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Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE LA CONDOMINA
MURCIA
Tarde del domingo, 10 de septiembre del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Toros
de Luis Algarra, inválidos.
Diestros:
Entrada: tres cuartos de plaza.
Crónicas de la prensa:
El Mundo, La Verdad
de Murcia
El Mundo.
GONZÁLEZ BARNES. Pepín Jiménez, genio y
figura
Pepín Jiménez fue ayer el protagonista. El de Lorca intervino en los tres
tercios de la lidia de su primer toro: picando, banderilleando, toreando y
matando a su oponente. Cortó una oreja a cada uno de sus enemigos y abrió la
Puerta Grande en una tarde en la que la falta de fuerzas de los toros no colaboró
para el triunfo de los toreros.
La Fiesta necesita variedad, detalles que no olvide el aficionado, y Pepín
Jiménez ofreció ayer todo un repertorio de ello en su primer toro. Se subió a
lo alto del caballo y colocó un puyazo trasero; hizo un quite al alimón con su
subalterno, Jesús Márquez, por delantares; tomó las banderillas y compartió
el tercio con El Formidable y Morenito de Jaén, sus banderilleros; toreó con
gusto por ambos pitones y, tras matar de estocada algo caída, cortó una oreja.
En su segundo cortó otro apéndice y salió a hombros.
Curro Romero llevaba una treintena de años sin torear en Murcia. En su
primero cumplió y fue ovacionado. En su segundo apareció el otro Curro. Todo
quedó en pitos.
El Juli se estrelló ante un lote parado. Su voluntad y variedad le permitió
cortar una oreja al que cerraba plaza.
La Verdad de Murcia,
JOSE MARÍA GALIANA. Palabra de Victorino
La corrida de Luis Algarra no valió un duro por la
escasez de fuerzas -el primero, que devino inválido, parecía fumado-, lo cual
obliga al ganado a defenderse, alzar la cara, quedarse en mitad de la suerte;
peor todavía fue su paupérrima presentación, muy dispar, terciado, algún
zamacuco, un par con cara de becerros, feo de hechuras, mal construido, en suma,
un compendio de fealdades, como si se hubiera seleccionado lo peor de la camada.
Sólo el quinto, negro, bragao, meano y codillero, noble y repetidor, fue a más
durante la lidia y, paradójicamente, quedó a medio torear. Le correspondió a
Pepín Jiménez, el triunfador de una tarde insulsa y monótona si se exceptúa
la lidia de este toro. El de Lorca se gustó en el recibo por delantales, el
animal se arrancó con alegría al caballo y El Formidable y Morenito de Jaén,
este último con mayor reunión y justeza, protagonizaron un lucido tercio de
banderillas.Pepín brilló en los redondos iniciales y en el lentísimo pase de
pecho con el que rubricó una tanda con la izquierda. Abierto el compás, ligó
tres derechazos que aromaron la plaza, como los naturales de frente, a pies
juntos, quebrada la muñeca. Sin embargo, cuando al toro le quedaban cuatro
tandas de muletazos, Pepín optó por adornarse con lorencianas, ese muletazo
con ambas manos que lleva el nombre de su madre, y lo despenó pronto. La tarde
de ayer se recordará por lo insólito de su repertorio, pues ejerció de
picador, banderilleó e hizo un quite al alimón, por navarras, con Jesús Márquez.
Curro capoteó voluntarioso y apenas esbozó un redondo muy templado, parco
bagaje para los devotos que lucían una ramita de romero en la solapa. Cuando
dobló su segundo toro y volvía al burladero, alguien, desde un palco de
sombra, le arrojó una almohadilla que hizo blanco en el rostro del torero
sevillano. El lote de El Juli no se prestaba al lucimiento; sin embargo, en una
actitud que se agradece, el jovencísimo torero porfió para complacer a un público
que ya empezaba a bostezar.Hoy no se quejará nadie de la presentación del
ganado ni bostezará. Palabra de Victorino. Así sea.
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