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Acto por el cual un
matador de toros eleva a su misma categoría a un novillero. Para
ello, el aspirante tendrá que acreditar 25 novilladas picadas en
las dos últimas temporadas.
Ceremonia
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NOVILLADA
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En las novilladas
sin picadores se
juegan reses de 2 a 3 años. En las que actúa el varilarguero son
de 3 a 4 años. Pueden lidiarse novillos "limpios", o
procedentes de desecho de tientas, y defectuosos.
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REGISTRO
GRAL. DE
PROFESIONALES TAURINOS
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Los novilleros que
actúen con picadores deben estar inscritos en la Sección II del
Registro. Aquellos que lo hagan en festejos sin caballos deben
estar inscritos en la Sección III. |
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VANESSA
MONTOYA
Entrando a matar
México, el 1 de febrero de 1984. Vive en Sevilla (barrio de
Triana).
Termporada 1999: con una veintena de novilladas
sin caballos, marcha a México en diciembre para vivir diversas experiencias,
entre ellas la de rodar una película.
Temporadas 2000: diez festejos en la provincia de
Sevilla. En Olvera recibe un porrazo de un novillo en el tobillo, que le parte
los ligamentos.
Temporada 2001: doce novilladas. Recibe una
cornada.
Temporada 2002: el 15 de julio recibe una
cornada de 8 centímetros mientras entrenaba en Jerez de la Frontera (10 puntos
de sutura).
Debut sin caballos en la Real Maestranza de Sevilla: en
la tarde del 18 de julio de 2002.
Temporada 2003: corta tres orejas en Baeza, en la tarde
del 15 de agosto.
Temporada 2004: corta oreja en
Guillena, en la mañana del 14 de febrero.
Apoderado: Manuel Martínez Casto, Manoliqui
Otros datos: tiene sangre gitana, emparentada con los
Vegas y los Puya. Alumna de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla y también de
la Escuela Venta del Tentadero de Carmona. Se pone por vez primera delante de
una becerra en La Algaba (Sevilla), con 13 años (voltereta).
El País.
VICTORIA LUNA. Jueves, 18 de julio´2002. Entrando a matar
Tiene sólo 18 años, pero ya sabe bien lo que es recibir una cornada. La última,
de 8 centímetros de profundidad, la recibió mientras entrenaba en Jerez el
pasado lunes 15. Necesitó 10 puntos de sutura por dentro y ocho por fuera. Hoy,
tan sólo tres días después, Vanessa Montoya, una sevillana que nació en México
por casualidad, debuta junto a otros cuatro novilleros en la Maestranza de
Sevilla.
Vanessa es la primera mujer de etnia gitana que se decide a ser torero, algo
que ella lleva como 'un orgullo'. La vocación le viene de los Vega y los Puya,
su familia, que está muy arraigada al barrio de Triana y que ha dado toreros
como Cagancho y Gitanillo de Triana.
Pese a una herida abierta y un drenaje que la obliga a caminar con
dificultad, Vanessa se incorpora entusiasmada cuando su padre, Joaquín Lérido
Vega, entra en la casa portando un búcaro de barro. 'Es que el día de la
corrida queda mucho más bonito beber de un búcaro que de una botella',
explica. Su fuerza, que tanto ha trabajado estos días, 'ha mermado en un 50 %',
pero sus ojos reflejan la ilusión de quien está a punto de ver cumplido un sueño.
Aunque tanto el médico como sus padres le han dicho que es una 'locura' torear
en esas circunstancias, afirma que la idea de cancelar su debú ni se le ha
'pasado por la cabeza'. 'Este momento es toda mi vida', argumenta con convicción.
Vanessa tenía siete años la primera vez que cogió un capote y una muleta,
y 13 cuando le planteó a sus padres que quería ser torero, pero éstos le
dijeron que 'nanay, que tenía que estudiar'. Cuando cumplió los 15 su tío
Aurelio Montoya, empresario taurino, vino de México y empezó a llevarla a
tentaderos. 'Él pensaba que las vacas me cogerían unas cuantas veces y que así
me sacaría la idea de la cabeza, pero cada vez que me tiraban yo me volvía a
levantar', comenta.
Fue entonces cuando Vanessa, ya totalmente decidida, engatusó a su padre
diciendo que estudiaría periodismo para ser crítica taurina, pero que para eso
necesitaría meterse también en una escuela de toreo. Así, en 1999 ingresó en
la Escuela Taurina de Sevilla, cuyas enseñanzas compagina con los consejos que
su apoderado, Manuel Martínez Casto, le da en la Escuela de la Venta el
Tentadero, en la localidad sevillana de Carmona.
Vanessa reconoce que siempre le han gustado más los 'toreros artistas que
los de valor', por eso sus figuras más admiradas son, entre otros, Rafael de
Paula y Curro Romero. Para llegar a ser como ellos, el hecho de ser mujer en un
mundo tradicionalemte de hombres quizás podría ser un obstáculo, pero ella
opina que si lo hace bien su condición de fémina no le va suponer ningún
problema. 'Lo importante es que funciones y que llenes la plaza', dice.
Ahora, a Vanessa sólo le queda esperar a que los antibióticos y los
antiinflamatorios hayan hecho su efecto y que su herida no le juegue una mala
pasada en un momento tan importante. Su valor y su obstinación constituyen sus
mejores armas. Además, ella lo tiene claro: quiere ser la mejor.
Sueños
en la arena de la Maestranza
La plaza de toros de la Maestranza de Sevilla es un lugar con el que
sueñan muchos jóvenes toreros. Por eso, desde hace años se celebra por
estas fechas una novillada de promoción en la que se permite torear a 18
novilleros que están empezando con el objetivo de darles una oportunidad.
Desde principios del mes de julio, cada jueves seis aspirantes a torero
han ido saliendo al ruedo para demostrar su valía. Esta tarde, a las
nueve de la noche, tendrá lugar la tercera jornada de esta promoción de
nuevos valores del toreo. En ella estará Vanessa Montoya. Con ella
comparten cartel Javier Benjumea, Francisco Durán, Manuel Felipe, Ilde
Alama y Rodolfo Barquinha. Juntos protagonizarán una novillada sin
picadores con la que pretenden darse a conocer y dar el salto a la fama.
Los novillos correrán a cargo de la ganadería de Gabriel Rojas. En
total, de estas 18 jóvenes promesas se elegirán a tres ganadores, uno
por jornada, que volverán a torear el próximo jueves 25 en la Maestranza
para elegir al que será el triunfador definitivo. El que lo logre, será
obsequiado con un traje de luces y con un debú con caballos el año que
viene en la misma plaza de toros. Todo un lujo al que Montoya no está
dispuesta a renunciar. Antes de saltar al albero maestrante, ha
participado en doce festejos en 2002, 10 en 2000 y veinte novilladas en
1999, año en el que marchó a México, en donde enseñó a una actriz
coreana a enfrentarse a un toro. Ha decidido torerar pese a una cornada en
la pierna derecha. 'Era una vaca muy astifina, y me dio cuando estaba
haciendo un pase de pecho. Como soy muy cabezona, lo intenté de nuevo y
me llevé un puntazo del cuerno además de la empitonada', dice. Cada vez
son más las mujeres toreras y las que quieren serlo, pero ninguna de
ellas es gitana. En eso, Vanessa lleva la iniciativa, algo que la llena de
orgullo y satisfacción, pero no entiende por qué ha causado tanto
revuelo: 'Ser conocida antes de que te vean puede ser un arma de doble
filo'
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