|

Canal 4TV
Programa taurino Sol y sombra
Emisión: Jueves a las 00.30 horas. Redifusión: sábados a las 17
horas y domingos a las11.30 horas
Programación
de esta semana
Dirige: Carlos Martín Santoyo
|
|
|
|
Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE SALAMANCA
Tarde del martes, 18 de septiembre del 2001
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros
de Daniel Ruiz,
escasos de trapío, falcultades y raza. Mejor el cuarto e incierto fue el
tercero. El sexto fue un sobrero de El Torreón, sustituto de otro inválido
de los titulares, muy complicado y violento.
Diestros:
Entrada: tres cuartos de entrada. Crónicas de la prensa:
Tribuna
de Salamanca, EL País
Tribuna de Salamanca.
NAVALON. Sólo un toro y un torero
Parodia, un desfile de mansos inválidos. A veces el público se
encabritaba ante los constantes tumbos de las reses. Ni se inmutó ante el
escándalo de los pitones como brochas de afeitar. En el quinto le dijo un
espectador a Finito: «¡Una escopeta!», y el finísimo artista le
contestó: «Que la saque tu padre so cabrón»... Y acto seguido le arreó
un bajonazo infame, nadie se enfadó. Nadie se molesta porque en vez de
toros hayan salido cinco borricos derrengados. Protestan algo. El
presidente cambia y sigue la farsa. En medio del circo a Pepito Arroyo le
regalan una oreja. Unos cien, por fastidiarme a mí. Con aquel trajín que
se trajo constantemente toreando con el pico y luego tirando la espada
para que vieran que no había trampa, pero poniendo siempre la muleta
atravesada. Más pausas que pases. Y todo esto delante de una burra inválida.
¿Pero qué está pasando en Salamanca? ¿Cómo es posible que un martes
por la tarde puedan juntarse tantos ignorantes en una plaza? El Juli, que
llenó la plaza después de tantas tardes de cemento no podía estar con
el manso deslucido tercero, que además tiraba gañafones por el derecho.
Le expuso y lo mató de una estocada con agallas. No sé a santo de qué
venía aquella petición, pero si a Pepito Arroyo le habían regalado una
oreja, podían haberle dado otra a El Juli. La corrida no fue ni más ni
menos que un toro sobrero de El Torreón, sobrero del único rechazado de
la tarde. Un toro difícil, listo, con sentido, como deberían salir tres
cada tarde para pedirles la cédula profesional a los toreros. En otras
manos hubiera sido el ridículo del matador. El mérito de El Juli fue
poderle y someterlo. Hubo emoción. Hubo sensación de peligro y hubo un
profesional con la bragueta en su sitio. Le dieron las orejas. Es igual.
Eso fue lo único que valió la pena de toda la tarde. Lo demás una
farsa.
El País.
PERELÉTEGUI. Ni toros ni seriedad
Llegó El Juli y llenó la plaza. Indiscutible. Y llegaron los toros de
Daniel Ruiz y la gente gritó en más de una ocasión 'toros, toros' con
la urgencia de quien pide auxilio. Ha habido toros, más bien toretes,
anovillados, incluso impresentables, como el quinto, que parecía una
sardina desnutrida y birriosa. Y por si fuera poco se sugerían serias
sospechas de afeitado.
Por esta corrida hubo al parecer sus más y sus menos entre José Tomás
y El Juli y que, por haberlos pedido antes Julián López y no venir a
cuento anunciarse dos tardes con la misma divisa, el de Galapagar utilizó
su maltrecho codo para justificar su ausencia en esta feria. No se explica
que por semejantes prendas puedan discutir los toreros.
Joselito salió muy dispuesto en el cuarto. Tanto que, enterado, es de
suponer, de los comentarios que se publicaron ayer de su salida triunfal
en hombros, brindó al público la faena de su segundo, lo cual es un
gesto porque en ese brindis quise entender un noble desafío: 'Ahora no
vais a tener más remedio que sacarme en volandas de nuevo'. Esas cosas
gustan porque hablan de orgullo profesional. Estuvo a punto. La duda, al
comenzar el trasteo con unos toreros ayudados por alto, era si el toro
aguantaría el ajetreo. Aguantó a duras penas, en su noblona debilidad,
sin privarse tampoco de escarbar. El torero estuvo seguro y templado y a
última hora, tirando el estoque, toreó sobre la derecha para a renglón
seguido, agarrando la muleta como si fuera el capote, cambiársela de mano
pasando a los naturales. En esa fase de la faena comenzaron a menudear los
enganchones y decaía por momentos el buen tono anterior. Cuatro
manoletinas que enardecen una barbaridad y oreja.
En el primero, que era una piltrafa, todo se redujo a manejar la muleta
en su acepción ortopédica, porque con aquel atleta, un guantazo hubiera
sido suficiente para tumbarlo patas arriba.
Finito de Córdoba, otro tanto. Con su primero, cobarde y destemplado,
todo resultó muy vulgar. En el quinto, nueva sesión de UVI en la plaza.
Se pedía 'toro, toro', pero no los había a mano. La faena fue de agua,
esto es, sin color, ni olor, ni sabor. Mantuvo hasta el final, eso desde
luego, la digna actitud de un afligido convaleciente.
Llegó El Juli y llenó la plaza hasta la bandera. Bueno, que llegó,
pero la verdad es que protagonizó la tercera tontita salida que registra
la feria. En su primero, rajado, estuvo suficiente y frío. Y en el sexto,
como un novillero sin contratos, esto es, ardoroso y exponiendo horrores
en banderillas. El toro mantuvo nervio hasta mediada la faena y el matador
le plantó cara con muletazos no exquisitos pero con tensión manifiesta.
Hubo enganchones, pero como el trasteo tuvo esa tensión que digo, la
gente se le entregó. Y hasta el presidente, que podría haber tenido en
cuenta toda la actuación del torero antes de sacar por segunda vez el pañuelo
y abrir una puerta que, decididamente, no tiene cerrojo en Salamanca.
|
|