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Corrida 2ª
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del 6 de abril de 1997
Corrida de Rejones
Ganadería: Luis Albarrán
Rejoneadores:
Presidente: Francisco Teja
Incidencias: Propuesta de sanción para los cuatro actuantes por
ir armados en collera, en el último tercio de los dos últimos toros. Ello
contraviene el artículo 88.7
del Reglamento Taurino.
Entrada: menos de tres cuartos
Tiempo: bueno
CRÍTICA DE LA PRENSA Crítica de El Correo de Andalucía Crítica de Diario 16 Crítica de El País
El Correo de
Andalucía. José E. Moreno
Correas cortó la única oreja en un festejo muy plano en
Sevilla. Joao Moura tuvo una actuación muy destacada en los dos aunque solo dió una
vuelta al ruedo.
No fue una tarde de muchas emociones, más bien fue plana en su
desarrollo. Solo subieron de tono las actuaciones de Moura tanto en el toro individual
como en el de colleras y la de Correas en el cuarto de la tarde. (...) Antonio Ignacio
Vargas se enfrentó a uno de los mejores toros de la tarde. Vargas lo enceló bien de
salida, llegó a la gente durante el tercio de banderillas, pero sin llegar a ejecutar la
suerte con limpieza. (...) Moura en solitario tuvo una gran dosis de maestría. De no ser
así, el portugués no hubiera sacado tanto partido del toro más complicado de la tarde.
(...) La actuación de Valdenebro fue de menos a mas en cuanto a acoplamiento y
precisión. No se lució apenas en los rejones de castigo. (...) Correas puso a esas
alturas de la tarde lo que necesitaba el público: vibración. Espectacular de salida, el
alicantino Correas supo calentar el ambiente en tres pares de banderillas emotivos, para
acabar de crear el ambiente propicio con las cortas. Un rejón caído pero de muy rápido
efecto fue suficiente para que el rejoneador, que reaparecía en la maestranza, cortara la
única oreja de la corrida.
EL CORREO (Pais Vasco)
El torero Joao Moura se mereció más que una simple vuelta al ruedo --
El diestro portugués no tuvo rivales en la primera de rejones de Sevilla.
http://www.diario-elcorreo.es/htbin/acceso?pagina=/pg970407/suscr/so
cied02.htm
Diario 16. Carlos
Crivell
Sevilla. Corrida de Rejones. EL TOREO A CABALLO ES OTRA COSA. Correas
Moura fueron los destacados, pero no lograron salvar un mal espectáculo.
(...) Lo mejor fue que el espectáculo duró solo dos horas. El
Reglamento actual ha puesto coto a los desmanes antiguos. Pero fue un festejo insoportable
que solo en salvados momentos se salvó gracias al magisterio de Joao Moura y la
vibración que puso Correas. Pero, a pesar de ello, el conjunto fue malo sin paliativos.
La corrida de Albarrán cumplió, aunque pecó de sosería en la mayoría de las reses.
Antonio Ignacio Vargas estuvo poco afortunado (...). Al conjunto de Moura le faltó
remate. El rejón de muerte, colo cado sorprendiendo al toro por detrás, acabó por
enfriar al público. (...) Valdenebro anduvo voluntarioso, le faltó vibración y acabó
matando muy mal (...). Correas puso espectacularidad y entusiasmó a los entendidos. Mató
a la primera y paseó con alegría su triunfo sevillano (...). Después vino el número
penoso de las colleras.
El País. Antonio
Lorca
LA MAESTRANZA. A caballazos. Sevilla, una de dos: o el rejoneo también
está en decadencia o los caballeros de ayer eran sólo eso, hombres a caballo y pare
usted de contar.
La mayor parte del festejo fue un tostón poco soportable; y lo curioso
es que los toros demostraron casta, fijeza y recorrido, es decir, animales cómodos para
el triunfo de quienes, desde una atalaya defensiva, plantean una lucha desigual. ¿Dónde
estuvo el fallo, entonces? En los llamados rejoneadores, que mejor se podrían dedicar a
las carreras hípicas en lugar de perder el tiempo en destrozar por abatimiento a nobles
animales que nacieron para más altos destinos. Cuántas carreras sin sentido, cuántas
pasadas en falso, cuántos rejones y banderillas clavados a la grupa, y cuánta caricatura
de toreo a caballo...
Mientras tanto, el público asiste aburrido a un espectáculo de
caballazos por doquier que alcanza su punto culminante a la hora de matar: los aficionados
se santiguan y que sea lo que Dios quiera; generalmente, en contra del criterio divino,
aquello se convierte en una carnicería. Pero como hay gente para todo, algunos incluso
aplauden después de espectáculo tan lamentable.
Se salvó de la quema Correas, el único capaz de crear emoción en una
labor medida. Brilló especialmente con las banderillas y cortó una oreja después de
matar con rapidez. No es que fuera una actuación redonda, pero sí brillante en
comparación con las demás.
Al portugués Moura le sobra conocimiento o le falta toro. Su
experiencia le juega la mala pasada de la frialdad. Ejecuta el quiebro con maestría, pero
lo hace todo tan fácil que dice muy poco y, a veces, no dice nada. Quizá su actuación
fue la más ortodoxa, pero poco vibrante. Quizá es que tuvo un mal día, todo puede ser.
Valdenebro torea todos los años llueva o ventee. Ni destaca ni
sorprende porque su puesto lo tiene fijo. Es profesional y se empeña en hacer las cosas
bien. Clava con regularidad, pero sin belleza. Y Vargas ya no disfruta de su época de
esplendor, si es que alguna vez disfrutó de ella. Le tocó un toro de bandera y lo
desaprovechó de pintón a rabo. Por colleras, dos contra uno, todos brillaron a más
altura. Tampoco era tan difícil tras el desastre vivido.
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