DAVID GIL OCHOA

Linares (Jaén), el 4 de diciembre de 1972

Debut con caballos: el 4 de agosto de 1990 en Las Navas de San Juan (Jaén).

Alternativa: el 12 de octubre de 1997, en Úbeda (Jaén). Padrino: Paco Delgado. Testigo: El Millonario. Ganado de Luis Ramírez. El toro se llamaba Bellodito (2 orejas y ovación).

Temporada 1998:  lidia en 13 ocasiones, cortando 26 orejas. El viernes, 28 de agosto triunfa en Linares (Feria de San Agustín) cortando tres orejas. El 5 de septiembre sale a hombros en Ayamonte, tras cortarle dos orejas a reses de Pablo Romero. El 7 de septiembre corta orejas y rabo en Saldaña.El 25 de octubre sale a hombros en Villacarrillo (Jaén), con tres orejas. Trofeo a la mejor esrocada de la feria de Linares. Triunfador absoluto de la temporada en Tarragona.

Confirmación en Las Ventas: el 30 de agosto de 1998 con ganado de Julio de la Puerta (estocada trasera baja (palmas); media trasera ladeada, rueda de peones, estocada corta trasera ladeada -aviso-, intenta el descabello y  se echa el toro (silencio). Crónica de Joaquín Vidal (El País)

Temporada 1999: en total, 14 corridas, 23 orejas cortadas. Lidia en Los Califas (Córdoba) el 25 de mayo. El 30 de agosto en el coso de Linares (Jaén), pasó a la enfermería con traumatismo nasal. Pronóstico reservado. El 11 de septiembre corta dos orejas y rabo en Villanueva del Arzobispo (Jaén).

Temporada 2000: corta dos orejas y sale a hombros en Linares (Jaén), en la tarde del 30 de agosto. Corta dos orejas y consigue el Escapulario Niño Jesús al triunfador de la Feria en Paracao (Perú), en la tarde del 8 de octubre. Corta cuatro orejas en Pariamarca (Perú), en la tarde del 19 de octubre.

Temporada 2001: corta dos orejas en Linares, en la tarde del 6 de mayo. Corta dos orejas en Lima, en la tarde del 8 de octubre.

Temporada 2006: corta tres orejas en Canta la tarde del 10 de septiembre.

Temporada 2007: corta dos orejas en Durango la tarde del 1 de enero. Corta cuatro orejas y rabo en El Grullo la tarde del 20 de enero. Corta dos orejas en Caraveli (Perú) la tarde del 4 de febrero. Corta dos orejas en Caraveli (Perú) la tarde del 6 de febrero. Corta oreja en Cd. Lerdo (México) la tarde del 17 de febrero. Corta oreja en la Torokuna, en el distrito de San Juan de Miraflores de Lima, la tarde del 4 de marzo. Corta tres orejas en Riobamba la tarde del 20 de abril. Torea en Torreón la noche del 27 de abril. Corta dos orejas en Peal del Becerro (Jaén) la tarde del 1 de septiembre. Corta oreja en Canta la tarde del 15 de septiembre. Corta oreja en Torokuna la tarde del 16 de septiembre. Corta tres orejas en Juan Aldama (Zacatecas) la tarde del 1º de noviembre. Torea en el Festival en Lima la tarde del 4 de noviembre. Corta dos orejas en Torreón la tarde del 18 de noviembre.

Temporada 2008: corta oreja en El Grullo la tarde del 19 de enero. Corta dos orejas en Jesús (Perú) la tarde del 21 de enero. Corta oreja en Caraveli (Perú) la tarde del 4 de febrero.

 


El País. JOAQUÍN VIDAL, Madrid. Edición del 31 de agosto´98.

Empezó y estábamos en familia. Sonó el clarín para el despeje, y habría un décimo de plaza. Luego empezaron a chorrar turistas. Seguramente los tour operators tenían apretados sus programas. Llegaron dos parejas de argentinos. Llegaron unos cuantos italianos. Llegarongrupos heterogéneos con sus  guías. Llegó la reina de la Polinesia.

No podía ser otra, la joven, con aquella piel broncínea, con aquellos dos ojos que centelleaban fuegos volcánicos, con aquellas dos piernas torneadas por quien esculpió las columnas del Partenon, con aquellos dos brazos de diosa, con aquellas dos... Todo a pares. En su sitio. Bien puesto. Con trapío.

Quienes no llegaron fueron los japoneses. Se ve que se celebraba la feria de Tokio y prefirieron quedarse. Los japoneses son habituales en las corridas veraniegas de Las Ventas y si no acuden, se les echa en falta. Son gente tranquila. El toro y el toreo, si les importa, se lo callan. Probablemente no les importe en absoluto, como tampoco les importa a los restantes turistas ni a la reina de la Polinesia. De eso se valen los taurinos para montar carteles de escaso atractivo y soltar al redondel auténticos saldos ganaderos.

Quizá todo sea consecuencia de anteriores malos pasos. Hubo un tiempo en que las corridas veraniegas en Las Ventas registraban tres cuartos de entrada, y de ahí para arriba. Los carteles de entonces también anunciaban toreros modestos, pero estos venían con ganas de pelea y les soltaban al efecto unos torazos de aquí te espero.

Las lidias, a veces dramáticas, transcurrían emocionantes. A veces había cogidas, mas no era raro que alguno de aquellos modestos se alzara con la victoria, y le valía repetir al domingo siguiente. Y volvía el público, a verlo. Y se mantenía vivo el interés de la afición.

Vinieron después otros criterios empresariales, distintos modos de administrar la fiesta, los modestos triunfadores no repetían, bajó el trapío del toro, incluso su fortaleza, empezó a ser habitual el toro descastado e inválido, y se dejó de crear afición. No sólo eso, sino que muchos de los aficionados de siempre dejaron de acudir a la plaza. Literalmente los echaron. Y el negocio quedó cifrado en la afluencia de turistas.

A los turistas el toro y el toreo, obviamente, les son indiferentes. Con menos de media plaza ocupada por una mayoría de turistas pueden soltar sin problemas una corrida como la de Julio de la Puerta, absolutamente desigual, cada toro de su padre y de su madre, floja, paradota y descastada. Y con eso se han de estrellar los toreros, cuyos recursos técnicos están en consonancia con lo poco que torean.

Todo se cifra en la voluntad de agradar y de eso suelen ir sobrados. David Gil, que confirmaba la alternativa, lidió valiente; tiró la larga cambiada; empezó de rodillas sus faenas de muleta y en una de esas de poco resulta arrollado; y embarcó cuanto pudo por ambos pitones las cortas arrancadas de sus toros -el primero, sobrero-, cuya invalidez deslucía las suertes.

Pundonor aportó José Ignacio Ramos, principalmente en el tercio de banderillas, que ejecutó rápido y seguro, y si sus faenas de muleta, que realizó con manerastoscas, resultaron premiosas, llegada la suerte suprema entraba a la velocidad del rayo volcándose sobre el morrillo. Únicamente le faltó apuntar pues los espadazos le quedaban traseros y bajos.

El contraste lo traía Rodolfo Núñez, que es torero de notable gusto interpretativo. Sus condiciones técnicas y artísticas no andan muy distantes de las que atribuyen a las figuras y desde luego superan a las de otros colegas a quienes dan sitio aunque sea para lidiar las corridas duras. Sin embargo difícilmente podrá demostrarlo mientras sus oportunidades no pasen de esbozar la calidad de su toreo con ese ganado de media casta en presencia de un indiferente colectivo de turistas. Sacó pases de estimable factura, sobre todo derechazos, al renuente lote que le correspondió. Y luego le pidieron una oreja a gritos.

Había más gritos que pañuelos y esas no son formas. La plaza y la fiesta no pueden ser pasto de los que chillan y hasta insultan. El presidente estaba en ello y no lo consintió.

 

 
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