballos (ovación tras aviso y silencio tras dos avisos). Dos tercios de plaza. 

Sábado, 10 de febrero. Toros de María Luisa Domínguez (juego desigual y deslucidos), para Luis Miguel Encabo (silencio y oreja), Antonio Barrera (silencio tras aviso y vuelta al ruedo) Iván García. (dos orejas y oreja). Tres cuartos de plaza. 

Domingo, 11 de febrero. Toros de Pablo Mayoral (juego desigual, destacando, 2º, 5º y el 4º que ha sido indultado), para López Chaves (silencio y dos orejas y rabo simbólicos, indulta toro), Julio Pedro Saavedra (pitos y pitos) y Fernando Cruz (vuelta al ruedo y palmas). Tres cuartos de plaza. 

Nota: "Negrote", N º 81 negro entrepelado, bragado y de 542 kilos, fue indultado.


TEMPORADA 2006

Feria

Sábado, 4 de febrero. Toros de Hermanos Tornay (de distinta presentación, 5º y 6º manejables, el resto descastados), para Pepín Liria (silencio y oreja), Luis Miguel Encabo (ovación y dos orejas) y Uceda Leal (silencio y oreja). Dos tercios de plaza.

Domingo, 5 de febrero. Novillos de El Retamar (bien presentados y manejables), para Pérez Mota (oreja y silencio tras aviso), Ana Infante (ovación y oreja) y Chechu (ovación y silencio tras aviso). Dos tercios de plaza. Dos tercios de plaza.

Viernes, 10 de febrero. Novillada sin caballos. III Premio 'Chimenea de Oro'. Erales de Alfredo Quintas (de distinta presentación y juego, destacando el 6º, premiado con la vuelta al ruedo), para Ginés López (pitos tras tres avisos), Moreno Muñoz (silencio), José Manuel Mas (oreja) y Juan Carlos Rey (ovación tras aviso). Dos tercios de plaza.

Sábado, 11 de febrero. Cinco toros de El Serrano y uno (5º) de Hermanos Tornay (deslucidos y descastados), para Miguel Abellán (bronca tras tres avisos, ovación y silencio), Fernando Robleño (ovación y ovación) y Julio Pedro Saavedra (dos orejas en el único que mató, resultó prendido en el 6º, impidiéndole continuar la lidia). Tres cuartos de plaza.

  Domingo, 12 de febrero. Rejones. Toros de Campo Amor (manejables, salvo el 6º), para Martín Porras (ovación y oreja), Raúl Martín Burgos (oreja y dos orejas) y Álvaro Montes (oreja y oreja). Más de media plaza.


TEMPORADA 2005

Viernes, 4 de febrero: Toros de Antonio San Román (bien presentados, desiguales en el juego) para mano a mano entre Luis Francisco Esplá (ovación, silencio y silencio) y Luis Miguel Encabo (oreja, oreja y silencio).

Sábado, 5 de febrero: Cinco toros de José Luis Osborne y uno (2º bis) de Antonio San Román (correctos, justos de fuerza) para Antonio Ferrera (silencio tras aviso y oreja), Julio Pedro Saavedra (ovación y oreja) y Serafín Marín (oreja tras aviso y silencio).

Domingo, 6 de febrero: Rejones. Toros de Dolores Aguirre (desiguales) para Álvaro Montes (oreja y oreja), José Luis Cañaveral (silencio tras aviso y oreja) y Juan Rubio (vuelta al ruedo y oreja).

Lunes, 7 de febrero: Aplazada por lluvia para el sábado 12. Sin caballos. Novillos de Jiménez Montequi (correctos) para Román Marcos "El Pela" (oreja), Ana Infante (dos orejas), Sandra Moscoso (silencio), José Caraballo (vuelta al ruedo), Jorge Jiménez (palmas tras aviso) y Luis del Valle (silencio tras aviso).

Sábado, 9 de abril: Homenaje al fallecido banderillero Juan Pablo. Reses de Hermanos Pérez Villena, Ángel Luis Peña, Javier Gallego, Tomás Entero, dos de Domingo Hernández y un sobrero de El Ventorrillo lidiado entre todos los diestros. Los matadores El Fundi (oreja), Uceda Leal (dos orejas), Chamón Ortega (oreja), Gómez Escorial (oreja), Fernando Robleño (oreja), Antonio Gaspar "Paulita" (dos orejas)  y el novillero Curro Sierra, (reaparecía, oreja).

Triunfador de la feria: Luis Miguel Encabo.


Cartel Temporada 2001

TEMPORADA 2004

Sábado 20 de marzo: Novillada. Ganado de El Retamar (justos de presentación, mansos en general) para Francisco José Palazón (oreja y silencio),  Antonio Caro (ovación con saludos y silencio)  y Curro Sierra (silencio y silencio, debutó con picadores).

Feria de Valdemorillo 2004

Miércoles 4 de febrero: Novillada sin picadores. I Trofeo Chimenea de Oro. Erales de Jarablanca para Álvaro Justo (silencio), Julián Simón (silencio), Sandra Moscoso (oreja),  Daniel Morales (silencio) Escuela Taurina de Cáceres), Curro Sierra  (oreja) y Jorge Jiménez (silencio tras aviso).

Viernes 6 de febrero: Novillada con picadores. Novillos de Nazario Ibáñez (de presentación desigual y regular juego) para Fernando Cruz (silencio tras aviso y silencio), Antonio Caro (silencio tras aviso y oreja) y Rafael Ayuso (ovación con saludos tras aviso y silencio tras aviso).

Sábado 7 de febrero: Toros de Antonio San Román (de presentación desigual, flojos en general) para Luis Francisco Esplá (ovación y ovación), Luis Miguel Encabo Fierre (vuelta al ruedo y silencio) e  Ivan Garcia  (vuelta al ruedo y silencio).

Domingo 8 de febrero: Toros de Herederos de José Luis Osborne (de buena presentación y desigual juego) para Juan Diego (oreja y silencio), Fernando Robleño (oreja y dos orejas) y Julio Pedro Saavedra (silencio y silencio).

Premios de la Feria

Premio al triunfador de la Feria: Fernando Robleño.

Premio a la mejor estocada: Fernando Robleño.

Mención a la mejor estocada: Luis Francisco Esplá.

Premio al mejor banderillero: Ángel Luis Prados de la cuadrilla de Fernando Robleño .

Premio al mejor picador: El Legionario, de la cuadrilla de Juan Diego .

I Trofeo Chimenea de Oro al mejor novillero sin caballos: Curro Sierra.

Premio al mejor toro: "Lampistero", de la ganadería de José Luis Osborne lidiado por el diestro Fernando Robleño.


Noelia Jiménez. Tomás Entero organizará la Feria de Valdemorillo 2004  

El empresario Tomás Entero ha llegado a un acuerdo con el adjudicatario de la plaza de toros de Valdemorillo, José Antonio San Román, y con el consistorio de dicha localidad para organizar la próxima Feria de San Blas y la Candelaria 2004. 

El nuevo equipo de gobierno del ayuntamiento valdemorillense incrementará la subvención que hasta ahora se venía concediendo para la organización de festejos taurinos y se hará cargo de diversos gastos, en una clara apuesta por la recuperación de la primera feria de España.  

El ciclo, que se celebrará del 4 al 8 de febrero del próximo año, constará de dos corridas de toros, una novillada picada y una novillada sin picadores en la que los más destacados integrantes del escalafón inferior se disputarán la Chimenea de Oro. Con esta iniciativa, Ayuntamiento y empresa quieren apostar por el futuro de la Fiesta y conferir un carácter novedoso y original a la Feria de Valdemorillo.  


TEMPORADA 2003

Martes, 4 de febrero. Toros de Antonio San Román (correctos de presentación), para Vicente Barrera (silencio y silencio), Dávila Miura (ovación y silencio) y Julio Pedro Saavedra (ovación y silencio). Más de media entrada. 

Miércoles, 5 de febrero. Novillos de Los Bayones (mal preesntados), para Jesuli de Torrecera (ovación y silencio), Reyes Ramón (silencio y silencio) y Herrerita (silencio y silencio). Más de un tercio de entrada.

Jueves, 6 de febrero. Novillada sin caballos de Los Majadales (buenos) para Ismael López (vuelta al ruedo y ovación), Cayetano García (ovación y vuelta al ruedo) y Juanma Vilches (ovación y oreja). Casi lleno.

Viernes, 7 de febrero. Novillos de Carmen Lorenzo y Pedro y Verónica Gutiérrez (buenos), para Carlos Gallego (palmas y ovación), Martín Quintana (oreja y oreja) y Andrés Palacios (silencio y silencio). Más de un tercio de entrada.

Sábado, 8 de febrero. Toros de Valdefresno y uno de Hermanos Fraile Mazas (el segundo y quinto fueron devueltos y sustituidos por dos ejemplares del mismo hierro), para Pepín Liria (silencio y silencio), El Califa (oreja y silencio) y Luis Miguel Encabo (dos orejas y silencio). Más de tres cuartos de plaza. 

Domingo, 9 de febrero. Toros para rejones de Jesús Tabernero (desiguales de juego), para Leonardo Hernández (silencio y silencio tras aviso), Álvaro Montes (silencio y ovación) y Andy Cartagena (dos orejas y oreja). Casi tres cuartos de entrada. 


TEMPORADA 2002
Del 4 al 10 de febrero

Lunes, 4 de febrero. Novillos de Guadalmena, para Julio Pedro Saavedra (oreja y ovación), Leandro Marcos  (oreja y oreja) y Reyes Ramón (palmas y palmas). 

Miércoles, 6 de febrero. Novillos de Marín Triguero (flojos y de poco juego en general), para Santiago Manciño (herida en la región quinquenal derecha de 18 cm con una sola trayectoria, antero posterior, que sólo interesa piel y tejido subcutáneo. Pronóstico menos grave. No precisa hospitalización), Luis Rubias (oreja y silencio) y Alberto Román (silencio, silencio y al tercio) y Luis Rubias cortó la oreja al segundo de la tarde y escuchó silencio al acabar la lidia del quinto.

Jueves, 7 de febrero. Novillos de Domingo Hernández (correctamente presentados y manejables en líneas generales), para Julio Pedro Saavedra (oreja y dos orejas), Matías Tejela (oreja y oreja) y Reyes Ramón (palmas y vuelta al ruedo). Media plaza.

Viernes, 8 de febrero. Toros de Los Bayones (desiguales de presentación), para El Fundi (silencio y oreja), Niño de la Taurina (oreja y silencio) y El Millonario (oreja y oreja). Tres cuartos de entrada. 

Sábado, 9 de febrero. Toros por Antonio San Román (de correcta presentación y de juego desigual destacando segundo y quinto), para Rafael Camino (palmas y palmas), Jesús Millán (ovación y ovación) y Dávila Miura (oreja y dos orejas). Más de tres cuartos de entrada.

Domingo, 10 de febrero. Toros de Valdolivas y santa María Isabel Sistac de Luna (mansos), para Diego Urdiales (silencio en ambos), José Luis Triviño (ovación y ovación) y Rafael Matute (oreja y vuelta).  


TEMPORADA 2001

Domingo, 4 de febrero. Toros de Germán Gervás, para Miguel Martín, José Ignacio Ramos y Antonio Ferrera. Acceso a ficha técnica y crónica del festejo.

Lunes, 5 de febrero. Novillos de El Cubo, para Javier Valverde, José Luis Triviño  y Curro Sánchez. Acceso a ficha técnica y crónica del festejo.

Jueves, 8  de febrero
. Novillos de Joselito y Martín Arranz, para Ricardo Torres, Pedro Lázaro y Julio Pedro Saavedra. Acceso a ficha técnica y crónica del festejo.

Viernes, 9 de febrero. Novillos de Antoñete, para David Cortijo, Miguel Cuvillo y Carlos García. Acceso a ficha técnica y crónica del festejo.

Sábado, 10 de febrero. Toros de Antonio San Román, para Luis de Pauloba, Manolo Sánchez y Alfonso Romero. Acceso a ficha técnica y crónica del festejo.

Domingo, 11 de febrero. Toros de Rocío de la Cámara, para Frascuelo, Pepín Jiménez  y José Luis Bote. Acceso a ficha técnica y crónica del festejo.


TEMPORADA 2000
Festejos, resultados y crónicas

Lunes 7 de febrero. Novillos de María Luisa Paniagua (bien presentados, aunque muy pobres de cabeza, flojos -varios inválidos-, manejables) para Martín Antequera (palmas y saludos, oreja), Álvaro Gómez (oreja, palmas y saludos) y Julio Pedro Saavedra (dos orejas, oreja). Casi lleno. Crónica de El País.

Domingo 6 de febrero. Toros de Fernando Peña (decorosos de presencia, flojos, manejables, de poca casta, excepto 1º y también 4º, que tuvo trapío y derribó), para Pepín Jiménez (ovación y saludos, silencio), Víctor Puerto (dos orejas, silencio) y Canales Rivera (petición y vuelta, dos orejas). Lleno. Crónica de El País.

Sábado 5 de febrero. Toros de Sayalero y Bandrés (primero, sobrero, en sustitución de un inválido); tres de discreta presencia y tres sin trapío, inválidos, dóciles; 6º único que tomó dos varas, con hechuras y casta), para Óscar Higares (silencio y silencio), Víctor Puerto (oreja y oreja protestada) y Luis Miguel Encabo (silencio y escasa petición y vuelta). Lleno. Crónica de El País.

Viernes, 4 de febrero. Novillos de Carmen Lorenzo y 6º de Hermanos Gutiérrez Lorenzo (justos de trapío, escasos de pitones, inválidos, dóciles),  para Fernando Robleño (oreja sin petición y abroncada, y dos orejas con insignificante petición), El Fandi (silencio y oreja) y Julio Pedro Saavedra (oreja protestada y aplausos). Lleno. Crónica de El País.

Empresario: Maximino Pérez


Crónicas de los festejos
Feria´2000

El País. Joaquín Vidal. Edición del 8 de febrero´2000. Torear despacito

Torear despacito es un atributo axiomático del arte táurico, según se suele manifestar en el ambiente. Lo dicen los apoderados a sus pupilos: "Hay que torear despacito". Y entonces van los pupilos y se ponen a hacerlo todo despacito. Todo menos lo que es torear propiamente dicho. Y así sucede que las corridas duran horas.

La última de Valdemorillo duró dos horas y media, y las anteriores, por ahí. No es que esto sea patrimonio exclusivo de las plazas de talanqueras. En las de fábrica, grandes e históricas, también. Antes, cuando los toros se llevaban tres puyazos o acaso el doble, y los matadores competían en quites, y los banderilleros banderilleaban asomándose al balcón, y los diestros tiraban de repertorio, con hora y media quedaba liquidada la función. En cambio en la actualidad, que no hay quites ni nada, y la suerte de varas se resuelve con un picotazo, y los banderilleros ponen pies en polvorosa, y los diestros han reducido la técnica muletera a perpetrar derechazos a destajo, las corridas pueden durar el doble.

La explicación es difícil pero si uno se fija observará que, efectivamente, van todos despacito: el presidente, que no saca el pañuelo hasta que el espada ha capoteado cuanto le viene en gana; los caballos de los picadores, que acuden con andar cansino; el peonaje, que brega para llevarse al toro a lejanos pagos y, fijo allá, lo vuelve a traer; el matador, que sustituye el toreo de capa por un ceremonioso destocarse y pedir cambio de tercio; los banderilleros, que no salen a la palestra hasta en tanto el picador, parsimonioso y holgachón, no haya desaparecido por la puerta de cuadrillas; y cuando finalmente se hacen presentes, no van a la suerte si antes no les aparcan el toro...

Dos horas y media, dios

Y después de dos horas y media, la verdad, hay poco que contar. Entre los rellenos referidos, en este festejo prostrimero se vio a un Martín Antequera que cargaba la suerte y ligaba los pases; y ya van dos. El día anterior fue Canales Rivera, matador de toros. El posterior, Martín Antequera, novillero veterano, que presentaba la pañosa donde es debido y, al vaciar el muletazo, ya se había cruzado con el novillo ganándole terreno y volvía a tomar la embestida sin solución de continuidad. Claro que pasó apuros por esta forma valerosa de ejecutar el toreo; se le cernían derrotes e incluso sufrió una seria voltereta... A veces ese es el precio que hay que pagar cuando se torea de verdad.

Algunos preferían las formas de Álvaro Gómez porque toreaba más fácil. Faltaría más: al vaciar el muletazo cedía terreno, perdía un paso o muchos -a conveniencia de la situación, siguiendo la moda- de manera que podía citar con alivio (aunque también se llevó un acosón), perfilarse pinturero al ejecutar el pase, y vuelta a empezar. Álvaro Gómez pareció tener mejor corte con el capote, que manejó a la verónica con gusto y armonía.

La expectación se centraba en Julio Pedro Saavedra, que tuvo detalles de torería cara y exitoso resultado en su anterior comparecencia valdemorillana y, además, es hijo del lugar. Traía toda la moral del mundo -se pareció advertir- y con ella una prestancia altiva y una empalagosa afectación que le restaron calidad a sus intervenciones. Hubo en ellas más posturas y desplantes que toreo. A lo mejor estaba tan imbuido de aquellos modos que le atenazaban el buen concierto para ejecutar con naturalidad y fundamento el arte de torear. Podría ser: esto y lo contrario. Si bien sería preferible que las aptitudes toreras de Julio Pedro Saavedra, a quien los paisanos premiaron con largueza, fuesen las del primer día antes que las del segundo.

Cinco orejas dio el presidente, sin que tanto despojo sea indicativo de nada. Siempre se exagera.


El País. Joaquín Vidal. Edición del 7 de febrero´2000. Un volapié de Canales Rivera

Canales Rivera cobró un estoconazo sensacional marcando los tiempos del volapié. El toro quedó herido de muerte, buscando errabundo el abrigo de las tablas, y en cuanto llegó a su proximidad rindió allí la vida.

La estampa repetía la escultura de Mariano Benlliure llamada "La estocada de la tarde" que ha quedado como paradigma del efecto letal de la suerte suprema. La diferencia -si se quiere sutil- estribó en que estocadas de aquellas se producían, efectivamente cada tarde (más o menos) mientras que estocadas al estilo de la de Canales Rivera son difíciles de ver.

Lo que cobró Canales Rivera fue la estocada de la feria y aún falta mucho para que discurran las demás ferias pero no se desdeña que vaya a ser también el volapié de la temporada. Mientras lo usual es que los toreros maten al asalto, echándole al toro la muleta sobre los ojos, clavando a capón , casi siempre por los blandos y escapando de la suerte en la modalidad de "sálvese quien pueda", Canales Rivera citó en cortó y por derecho; echó la pañosa a la pezuñas, se volcó sobre el morrillo mientras el toro humillaba, hundió el acero por el hoyo de las agujas y vaciado el embroque salió tan recio y galano al hilo del costillar.

Le dieron dos orejas a Canales Rivera y aún había quien porfiaba que constituía excesivo premio por una simple estocada. Mas uno sostiene que cuando se ejecutan la suertes con semejante pureza, ni siquiera los trofeos pueden recompensar el mérito de la tarea realizada. De cualquier forma la estocada de Canales Rivera no tuvo parangón. Y además no venía de sorpresa pues la tarde entera estuvo torero. Torero fiel a los cánones, empleándose con un rigor y un ajuste que no admitían concesiones a la galería.

Ignora un servidor (no se puso a hacer encuestas por el tendido) si los aficionados se percataron de la manera de torear y de ligar que tuvo Canales Rivera. En vez de dar un muletazo y salir corriendo, que es el oropel del toreo, lo usual entre pegapases, no le perdía nunca terreno al toro; antes al contrario se lo ganaba, le retaba allí, fronterizo y cruzado. Muchas veces el redondo o el natural acababan descompuestos, es cierto -pues había de salvar el pellejo-, pero esta es la evidencia del riesgo máximo que genera el arte de torear si se ejecuta con ligazón cargando la suerte.

Tarde torera

Pepín Jiménez y Víctor Puerto en algunos pasajes mostraron asimismo predisposición a torear por lo puro. La tarde valdemorillana -parece evidente-venía reivindicativa y torera. Pepín Jiménez con mayores dificultades pues le correspondieron los dos toros de casta agresiva -uno de ellos poderoso, que llegó a derribar con estrépito; otra sorprendente novedad- y entre dudas y alivios, tandas desiguales, detalles de pinturería, mucho recurrir a la trincherilla, cuajó al primero dos tandas de naturales con temple impecable de singular belleza.

Víctor Puerto volvió a ser el torero de técnica y repertorio, sobrado en todos los tercios y todas las situaciones, decidido, valeroso para aguantar los parones, consentir y sacar los muletazos por delante o por detrás a distancias inverosímiles, con el aderezo de unos cuantos para la galería, que en los pueblos siempre valen orejas. Y dio las largas cambiadas de rodillas...

Canales Rivera no le fue a la zaga en las largas cambiadas de rodillas (sería por un prurito competidor) y algunos floridos capoteos, mientras en el manejo de la muleta tuvo la honradez de asumir los peligros toreando ortodoxo, así le menudearan lo arreones, y de cobrar al sexto de la tarde un estoconazo hasta la bola marcando lento y seguro, en corto y por derecho, los tiempos del volapié.

--------------------

El País. Joaquín Vidal. Edición del 6 de febrero´2000. El gachó del palco

Nada más aparecer el primer toro ya se estaba pegando costaladas. Se pegó tantas que el presidente lo devolvió al corral. La gente se quedó sorprendidísima. Eso de que el gachó del palco procediera contra de los intereses de los taurinos era caso insólito.

La estructuras de la fiesta están así de organizadas. El presidente parece como si formara parte de la cuadrilla. Unos van de banderilleros, otros de picadores, hay mozo de espadas y al más torpe de la tropa lo mandan al palco para que haga allí de ordenanza. De paso podría dar sombra al botijo.

Los taurinos andan en gestiones para institucionalizar esa figura. Colectivos gremiales de coletudos pretenden reglamentar las funciones del gachó del palco. Y consistirían en que no tenga ninguna salvo obedecer lo que les ordenen desde el redondel. De hecho ya se está en estas. Los presidentes hacen lo que les digan. A veces ni siquiera eso pues les leen a los toreros el pensamiento. Barruntan que les gustaría una oreja y se la regalan.

De cuantas orejas se llevan cortadas en Valdemorillo, ninguna fue concedida a petición mayoritaria del público, como manda el reglamento; todas porque al gachó del palco le daba la gana. Es buen nombre este para el gachó: en el arte instrumental, el gachó del arpa; en el arte de Cúchares, el gachó del palco.

Con gachós así, se comprende que no salga toro íntegro jamás. Valdemorillo, feria primaria e indiciaria, da la muestra de lo que será la temporada. Saltan a la arena los toros y a las dos embestidas ya se están pegando batacazos. Y la fiesta sigue...

Siguió y los diestros no hacían gran cosa con el capote. Sólo Víctor Puerto, que a su primero lo recibió mediante tres largas cambiadas de rodillas y, de pie, se advirtió su maestría capotera y muletera. Víctor Puerto es uno de los toreros más cualificados del escalafón. Lo que le ocurre es que le pierde el carácter.

No un mal carácter sino un carácter alegre y populista, tan extrovertido que tras dominar al toro utilizando suertes ortodoxas dotadas de temple y mando, ejecutadas con valor sereno, se le va la euforia a las galerías, y se pone a torear para ellas. Y no ve el fin, sin percatarse de que en la grada hay gente de entendimientos taurómacos, mucha afición y experiencia, y le dicen que por ahí no es.

Tras obligar Puerto a los toros con técnica consumada y pasárselos a distancias inverosímiles, las faenas ya estaban hechas y el éxito conseguido. Pero seguía, terne e interminable, hasta ponerse pesadísimo. En el quinto toro el gachó del palco le debió enviar dos avisos y en cambio le regaló una oreja; como debe ser.

Óscar Higares no tuvo reunión con sus toros, uno pastueño y otro amodorrado; acaso porque empezaba la temporada. Luis Miguel Encabo, que cumplió en banderillas, tampoco obtenía ligazón en sus faenas, pese a la voluntad que aportó, incluso en el sexto de la tarde, único que por casta y trapío poseía la integridad debida para la lidia... Cuando por haber toros en los ruedos y seriedad en los palcos existía la lidia, se quiere decir.

--------------

El País. JOAQUÍN VIDAL. Edición del 5 de febrero´2000. Ya la bailamos
Llegamos... y ya la bailamos. Ya la ballem suelen decir en países valencianos, sobre todo cuando apenas iniciarse la cuestión irrumpe el barullo. Por los países castellanos se suelen expresar con mayor crudeza; o sea, a la pata la llana: "Aun no empezamos y ya pringamos". Y eso es lo que sucedió.

Apenas empezó Valdemorillo, las primarias a la manera de New Hampsire, ya la bailábamos y los taurinos ya la estaban pringando. Como en New Hampsire, Valdemorillo da el barrunto da la temporada, y consistió en una ruina de toros, una desdicha de presidente, un taurinismo impresentable, un público hecho a prueba de paciencia.

Los novillos sacaron la encornadura escasa, la invalidez supina, la docilidad que se lleva. Los toreros traían la lección bien aprendida, que desplegaron con entusiasmo digno de mejor causa y el presidente se puso a dar orejas aunque no las pidiera nadie. Hubo protestas por ello. Aunque tampoco muchas. La gente no quería amargar lo a gusto que se estaba en la plaza valdemorillana, contemplando por sobre las talanqueras un panorama bellísimo de sierras floridas aún coronadas por las nieves, bajo un cielo limpio y sintiéndose arrullar por la cálida caricia de un sol que venía anunciando la primavera.

Disfrutar del trapío

Y, además, apenas había aficionados de aquellos que acudían a Valdemorillo ansiando sacudirse el largo letargo de invernada y disfrutar del trapío, la casta y el poder de los toros bravos. En este ruedo llegaron a soltar toros de seis años exhibiendo más espolones que el gallo de Morón. Y con ellos se empleaban a fondo unos toreros que se sabían medidos, juzgados y hasta psicoanalizados por la sesuda afición de Las Ventas.

Los tiempos han cambiado. De unos años a esta parte ciertos taurinos y el propio alcalde de Valdemorillo, que parece del gremio, esta feria de San Blas y la Candelaria la han convertido en una cualquiera donde salen toros tan docilones e inválidos como en todas partes. Y los toreros de la único que pueden dar medida es de la pericia pegapasista y de la disposición.

Fernando Robleño cumplió, en este sentido, todas las expectativas. No mucho en su primer novillo, un penoso inválido con el que estuvo bastante vulgar, a plena satisfacción en el cuarto al que embarcó con temple y largura por derechazos y naturales. Julio Pedro Saavedra mejoró la calidad torera pues sobre templar y mandar ligaba los pases, lo cual supone gran mérito y es gran novedad en esta época de figuras trotacaminos que semejan repartidores de pizzas. Se daba Julio Pedro Saavedra otro corte, distinta apostura, un sentido más hondo del arte de torear. El Fandi, en cambio, dio la impresión de encontrarse sin tono. Menos entusiasta que en sus principios, aunque lanceó y muleteó variado, sus faenas resultaron inconexas, monótonas y sólo lució en banderillas, principalmente al prender el famoso par del violín.

Por el callejón bullían diestros sesentones retirados, que vuelven a la liza. Y hacen bien: es su hora. Con esa ruina de toros que ahora sueltan y la torería que atesoran, si se lo propusieran podrían mandar a más de una joven figura a los albañiles.


TEMPORADA 1999:
Javier Conde y El Fundi, triunfadores.
También triunfaron los novilleros Goméz Escorial y
Fernando García Robleño.

CARTEL Y RESULTADOS

Jueves, 4 de febrero. Novillada picada. Novillos de La Victoria, para Manuel Bejarano (silencio, silencio), Gómez Escorial (oreja y oreja tras aviso con petición de la segunda) y Reina Rincón (vuelta tras petición y silencio). Festejo gratuito para todos los empadronados en Valdemorillo. Lleno al completo.

Viernes, 5 de febrero. Novillada picada. Ganado de Antonio San Romçan (bien presentados, mansos y desiguales), para Carlos García (vuelta al ruedo), Raúl Alcalá (ovación tras aviso), Fernando García Robleño (oreja tras aviso), Iván Vicente (silencio tras aviso) y Manuel Carbonell (silencio tras aviso). Incidencias: el peón Javier Romeral sufrió una cornada en el gluteo (menos grave).

Sábado, 6 de febrero. Corrida de toros. Ganado de Los Bayones (5, desiguales y resabiados) y Diego Garrido (el 1º, con calidad), para El Fundi (oreja y vuelta tras aviso), Chamaco (silencio tras aviso y silencio) y Anibal Ruiz (vuelta y palmas).

Domingo, 7 de febrero. Corrida de toros. Los Recitales (bien presentados, con trapío los tres últimos), para Rafael Camino (silencio y silencio), Javier Conde (ovación tras peticion de orja y con aviso, oreja), y Gil Belmonte (silencio, palmas). LLeno. Tiempo soleado, con viento y fresco.


Feria de 1998: carteles y crónicas de los festejos celebrados

Miércoles, día 4 de febrero, Novillos de Hermanos Vergara, bien presentados aunque varios sospechosos de pitones; totalmente inválidos. Curro Martínez (de blanco y oro, estocada atravesada. Silencio. En el cuarto, dos pinchazos, estocada y descabello. Aviso. Silencio); Rey Vera (de blanco y oro, pinchazo hondo y estocada atravesada. Silencio. En el quinto, cuatro pinchazos, estocada y tres descabellos. Aviso. Silencio); y Aníbal Ruiz (de blanco y oro, pinchazo y tres descabellos. Ovación. En el sexto, estocada y dos descabellos. Vuelta al ruedo). Crónicas de El País y de ABC 

Jueves, día 5, siete toros: seis de El Sierro, en lidia ordinaria, para José Luis Bote, Rafael Castañeta y El Califa, y uno de rejoneo, de Baltasar Ibán, para Miguel García;

Viernes, día 6, Toros de Castilblanco, desiguales, varios cinqueños, flojos; algunos inválidos. Miguel Martín: estocada caída (silencio); media tendida baja, dos descabellos -aviso- y cuatro descabellos silencio). Luis Miguel Encabo: pinchazo hondo en el costillar (algunos pitos); tres pinchazos y estocada palmas y pitos). Antonio Ferrera: espadazo perpendicular descaradamente bajo perdiendo la muleta, dos descabellos -aviso- y dobla el toro (aplausos y saludos); estocada saliendo volteado y dos descabellos oreja). Dos tercios de entrada. Crónica de Joaquín Vidal-El País

Sábado, día 7, Novillos de Jiménez Montequi, discreta presencia, inválidos, poca casta; 6º devuelto por inválido. Sobrero de Valenzuela, abecerrado, de escaso juego. Manuel Bejarano: estocada corta perpendicular descaradamente baja  (silencio); bajonazo escandaloso y rueda de peones (silencio). Hugo de Patrocinio: estocada contraria (palmas y saluda); estocada delantera,  descabello -aviso- y descabello (aplausos y saludos). Jesús Millán: pinchazo,  otro hondo bajo, rueda de peones -aviso- y descabello (palmas y saluda); pinchazo y estocada trasera (palmas). Plaza de Valdemorillo, 7 de febrero.  Tres cuartos de entrada.  Ver crónica de Joaquín Vidal-El País y de Luis García-ABC

Domingo, día 8, toros de José Cebada Gago para Juan Carlos García, Alberto Elvira y María Paz Vega. Todos los festejos empezarán a las cuatro y media de la tarde.

La Feria de Valdemorillo, que empezó celebrándose en plaza de talanqueras, desde hace varias décadas tiene lugar en plaza portátil y ha adquirido fama por ser la que inaugura la temporada. Los últimos años se viene adelantando en unos días la feria de Ajalvir, también en la provincia de Madrid, pero aún no ha conseguido desbancar el carácter de «primarias» que tienen las funciones valdemorillanas, a las que acuden numerosos aficionados madrileños.  


La primera en la frente. El País. Joaquín Durán.

Aún no asamos y ya pringamos. La primera en la frente. Si la novillada inaugural de la feria valdemorillana constituye una premonición de lo que va a suceder en la temporada, arreglada está la fiesta. A quien Dios se la de San Pedro se la bendiga. Y, además, que cada palo aguante su vela. O dicho de otra manera: el último en salir que apague la luz.

Porque la novillada inaugural de la primera feria del año fue un desastre. El novillo que abrió plaza en cuanto le presentaron un capote ya estaba hocicando la arena. A los cinco restantes les ocurrió igual. Tras los hocicamientos por el mojado arenal dieron los seis en caer y para el último tercio se desplomaban de súbito como si una siniestra mano negra les hubiera quitado la alegría de vivir.

Los seis hocicaban, trastabillaban, pegaban tumbos, se desplomaban, perdían el sentido, rodaban y se quedaban yertos. Un rato después volvían en sí, se incorporaban cansinos, caminaban perplejos y, ya puestos, embestían tranquilos, sin tomar venganza, sin incordiar a nadie, sin ánimo de molestar.

Inválidos y fieles a su buena crianza: así eran los novillos. Y los novilleros, lejos de agradecérselo, lejos de situarse a la altura de las circunstancias, lejos de sentir un mínimo de vergüenza torera, iban y se ponían farrucos.

No es lo grave que estos tres novilleros -y otros 300 que pululan por ahí- carecieran de ciertos recursos elementales, o les faltara técnica, o desconocieran el arte, sino que actuaban altaneros y montaban una ridícula fantasmagoría.

Pegaban pases, más bien malos y, al rematar las tandas, se marchaban de la cara del novillo con altaneras actitudes, lo miraban con desprecio, tiraban al aire una puñada con ese ademán que quiere decir «¡Te daba así...!». Los madrileños castizos -de los que había en el graderío una nutrida representación- a esas actitudes las suelen llamar fantasmadas.

Fantasmas rebullendo por un coso donde la gente sólo quiere divertirse, la afición sólo quiere ver lidia auténtica, la banda sólo quiere tocar Nerva ... Oh, qué decepción de festejo inaugural, de novillada, de fiesta de los toros.

Los dos primeros espadas, que dicen ser y llamarse Curro Martínez y Rey Vera, montaron sus faenas iniciales a base de derechazos. El natural, para el gato. Aníbal Ruiz, que veroniqueó frenético e instrumentó rogerinas peripatético, le dio al tercero los primeros naturales de la tarde -apenas media docena; no se iba a exceder- y en el grueso del trasteo, entre derechazos, intercalaba tremendismos. De este tenor: le desarmaba el novillo y entonces se tiraba de rodillas haciéndole gestos retadores; le derrotaba, y se le dibujaba la expresión del que está amenazando de muerte.

La segunda parte de la función transcurrió poco más o menos. Los tres novilleros parecía que se iban a comer al novillo cuando lo tenían a distancia y cuando se les venía ya se aliviaban con el pico, ya hurtaban de la embestida la pierna contraria escondiéndola atrás, ya tenían perdido el temple, desconocido el mando, el arrojo echado al olvido. Y, mientras tanto, los novillos seguían hocicando, trastabillando, cayendo de boca, de rabo, de costado o a plomo.

Los toros inválidos; los toreros pegando derechazos a miles; la banda atacando Nerva. Si ese va a ser el signo de la temporada, mejor será dedicarse al parchís.  


Aníbal Ruiz dio la única vuelta al ruedo. ABC. Luis García

Muy poco para la memoria en esta primera función de la Feria de San Blas y la Candelaria de 1998. Frío en los tendidos, aunque la plaza se llenó. Tampoco hubo calor en el ruedo, pues los novillos de Vergara Hermanos y los tres novilleros que formaban la terna –Curro Martínez, Rey Vera y Aníbal Ruiz– parece que se pusieron de acuerdo para que el resultado de la tarde no pasara de discreto. La novillada, bien presentada, salió con poca fuerza.

Menos mal que en su conjunto no sacó dificultades, salvo algunas que apreciamos en el cuarto de la tarde, que sacó genio en el caballo y un pelín más de fuerza que sus hermanos, hasta resultar incómodo en el segundo tercio. Incomprensiblemente, el presidente lo cambió con un solo par de banderillas. Martínez anduvo muy bien con su molesto enemigo, al que doblegó a base de quedarse quieto y de no dudarle en los embroques, aunque a veces la aspera embestida del burel tropezara la muleta. Valor sereno en el joven diestro, que resolvió airoso los problemas que le planteó su enemigo. En el manejo con la espada estuvo regular, hasta el punto de escuchar un recado presidencial. Precisó de dos pinchazos, estocada y dos descabellos.

El primero de su lote, que tuvo las fuerzas muy justas, aunque de noble y recta embestida, sólo permitió que Curro Martínez instrumentara algunos muletazos de buen corte, aislados, en una faena a la que faltó unidad. Con el acero acabó pronto. Fue silenciado en su labor.

Voluntarioso

Rey Vera, en primer lugar, se encontró también con un enemigo que parecía un calco del anterior, un animal noblote pero soso y deslucido, ante el que únicamente pudo evidenciar voluntad. Con la espada, breve.

El quinto, el de más kilos del sexteto, tampoco tuvo fuerza, sólo fachada. Rey, como la vez anterior, tuvo que contentarse con algún fogonazo aislado. En lo que sí debió ser más certero es en la brevedad del trasteo, de lo cual nos hubiéramos alegrado todos, incluso él a la hora de matar, pues erró reiteradamente con el acero.

Lo mejor

Aníbal Ruiz se estiró con el capote en su primero, lo que provocó el palmoteo general, que se repitió al llevar al novillo al caballo con un acertado galleo. Trasteo voluntarioso y firme del manchego, que mantuvo el interés del público y que a pesar de su desacierto con el descabello le tributó una cerrada ovación.

El sexto se dejó un pitón en el estribo del caballo, lo que provocó la protesta del público, que Aníbal Ruiz acalló pronto por un trasteo de algún lucimiento, aunque fuera casi todo instrumentado por el pitón derecho, que era el roto. Cuando acabó, de estocada y dos descabellos, al amparo de unas tibias palmas, se atrevió a dar la vuelta al ruedo, único premio de una tarde con frío y sin brillo en cuanto a resultados artísticos. 


Valiente Ferrera. JOAQUÍN VIDAL. El País
 Antonio Ferrera marcó el volapié en corto y por derecho, se volcó sobre el morrillo y, en tanto hundía el
acero, el toro le prendía por el muslo y le volteaba de mala manera. La emoción en aquellos segundos dramáticos fue intensa. Pareció que Antonio Ferrera iba a salir del trance con un cornadón, pero se incorporó -cojeando, la taleguilla destrozada- y acabó con el toro de dos descabellos. Le dieron la oreja, que paseó en triunfo.

Le dieron la oreja porque se la merecía. En estos casos se debería decir le pagaron con una oreja, en expresiva contraposición con esas orejas de regalo o de conmiseración que tanto prodigan los públicos triunfalistas para los toreros tremendistas. Porque Antonio Ferrera estuvo valentísimo toda la tarde sin hacer tremendismo alguno. Estuvo, por añadidura, muy torero. Torero pundonoroso y enterado. Torero lidiador de los que ciñen la verónica ganándole terreno al toro hasta el platillo; torero de los que bregan para la prueba de varas y luego entran a los quites; torero que sabe manejar la pañosa con mando para embarcar las embestidas francas o reconducir las inciertas.

El tercer toro de la tarde desarrolló sentido, con especial peligro por el pitón derecho; buscaba el bulto pretendiendo herir, y Antonio Ferrera le presentó pelea por ese lado, consintiendo y aguantando, empleando el engaño con la templanza debida para llevarse en sus vuelos las acometidas aviesas. También toreó al natural, con buen estilo, y mediada la faena ya se había hecho con el toro, ya era dueño de la situación. Tenía la oreja ganada pero la perdió él solito, sin ayuda de nadie. Le bastó con perpetrar un bajonazo que la afición valdemorillana no toleró.

La afición valdemorillana: menuda es. Le va la fiesta, le gusta horrores divertirse, mas no a cualquier precio. Si un torero perpetra un bajonazo se lo toma a ofensa personal. Puede ser un bajonazo o puede ser pasarse de listo. A veces los toreros se pasan de listos. Suele suceder -por ejemplo- cuando salta a la arena un toro aborregado e inválido, un toro que no es de recibo ni en Valdemorillo ni en parte alguna, y pretenden encubrir ese fraude pegándole pases, encima se ponen farrucos, fingen desplantes temerarios, componen posturas para la galería.

Algo de eso hubo en Miguel Martín y en Luis Miguel Encabo. No sería justo negar que estuvieron voluntariosos ni restar méritos a sus porfías con los descastados lotes que les correspondieron. Encabo aún ensayó dos tandas de naturales citando muy de verdad, dando el medio pecho -que solían decir los    viejos maestros en tauromaquia-. La pena es que no perseverara en el toreo bueno y, de repente, cambiara a las espaldinas, que es suerte tremendista creada por los maestros del toreo bufo.

Martín, con un inválido absoluto de alma borrega, no pudo pasar de las buenas intenciones. Encabo se pasó de la raya intentando sacar faena al quinto toro cuyo atolondramiento había indignado al público hasta el punto de armar una de las más sonoras broncas que se recuerdan en el coso valdemorillano. Menos mal que la valentía de Ferrera frente al sexto y la impresionante cogida les hizo olvidar el enfado y se reconciliaron con la fiesta. Hubo sus excepciones. Alguien tenía reservas. Un paisano, nada más llegar al tendido, preguntó: «Oiga: ¿las localidades son numereadas?». Y al acabar comentó: «Para mí que los toros estaban drogueaos». Y no dijo más. Se marchó, con la colilla del cigarro socarreándole un colmillo. 


Joaquín Vidal. El País. De vacío

Los toreros se fueron de vacío, el público también. Mal asunto que los públicos se vayan de vacío después de haber pasado más de dos horas en una plaza de toros esperando ver algo. La esperanza es lo  último que se pierde y entre aficionados taurinos parece ser inagotable. Hasta el último minuto permaneció allí la afición, aguardando que sucediera algo de mínima relevancia. En realidad lo que esperaba era un milagro. Y como no se produjo, ni siquiera invocando a San Blas y a la Candelaria, que tienen el onazgo de las fiestas valdemorillanas, se  marchó chasqueada.

«Ya no vuelvo más«, se oyó decir a algún aficionado. Pero era mentira. Los aficionados siempre dicen que no vuelven y al día siguiente ya están sentados en su localidad con las ilusiones puestas en los toros y en los toreros. A los aficionados les sucede lo que a los socios del Aleti, que rompen el carné tras los    partidos aciagos y luego se van a las oficinas del club a por otro aduciendo que la   parienta se lo metió en la lavadora. Los aficionados a los toros y los socios del    Aleti tienen más moral que el Alcoyano; otro que tal baila.

Que los toreros se vayan de vacío carece de importancia. Muchas tardes los  toreros no cortan orejas y sus actuaciones se juzgan buenas; muchas tardes no  hay orejas y en cambio la corrida transcurre amena. Si hay toros y hay toreros no  importan los trofeos pues la fiesta se desarrolla en plenitud. Toros faltaban en el redondel del coso valdemorillano. A veces toreros faltaban  también. Y la función se hacía insoportable. Faltaban toros porque los especímenes que soltaron, sobre descastados, padecían invalidez. Faltaban toreros porque apenas mostraron aptitudes toreras dignas de mención.

Buenas maneras, sin embargo, se advirtieron en Hugo de Patrocinio, que al quinto  le instrumentó varios derechazos y naturales con quietud y gusto artístico. El  segundo se desplomaba; cuando no, se quedaba en la suerte, achuchaba después e impedía que Hugo de Patrocinio pudiera torearlo.

Manuel Bejarano hizo gimnasia. Concluído el paseíllo realizó unas cuantas  contorsiones con el probable propósito de flexibilizar vértebras y desentumecer  músculos. Es la moda. Antiguamente los toreros se metían presto en el callejón y  mientras aguardaban su turno fumaban picadura, escupían por el colmillo y decían: «Más cornás da el hambre«. Modernamente los toreros prefieren permanecer en el tercio y dar una sesión de aerobic.  Las fuerzas se le quedaron a Manuel Bejarano en la gimnasia pues de toreo se le   apreciaron escasos rasgos y con la espada estuvo fatal. Tampoco es que sus  novillos permitieran mayores alegrías: ambos estaban amoruchados e inválidos. Los de Jesús Millán tampoco ofrecieron mejores oportunidades, aunque el  primero pudo soportar unas toreras dobladas del jovencísimo novillero. Después de desmoronó. Al sexto lo devolvieron al corral por inválido y sacaron un sobrero con pinta de becerrote. Se oyeron protestas en el graderío, mas no hay enemigo pequeño. El animalito desarrolló mal genio, acabó reservón y puso en apuros a Jesús Millán, que lo muleteó con escasa técnica.

Dos horas y pico después de empezar la función no se había vendido ni un peine.  Y nos fuimos todos. Los aficionados, cariacontecidos; los toreros, mohínos; los toros, a la canal.

ABC. Luis García. Hugo de Patrocinio hizo lo más entonado de la discreta novillada
Tarde soleada y de agradable temperatura aunque estemos en febrero, que no ayudó a que el festejo, cuarta de Feria, superara los límites de la discreción. Se lidiaron cinco novillos de Jiménez Montequi y uno, en sexto lugar de Valenzuela; algunos, como el primero y el rechazado sexto, con cuajo de          cuatreños, el resto de aceptable presentación a excepción del sobrero, abecerrado, y aunque algunos como el primero y el cuarto resultaran más manejables, la verdad es que el resto, por su flojedad y bajos grados de casta ayudaron poco a los tres chavales.

Manolo Bejarano, al que vimos el pasado año en Las Ventas en tres ocasiones, no anduvo tan acertado como entonces. Pasó de muleta a su primero con decoro, pero sin acertar con el sitio en el que las      embestidas surgen seguidas. Le faltó a Bejarano un punto preciso de colocación al final de cada muletazo, preciso para la unidad homogénea de las tandas. Con la espada, breve. (Silencio). Al cuarto tampoco le sobraban las fuerzas, y a Manolo Bejarano, como en su primero, le falló la geometría, esto es la colocación, pues en lugar de ganar un paso en los remates de cada pase lo  perdía y el animal, que no andaba muy celoso del engaño, se  paraba, y vuelta a empezar. Voluntad, sólo voluntad necesaria pero   no suficiente. Mató también con brevedad. (Silencio).

A cargo de Hugo de Patrocinio sucedieron las cosas más entonadas de la tarde, aunque no acabara de encajar las asperilla embestida de su primero, quite con compostura y remates emborronados, pues    primero hay que ahormar las embestidas para luego torear. En el  quinto intentó de nuevo hacer las cosas bien, citando con derechura y en buen sitio. Algunas cosas le salieron, otras no tanto. Pudo  haber cortado la oreja, pero todo lo echó a perder con la espada. (Silencio y palmas tras aviso)

Jesús Millán, con el peor lote en frente, pechó en primer lugar con un  novillo condenado a banderillas negras y con embestida de morucho destemplado. Trasteo breve, mal rematado con el acero. El sexto,   abecerrado y despitorrado, tampoco le dio opción para lucirse. Lo  intentó, pero pronto montó la espada y esta vez si fue breve. (Palmas tras aviso y silencio).

Plaza de toros de Valdemorillo

 

©PortalTaurino, SL Pastor y Landero, 6-4º  41001 Sevilla España.  Contacto con PortalTaurino