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Festejo 16º de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Mañana del 3 de mayo de 1998
Corrida de Rejones
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros despuntados para rejoneo de Luis Albarrán,
bien presentados, mansos, manejablesde para los rejoneadores. Destacaron el primero y el
segundo.
Rejoneadores:
- Rafael
Peralta. pinchazo y metisaca. Ovación.
- Antonio
Ignacio Vargas. dos pinchazos, rejón y descabello. Palmas
- Joao
Moura. tres pinchazos, rejón caído y dos descabello. Ovación
- Luis
Valdenebro. Medio rejón de muerte que escupe el toro. Vuelta por su cuenta
- Javier
Buendía. pinchazo en lo alto y rejón de muerte un punto contrario. Oreja y
vuelta al ruedo
- Paco
Ojeda. rejón de muerte en lo alto. Ovación tras petición de oreja no
mayoritaria
Presidente: Fernando Carrasco
Incidencias: -
Entrada: lleno con claros
Tiempo: sol y calor
Crónicas de la prensa: El País, ABC
El País. ANTONIO LORCA, Sevilla.
El rejoneo se contagia
El rejoneo se ha contagiado, y la apoteosis de antaño ha dado paso a la soporífera
vulgaridad que reina en el toreo de a pie. Los virus se contraen porque abundan, se
extienden con inusitada rapidez, y lo difícil es erradicarlos. Ayer entraron de lleno en
el rejoneo actual: han degenerado el otrora vistoso espectáculo, y el toreo a caballo lo
han convertido en una alocada carrera de obstáculos.
Una oreja es el balance artístico del festejo matinal. ¡Cómo estarían los rejoneadores
para que ese público festivo no se calentara más que por efectos del sol de justicia que
aguantó durante dos horas! Y eso que los rejoneadores reclamaban ovaciones sin recato,
como si hubieran protagonizado gestas. Sano y auténtico sigue siendo Javier Buendía, que
huye de virus modernistas y se mantiene fiel a la pureza del arte del rejoneo. Un año
más, su actuación ha sido toda una lección de técnica, temple y maestría a caballo.
Es quizá, el único que no tiene prisa, lo que dice mucho de su sentido del toreo. Clavó
con acierto y gusto, y con la sobria eficacia que torna en emoción el rejoneo más puro.
A la zaga le anduvo Moura, consumado maestro, no redondeó la exitosa actuación de otros
años, pero dejó constancia de su clasicismo. Falló en banderillas, se dejó atropellar
la cabalgadura en un quiebro y mató mal. Lo demás es otra cosa. A Paco Ojeda
parece que no le entra el rejoneo en la cabeza. Su actuación fue un glosario de
garrafales fallos, los caballos resultaban atropellados, y cla> os los años en esta
corrida y nadie sabe cómo. Bueno, es maestrante, es decir, dueño de la plaza, y dicen
las buenas lenguas que por eso torea. Las malas es que no lo entienden ni porque sea
accionista. La voluntad se le supone, pero corre como un descosido, tira los rejones y las
banderillas, y si sale con barbas, San Antón...
Quedan Rafael Peralta y Antonio Ignacio Vargas. Han sido figuras y nadie les va a quitar
los méritos, pero están pasados de moda. Sólo parece preocuparles volver a la
Maestranza por aquello de la historia personal, que es muy loable para ellos, pero molesto
para que el que paga. Peralta cabalgó como si tuviera delante el desierto de Tabernas y
falló todo lo imaginable. Vargas se ha olvidado lo que es clavar el estribo. Ambos,
reclamaron palmas y el público, aburrido, no quiso desairarles. Seguro que vuelven el
año próximo.
ABC. FERNANDO CARRASCO, Sevilla.
La tradicional corrida del arte del rejoneo en la mañana del domingo de Feria tuvo, de
nuevo, como protagonista a Javier Buendía, que llevó a cabo una medida y exacta
actuación que le valió cortar la única oreja. También estuvo a gran altura el
portugués Joao Moura, que perdió trofeos por el manejo del rejón de muerte. El
sevillano Luis Valdenebro dio una vuelta al ruedo. El resto de compañeros fueron
ovacionados.
Abrió plaza Rafael Peralta, quien se encontró con un toro que, algo distraído de
salida, acudía con prontitud a las cabalgaduras. Estuvo acertado en los rejones de
castigo, así como en las banderillas a una mano.
Antonio Ignacio Vargas se lució encelando al segundo, al que le clavó dos rejones de
castigo muy buenos pero que salió tropezado n el tercero. Sin demasiados alardes, anduvo
efectista clavando las banderillas a una mano. Dejó una «al violín», algo
desprendida pero muy ovacionada. El toro apretaba para tablas y Vargas clavó las rosas
por los adentros, casi sin espacio entre toro y caballo. El rejón de muerte no entró
hasta el tercer envite, necesitando de un golpe de verduguillo.
Seguro, con mucha clase, recibió Joao Moura a un pavo de casi 600 kilos que acudió
pronto a las cabalgaduras. El lusitano estuvo acertado con los rejones. Pero lo bueno
llegó en el siguiente tercio, donde puso la plaza en pie en tres banderillas a una mano
en las que dejó que llegase el toro. Mató muy mal.
Luis Valdenebro anduvo desigual y algo acelerado clavando los rejones de castigo. Con las
banderillas estuvo efectista. Acertado con el rejón de muerte.
Javier Buendía recibió a su oponente en la misma puerta de toriles, garrocha en mano.
Enceló al de Albarrán con buen son, aunque éste saliese suelto en estos primeros
compases, algo que acentuaría a medida que avanzaba la lidia, con clara tendencia a
tablas. Buendía dio todo un curso de lo que hay que hacer en estos casos. Se trajo al
toro a los mismos medios y, allí, brilló en el tercio de banderillas. Igualó al toro
con su caballo, como si tuviese entre sus manos muleta y espada, dejando un pinchazo en
todo lo alto y un rejón un punto desprendido.
Cerró plaza Paco Ojeda, que estuvo mejor en los primeros compases de su actuación,
clavando los rejones de castigo en los medios. Pero su oponente se rajó muy pronto y
Ojeda, que llega mucho a los toros, sufrió bastantes topetazos en las cabalgaduras.
Sufrieron ayer los caballos de Ojeda, que luchó denodadamente por hacer salir al toro de
donde no quería irse.
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