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Canal 4TV
Programa taurino Sol y sombra
Emisión: Jueves a las 00.30 horas. Redifusión: sábados a las 17
horas y domingos a las11.30 horas
Programación
de esta semana
Dirige: Carlos Martín Santoyo
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Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE SALAMANCA
Tarde del miércoles, 19 de septiembre del 2001
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros
de Capea, blandos,
sospechosos de afeitado, nobles.
Diestros:
-
Enrique
Ponce, pinchazo, estocada tendida, rueda de peones -aviso- y
descabello (oreja); tres pinchazos -aviso- estocada corta y cinco
descabellos (palmas).
-
Manuel Caballero,
estocada desprendida y descabello (oreja); estocada tendida, otra
perdiendo la muleta, rueda de peones y descabello (oreja con débil
petición, protestada).
-
El
Juli, estocada (dos orejas); estocada (dos orejas). Caballero y El
Juli salieron a hombros.
Entrada: tres cuartos de entrada. Crónicas de la prensa:
Tribuna
de Salamanca, EL País
Tribuna de Salamanca.
NAVALON. El amo del toreo
De la dulzona corrida de la mujer del Capea, sólo el quinto y el sexto
sacaron temperamento y apagaron las conversaciones del tendido. Caballero,
que había estado muy bien con el bondadoso segundo, aguantó el picante
del quinto hasta dominarlo y lucirse en una faena con más argumento del
que nos tenía acostumbrados. Tardó algo en entenderlo, pero al final se
acopló y lo mató despacio y limpio aunque la estocada cayera tendidilla.
Le protestaron inexplicablemente la oreja, quizá como represalia a las
que le regalaron la otra tarde. Ponce anduvo con desahogo ante la
embestida bobalicona del primer toro y se llevó un aviso por su reiteración
y una orejita de regalo. En el sexto sólo otro aviso, pero no hubo oreja.
Como la tarde anterior, todo el mérito se centró en un toro enrazado,
picante y brioso y un torero que supo entenderlo admirablemente pero que
incluso se la jugó galantemente en un par de banderillas en varios
acosones que resolvió con torería y técnica, y sobre todo, en una
estocada a tumba abierta, volcándose sobre el morrillo. El Juli ayer salió
a por todas y cuando todos creíamos que el sexto iba a ser el garbanzo
negro de una corrida noblota pero sosa, cuando hizo de salida cosas tan
contradictorias como rematar codicioso y luego irse de la suerte y
quedarse casi distraído, el chavalín lo enceló en el capote y cuando lo
tuvo embebido en los vuelos dibujó tres medias verónicas finísimas para
dedicárselas a los que dicen que no tiene calidad ni es artista. La faena
de muleta fue una explosión de poderío, oficio y mando. Sólo un enganchón
con la izquierda en toda la faena y toda la faena en un terreno mínimo.
Eso se llama dominar y poder. Hace muchos años que esta plaza tan
verbenera y tan aplaudidora de cualquier bisutería no deliraba en un
clamor tan cerrado y tan seguido. No me extraña que el ‘filusnías’
de José Tomás huya de enfrentarse a esta criatura rabioso de triunfo.
Ayer desbarató a Ponce. Ayer demostró sobradamente que es el amo del
toreo. Aparte de que con este escalafón de mediocridades lo tiene todavía
más fácil. Le pidieron el rabo del toro. Muchas veces se ha concedido
con menos merecimientos. La corrida de la mujer del Capea fue excelente
para los toreros, por su bondad. Para los aficionados, sosita y algo
bobalicona, menos los dos últimos. Lo de las cabezas y los pitones fue
algo vergonzoso. Brochos, gachos, cornicortos. Ni asomo de seriedad, y lo
del afeitado fue algo clamoroso. Les hicieron una verdadera escabechina en
lo poquito que le quedaba de los pitones. Pero nadie protestó. Menos mal
que la tarde tuvo un broche emocionante y la feria, un final decoroso
El País.
PERELÉTEGUI. ¡Qué los toros tengan doce
orejas!
Se impone que los zoólogos instruyan a los ganaderos para que lleguen
a conseguir pronto, porque urge, el toro con 12 orejas para que no haya
problemas de última hora y la terrible sensación de habernos quedado
cortos. Orejas a sacos, visto que se cortan ahora con tan extrema
facilidad y tan lamentable grado de exigencia. El palco de Salamanca está
en ruinas, se descuajaringa a chorros y se le cae todo, la calderilla y
las orejas, que vienen a ser eso, calderilla.
Los toros de Carmen Lorenzo son todavía toros corrientes, con sólo
dos orejas, y por eso se pidió el rabo para El Juli en el sexto; por poca
gente, pero la cosa es empezar. Los toros no tuvieron tantas orejas como
son precisas pero en cambio tuvieron una nobleza que más que eso era
amistad, de forma que torearlos era como hacerlo con el carretón, además
con esas cabezas que se escachifollaban por cornear el peto.
Ponce, toreó a la tora en su primero, hartándose de muletearlo hasta
ponerse pelmazo. En el cuarto no lo vio claro porque al toro le dio por
rebañar con la escoba derecha y se puso a mirar al torero.
Caballero, dio la sensación de extrañarse cuando le entregaron la
segunda oreja. ¿Es a mí? Pues sí, era para usted. Templó a su primero,
y no acabó de centrarse con el quinto, que gazapeaba y agobiaba al
matador en ocasiones. En éste fue, cuando tras una manera de matarlo no
brillante que se dice, hizo un gesto de extrañeza con la oreja que paseó
entre división de opiniones.
El Juli (cuatro orejas, ¡madre mía!) estuvo medio apagadillo con su
primero y muy arqueado en el sexto con el que acabó rebozándose.
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