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PLAZA MONUMENTAL DE MÉXICO
TEMPORADA GRANDE
Tarde del domingo, 7 de enero de 2001
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Vistahermosa (6º devuelto por
traer una cornada), buenos mozos e inválidos; descastados, distraídos y mansos), para Diestros:
Entrada: un cuarto de entrada.
Crónicas de la prensa: El País,
ABC
El
País. R. VÁZQUEZ
VILLALOBOS. La temporada de los inválidos
Al término de las 12 corridas de compromiso del ciclo
2000-2001, esta temporada va a ser recordada como la de los inválidos. A pesar
de la debilidad y peligrosidad del encierro, los alternantes superaron estas
dificultades a base de oficio y valor.
Rafael Ortega tuvo una torerísima actuación en sus dos adversarios. Al
primero lo lanceó a pies juntos y se lo enroscó en emotivas chicuelinas. Con
los palitroques se lució, sobre todo en el último par, que colocó por los
adentros y salió andando airosamente. En su muleteo logró domeñar la gazapona
embestida y el punteo del bicho y colocándose en la cuna de los pitones le sacó
increíbles pases por el derecho que calentaron los tendidos. Como después de
tres intentos de encelar al enemigo para que acometiera éste seguía agarrado
al piso, se lanzó sobre el morrillo y lo mató recibiendo con un estoconazo
hasta la bola. Digna culminación de su valiente faena.
De hinojos al hilo de tablas esperó al cuarto con dos espectaculares largas
cambiadas y tanto en sus verónicas como en sus chicuelinas hubo gusto. Volvió
a exhibir sus dotes de rehiletero al colocar sus dos primeros pares de adentro
hacia afuera. En su quehacer con la franela hizo una lidia inteligente pues le
dio el espacio y el tiempo que el astado requería. Sin quitarle el engaño de
la cara ligó dos templadas series de redondos que inició con un molinete y con
una bella vitolina. Como por el izquierdo el morlaco tenía medio recorrido y
terminó echándose en la querencia, por ese lado el tlaxcalteca no pudo enlazar
sus naturales.
Con el complicado tercero Jerónimo dio una pequeña muestra de su toreo
barroco y una gran demostración de valor. Ligó tres series de hondos
derechazos. Por un pequeño descuido la fiera prendió al diestro en el muslo
derecho y lanzándolo al aire le destrozó la taleguilla sin mayores
consecuencias. Aunque Jerónimo lo mató de un soberbio volapié la colocación
fue defectuosa y se le escapó el trofeo. En este toro, al salir el peón Sergio
González del tercer par, le dio la espalda al toro y si no es por el oportuno
quite que desde el callejón le hizo con un capote el monosabio Martín Siegler,
el toro lo hubiera corneado. Como el carivacado sexto fue devuelto por traer una
cornada en la mano izquierda, se corrió el primer sobrero. Este ejemplar, de
salida, brincó al callejón y desarrolló mucho sentido. Jerónimo batalló con
este manso perdido pero logró sacarle algunos muletazos de buena factura.
El segundo de la tarde también saltó al callejón y cayó sobre un camara
de televisión. Con esta res El Cordobés no pudo acoplarse porque el bovino
dobló las manos seis veces. Su trasteo lo inició con estatuarios algo
despegados y en su toreo por abajo sólo logró instrumentar dos naturales
limpios.
El aplomado quinto también dobló las manos seis veces por lo que El Cordobés
tuvo que torearlo a media altura y aunque estuvo empeñoso su trabajo fue
desabrido.
Como no quedó satisfecho con su actuación regaló el segundo sobrero, un
animal inválido y sin trapío pero que resultó noble. Después de una serie de
aceptables naturales a El Cordobés se le olvidó el ruedo que pisaba y empezó
con sus actos circenses. En un momento dado se echó el toro y El Cordobés se
tumbó en la arena a su lado. Sólo faltaba la rana y ésta por fin llegó
por partida doble, para beneplácito de las galerías. Como decía El Gallo,
"hay gente pa tó".
ABC. Triunfo
de Ortega y buena actuación de El Cordobés en La México
El mexicano Rafael Ortega fue el triunfador en la Monumental de México,
donde alternó con el español Manuel Díaz «El Cordobés», quien dejó una
grata impresión. Con una pobre entrada, se lidiaron seis toros de Vistahermosa
y uno de Delgado, bien presentados, pero flojos, según Afp.
Ortega con su primero se hizo ovacionar con capote, banderillas y muleta.
Como mató recibiendo, cortó una oreja. Con el cuarto, volvió a demostrar su
valor y voluntad. Se le entregó un apéndice.
El Cordobés se llevó dos flojísimos astados con los que trató de agradar
al público pero, ante la poca participación de sus enemigos, regaló un
sobrero de Julio Delgado, débil también, que le permitió torear
estupendamente por derechazos y naturales. Finalizó su labor de una estocada
entera y el público pidió una oreja que el juez no otorgó. Sin embargo, se le
obligó a dar una vuelta al ruedo. Por último, Jerónimo fue ovacionado en sus
dos toros.
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