GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

Corrida de abono
PLAZA DE TOROS DE SANTANDER
Tarde del lunes, 22 de julio de 2002
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de Luis Algarra, , 2º y 4º inválidos; 3º y 5º, flojos y nobles; 6º, anovillado y sin presencia. El 1º de Montalvo, anovillado e inválido.

Diestros:

  • Finito de Córdoba, metisaca, bajonazo indigno (silencio); estocada (oreja).

  • Miguel Abellán, estocada desprendida y trasera (oreja); tres pinchazos, media desprendida y descabello (palmas).

  • Fernando Robleño, estocada delantera (oreja); tres pinchazos, media caída, dos descabellos (palmas).

Entrada: tres cuartos de plaza.

Crónicas de la prensa:  El País, ABC


El País. TOMAS BLANCO. Los toros del muermo

El encierro de Algarra, don Luis, resultó como no podía ser de otra manera el especimen de toro que según los taurinos precisa el espectáculo tauro-pinturero actual. Animales tan faltos de raza, casta y bravura que aburren a los tendidos. Este toro light terminará por acabar con la fiesta de la emoción. Hasta los que aplauden a la señora de la coca-cola no se les escapa ni un ¡olé! con sentimiento. A tanta escasez Finito de Córdoba se presentó ausente, abúlico y medroso. Torpe, tropezado y ventajista con el capote, con la muleta se plantó pinturero y sin exponer. Mucha postura y poca verdad. Asesinó a su primero y para sorpresa de todos mató bien al cuarto. No existió como director de lidia.

Miguel Abellán puso interés. No acabó de acoplarse con sus sorteados. En el primero quizás porque el toro desparramaba algo la vista y en el segundo porque miraba en exceso al torero. Recurrió en ambos casos a faenas populistas llenas de adornos, pases por alto y pases menores. Sin sitio, movido y como si la temporada se le empezara a hacer cuesta arriba. Lo popular en estos tiempos que corren está de moda. Cortó la oreja a su primero.

Fernando Robleño, sustituto del lesionado Rivera Ordóñez, fue el único que puso clara intención de hacer el toreo. Entonado, con verdad, distancia y sitio, en su primero, con ambas manos consiguió series con hondura y verdad, hasta que se apagó el novillete. Cobró una estocada a ley dejándose ver y yendo a por todas. Como la vara de medir lo bueno y lo popular es la misma, recibió como recompensa la oreja de este toro. Con el apéndice en el esportón, se confundió en el que cerraba plaza pues se pegó más que toreó, recurriendo a última instancia al adorno y el encimismo. Con todo, y teniendo en cuenta como es el personal que ocupa los tendidos la espada le privó de la segunda oreja que le hubiera abierto la puerta grande. Justificó por lo visto hasta ahora su inclusión aunque por la puerta de atrás en la Feria de Santander.


ABC.  JL. SUAREZ GUANES. Los tres espadas empataron a una oreja en Santander

La intermitente lluvia, el agua fina, deslució una tarde de lo más entretenida, en la que, debido a la nobleza de los toros de Luis Algarra, vimos cosas interesantes. Los tres matadores empataron a una oreja, pero el que dejó mejor sabor fue el novel Fernando Robleño, que perdió un segundo trofeo en el sexto por el mal manejo de la espada.

Empezó Robleño su primera labor con dos largas cambiadas y ejecutó una faena de exquisito gusto en su primera parte; destacó una serie con la derecha de lo más torera. Punto y aparte para sus magníficos pases de pecho. Al final encontró el ritmo inicial tras un bache, y la oreja ganada fue de ley porque, además, mató como se deben matar los toros. Bien en el sexto toro, aunque de forma discontinua. Fernando Robleño mezcló el buen toreo con las ganas. ¡Lástima de espada! (Oreja y ovación tras un aviso).

Finito de Córdoba no se terminó de acoplar en su primero, en el que no pasó de discreto, pues ciertas realizaciones estuvieron acompañadas de ese toreo ligero, y a veces ventajista, que le caracteriza muchas veces.Cambió la decoración en el cuarto, al que toreó bien a la verónica. Sus escarceos acostumbrados, cerca del ventajismo, se tornaron en un toreo reposado y despacioso que gustó al público. Además, también mató arriba. (Silencio y oreja).

Miguel Abellán pudo cortar una oreja de cada toro, escapándose la del quinto por su poca pericia estoqueadora. Fue ovacionado al lancear. Desde ese momento se le vieron sus ganas. Su primer antagonista acudió con buena nota al piquero de turno. Abellán toreó con una gran disposición y, a veces, con clasicismo. Tras un buen comienzo derechista, sufrió una colada, que, al repetirse al torear al natural, hizo que llegara un bache a la faena. Fue cogido sin consecuencias, de forma espectacular, y salvó su actuación con molinetes, adornos y un espadazo final que es válido para no discutir la oreja lograda. Estuvo a punto de volver a ser cogido en el quinto, por su afán de quedar bien. Este contratiempo le hizo tardar en encontrar el ritmo. Lo consiguió, al final, con tres series con la derecha limpias y toreras. Pero llegaría el fallo estoqueador del que hablábamos.(Oreja y ovación).

Al final del festejo, todo eran parabienes por el hacer y las ganas de los toreros, y en nuestra mente, el recuerdo para aquel gran ganadero, Leopoldo Sainz de la Maza y Falcó, Conde de la Maza, ganadero de pro y una institución en el mundo de la cabaña brava.  

 

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