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Domingo
Valderrama quiere reaparecer el sábado en Estepona |
Valderrama da una vuelta al ruedo
en Madrid con el único pablorromero bueno (Junio de 1997)
Martes, 12 de mayo´98. El matador de toros sevillano Domingo Valderrama ha sido dado de
alta, tras sufrir una cornada en la Real Maestranza de Sevilla en la tarde del pasado jueves, 7 de mayo, cuando
intentaba descabellar al 5º de la tarde en la corrida
de ANDE. El toro, de la ganadería de Rocío de la Cámara, le infirió un puntazo en
el tercio superior de la pierna izquierza, de 15 centímetros y orificio de entrada y
salida, provocando daños en la musculatura interósea y disección de la vena muscular.
El torero lidió dos miuras en la pasada Feria de Abril (el lunes, 4 de mayo por la mañana) y ahora pretende
volver a lidiar el próximo sábado en Estepona (Malaga)
El País, 2 de junio de 1997 M.
A.Valderrama: «El público de Madrid consiguió emocionarme»
Domingo Valderrama
dio la única vuelta al ruedo en la corrida de ayer, domingo, 1 de junio´97. «El
público de Madrid ha conseguido emocionarme cuando después de saludar desde el tercio me
obligó a dar la vuelta al ruedo», decía el sevillano. «Por eso estoy radiante».
Valderrama analizaba el primer toro de su lote «con el sosiego que da
el triunfo, aunque», matizaba,«el éxito no haya sido de tanto relumbrón como hubiera
deseado». «A mi primero, el mejor de la corrida, le he ido dando la distancia justa y
eso ha sido fundamental para que rompiera». De esta faena, el espada destacaba unos
ayudados por bajo «antológicos».
El segundo fue soso y sin peligro, en palabras del torero, quien
aguardaba impaciente la llegada de la plaza de su apoderado, Manuel Vázquez Gago. «No se
si traerá dineritos», manifestaba; «preferiría que trajera otro contrato porque ya
tengo ganas de volver a Las Ventas».
José Pedro Prados Fundi tenía «el regusto de haber hecho lo
humanamente posible» a los Pablo-Romero. «Mi primero fue manso, sin clase, sin raza y
pegaba unas oleás tremendas», aseguraba el de Fuenlabrada, «Salió muy abanto y con las
banderillas me faltó acoplamiento». El matador reconocía que no debía de haber
banderilleado a ese burel. «No veía el embroque por ningún lado y salía suelto de la
reunión. El otro», añadía el torero, «fue más complicado. Cuando se venía era como
para tirar el capote y echarse a correr y aunque se le picó bien fue de menos a menos».
Fundi, que volverá el jueves para lidiar un encierro de Dolores Aguirre, concluía: «Ya
debo de olvidarme de la corrida de esta tarde y tener puestos todos los sentidos en la
próxima».
Culpables, los toros
Ángel de la Rosa declaraba tener la conciencia tranquila aunque se
mostraba triste y decepcionado. «La culpa de lo ocurrido la han tenido los toros»,
decía. «Mi primero se derrumbó muchas veces y fue imposible. Mi segundo, de Viento
Verde, ha sido muy peligroso. Me he visto los pitones muy cerca y pensé que me iba a
mandar a la enfermería. Si me he arrimado tanto ha sido porque estaba en Madrid».
Jaime de Pablo-Romero, dueño de la emblemática divisa, lamentaba no
haber correspondido al cariño que siempre le ha brindado el público de Madrid. «Estoy
decepcionado por el juego de la corrida en conjunto» decía, «aunque sin ser brava ha
cumplido mejor en el caballo». El ganadero analizaba sus toros: «El primero, fiero y
complicado, en los medios hubiera lucido más. El segundo me ha hecho sentirme satisfecho,
y Valderrama ha estado muy decidido. Al tercero le faltó fuerza. El cuarto fue manso de
libro antiguo porque entró siete veces al caballo. El quinto se ha parado mucho y el
sexto, devuelto, tuvo unas caídas espectaculares porque quería embestir y no podía».
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