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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del martes, 30 de mayo de 2006
Día de San Fernando
Novillada con caballos

Salvador Fuentes destacó el Día de San Fernando

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Novillos de Villamarta (con juego aunque escasos de fuerza; el 3º fue devuelto a corrales por debilidad manifiesta; 3º-bis, aplaudido en el arrastre).

Diestros: 

  • Carlos Doyague, que debutaba en plaza. Estocada tendida, trasera y atravesada (saludos desde el tercio); dos pinchazos que escupe, pinchazo hondo tendido que escupe, estocada entera (palmas).
  • Curro Chicuelo, que debutaba en plaza. Estocada desprendida (vuelta al ruedo tras petición de oreja); estocada desprendida (ovación).
  • Salvador Fuentes, que debutaba en plaza. Municipal, cuatro descabellos, aviso, descabellos (saludos desde el tercio); pinchazo sin soltar, aviso, media estocada (saludos desde el tercio).

Banderillero que saludó: David Muñoz “Lebrija” tras banderillear al 5º.

Tiempo: nublado.

Entrada: menos de media plaza.

PresidenteAna Isabel Moreno, que debutó.

Crónicas de la prensa: PortalTaurino, Diario de Sevilla, ABC.

Debutó Ana Isabel Moreno en la presidencia. Foto de Juan Carlos Muñoz. Diario de Sevilla
Anabel Moreno debutó como presidenta

Crónicas del Festejo


PortalTaurinoEMILIO TRIGOCuatro debutantes, cuatro

Tarde de debutantes en Sevilla, los tres novilleros hicieron el paseíllo desmonterados y lo cierto es que los tres dejaron una grata impresión, cada uno a su manera. Carlos Doyague demostró tener bastante oficio, Curro Chicuelo derrochó ganas y Salvador Fuentes dejó ver sus buenas maneras. El cuarto debutante que completaba la lista se encontraba en el palco, donde Ana Isabel Moreno hacía historia en la Maestranza, al ser la primera mujer en presidir una corrida de toros. A la presidenta le daremos un margen de confianza, pero lo cierto es que en su primera actuación estuvo poco afortunada.

Quien sí lo estuvo fue Carlos Doyague que metió en la canasta al primero de la tarde en una faena de menos a más en la que destacaron los naturales bien hilvanados y templados que hicieron responder al público. Y todo ante un ejemplar que quiso rajarse siempre de ahí que la faena fue completa en los terrenos del tendido 11, junto a chiqueros. El cuarto, novillo de bonitas hechuras y cuajo, tuvo una embestida bruta que topaba continuamente en el engaño. A pesar de las condiciones del de Villamaría, el palentino mostró al público que tiene oficio y el valor suficiente para poner en cuarentena su valoración. Habrá que verlo con otro material.

Curro Chicuelo estuvo acelerado con el capote pero con buen aire en el recibo del segundo de la tarde. Estuvo muy por encima del astado que obedecía al engaño, se lo pensaba mucho y miraba entre pases una barbaridad. El joven de la dinastía torera de los Chicuelo hizo un esfuerzo, consiguió algún natural de mérito y retales de toreo añejo. La música, poco acertada, comenzó a tocar a destiempo y tuvo que alargar la faena innecesariamente. Hubo petición de oreja pero la nueva presidenta no la entendió como mayoritaria. Aquí vino el lío. Cuando todavía había pañuelos en los tendidos y antes de que el novillero saludara, apareció un pañuelo blanco en el palco para la salida del siguiente novillo. La confusión se produjo cuando algunos entendieron que concedía la oreja. Pero no fue así.

La labor de Chicuelo al quinto también fue destacable. Con lo poco que ha toreado, dejó ver cositas interesantes que no levantaron el vuelo por la descastada y sosa embestida de su oponente.

Salvador Fuentes, por su parte, realizó una labor de torería y empaque al tercero bis. Estuvo perfecto, con un temple exquisito y muchísima hondura. Dibujó cada natural y cada derechazo con gusto y mucho oficio. Gran faena de Salvador que sorprendió a todos. La pena es que la espada asomó porque el triunfo era de puerta grande. En este novillo, la nueva presidenta tuvo un momento de indecisión a la hora de devolver al astado titular a los corrales. Asomó un pañuelo verde, luego sacó el blanco para terminar sacando el verde en el tercio de banderillas.

En el que cerró plaza, Fuentes le plantó cara en las tablas hacia donde se fue el novillo, tapándole siempre la cara para que no se marchara. Toreó con gusto y buen aire de nuevo pero poco a poco se fue apagando.


Salvador Fuentes. Imagen de Juan Carlos Muñoz. Diario de SevillaDiario de Sevilla. LUIS NIETO.  Toreo de gusto de Salvador Fuentes 

Lo habíamos visto antes de la Feria de Abril en un tentadero en la finca de Núñez del Cuvillo y ya advertimos que este torero de altura y con altura de pívot había dado un gran cambio. Toreó de manera muy suave en la placita de tientas. Salvador Fuentes, que en su día se anunció con el apodo de Almensilla, el pueblo sevillano con el que está muy vinculado, ha crecido mucho con respecto a su etapa sin picadores, cuando ya le advertimos temple. Pero ahora, mueve la tela encarnada con un ritmo especial, un ritmo cadencioso que atrapa al burel que la persigue y embelesa al espectador. Todo ello lo consigue gracias a una buena colocación. En sus muletazos, hondos y largos, apenas si se perciben ligeros toques con los que controla las embestidas. Estamos ante un novillero muy prometedor, un novillero que, pese a su extraordinaria estatura –debe andar por uno noventa– no pierde un ápice en estética. Pudo ser premiado en su primer astado, el único con el que pudo lucirse, pero falló estrepitosamente con el verduguillo. Increíblemente, el año pasado tan sólo toreó una novillada. En cualquier caso, hay que darle tiempo y oportunidades. En el festejo, Curro Chicuelo dio una vuelta al ruedo tras petición, tras una faena interesante y entonada ante un manso al que supo sacarle partido. Es otro torero sin placear, que toreaba su segunda novillada picada, lo que tiene mérito. El palentino Carlos Doyague, que debutaba con picadores en Sevilla, al igual que sus compañeros, no dejó una buena impronta.

Como punto noticiable, además de lo sucedido en el ruedo, destacó el debut de Ana Isabel Moreno como primera presidenta en la Maestranza. Un debut desafortunado, con un par de decisiones controvertidas, en las que la traicionaron los nervios. La primera de ellas tuvo lugar en el segundo astado, cuando el público solicitó un trofeo para Curro Chicuelo, en una petición que desde el tendido se veía al límite. Tras la bronca, vino un error, al sacar el pañuelo de inmediato, cuando todavía el público no se había manifestado por la actuación del torero y parte de los espectadores creyeron que sacaba ese pañuelo blanco, de manera tardía, para otorgar la oreja. El otro lapsus llegó por mantener en el ruedo al tercer novillo, inválido, hasta el tercio de banderillas entre las protestas del respetable. Le faltaron reflejos. 

Por ese animal, ya devuelto, saltó un sobrero de la ganadería titular, sin mucha entrega en la lidia, pero noble en la muleta. Salvador Fuentes, siempre bien colocado y dejando la muleta puesta en el hocico del novillo, toreó con suma suavidad por el pitón derecho, con algún pase de pecho len-tí-si-mo. La última tanda por este pitón fue superior en los muletazos, rematados con un pase de pecho forzado y mirando al tendido. Muletazos en los que arrastraba la muleta y embebía al animal en ella. Con la izquierda, toreó al natural de dulce en una serie que supo a poco. Por supuesto, la faena era de premio grande. Pero tras una estocada, el animal tardaba en echarse. Fuentes tomó el verduguillo y ahí se esfumó el premio. Uno, dos, ...hasta cinco golpes con el estoque de cruceta. Se tuvo que conformar con una gran ovación.

Con el mansísimo sexto, Fuentes hizo de nuevo alardes de una buena colocación y oficio, ya que aprovechó las querencias del animal en los viajes hacia tablas para sacarle tres buenas y templadas tandas junto a tableros. Por el izquierdo, mal pitón, no hubo forma.

Curro Chicuelo tuvo un buen inicio de faena, por bajo, con el manso segundo. Las series resultaron cortas, con muletazos con fibra, que calaron en el público. También destacó en algunos pases de pecho. La presidenta no concedió un trofeo con petición al límite.

El quinto, también manso, tuvo más complicaciones. De hecho, le dio un serio aviso, cuando se le cruzó a Lebrija en la brega. Curro Chicuelo se esforzó por agradar en una labor extensa.

Carlos Doyague tuvo una buena oportunidad para el éxito con su primer novillo, un animal manso, pero muy noble. Tardó mucho en ver esa cualidad. Por fin, en las rayas, consiguió dos buenas series con la zurda y otra buena con la diestra. Luego, de nuevo al natural, hubo un enganchón y la faena se vino abajo.

Con el cuarto, un novillo de escaso recorrido y con un pitón derecho imposible, Carlos Doyague se mostró voluntarioso.

Hubo cosas muy interesantes en la nubosa y plomiza tarde. Cosas muy bellas en el ruedo. Como esa faena con ritmo y gusto de Salvador Fuentes, con la que conquistó al público. Y los detalles de Curro Chicuelo. Tarde para los toreros sevillanos, que sin placear llegaron al público en la Maestranza. 


ABC. FERNANDO CARRASCO. Chicuelo sorprende y Fuentes deslumbra

Cuatro debutantes en la Maestranza. Los tres novilleros, Carlos Doyague, Curro Chicuelo y Salvador Fuentes, y la presidenta, Ana Isabel Moreno, la primera mujer en presidir un festejo en el coso del Baratillo. Dos de ellos fueron esperanzadores, los de Chicuelo, que sorprendió por sus maneras y su concepción del toreo -pura escuela sevillana, de esas que no tienen sede ni dirección-, y el de Salvador Fuentes, que deslumbró con un toreo de manos bajísimas y ligazón y que sólo el mal manejo de la espada le privó de cortar, cuando menos, dos orejas.

El desafortunado debú vino de la mano de Ana Isabel Moreno, que en esta primera comparecencia en el palco presidencial evidenció falta no sólo de experiencia, sino que le vino grande, grandísimo, este primer compromiso. Primero cuando negó la oreja a Chicuelo en su primer novillo -hasta ahí todo correcto- pero sacó el pañuelo blanco en medio de la bronca. ¿Oreja concedida? Eso parecía, a tenor de cómo corría el alguacilillo hacia el desolladero. Pero, craso error. Se trataba del pañuelo blanco que indicaba que saliese el siguiente astado. Se formó la mundial porque ni incluso Chicuelo había saludado. Luego dio una aclamada vuelta.

Otro jaleo del bueno se formó en el tercero, un novillo que blandeó excesivamente. Protestó el público, la presidente hizo amago de sacar el pañuelo verde -lo enseñó incluso-, luego lo guardó, cambió el tercio de varas y cuando se iba a colocar el primer par de banderillas sacó el verde. Como dijo uno, si el año pasado teníamos en el palco a «Pañuelo veloz», ahora se encuentra «Pañuelo indeciso». Me parece a mí que veinte años abonado a la Maestranza no son suficientes para desempeñar un cargo de tanta responsabilidad. Seguro que alguna nota tomarían ayer la consejera de Gobernación, Evangelina Naranjo, y el delegado del Gobierno de la Junta, Demetrio Pérez, presentes en el callejón. Ahora, tiempo al tiempo.

Pero vayamos al aspecto estrictamente taurino. La novillada de Villamarta fue una corridita de toros que se lidia en cualquier plaza de segunda. Manejable en conjunto, tuvo en los tres primeros los mejores, sobre todo el tercero bis, extraordinario y con unas embestidas de ensueño que cuajó Salvador Fuentes.

Sorprendió, como escribimos en el título, Curro Chicuelo, continuador de la disnatía del genial torero Manuel Jiménez. Y lo hizo porque demostró aires de otros tiempos, toreo de enjundia que no se aprende en escuelas taurinas sino que se lleva dentro. Su primero se desplazó y tras unos doblones iniciales muy toreros, Chicuelo se fue a los medios, le dio el pecho y toreó con la panza de la muleta. A pies juntos, perfilero pero con gracia, corrió la mano con suavidad. Se le ve verde, pero el concepto es extraordinario. Sabor en los remates y profundidad en los de pecho. Faltó continuidad pero los muletazos tuvieron armonía. Un deleite para la vista. Tras la estocada vendría el mitin del palco.

El quinto blandeó de salida y se entregó menos. Chicuelo de nuevo dejó muletazos con su personalísimo sello. La pena es que el novillo no repitiese más. En todo caso, un debú esperanzador donde los haya.

Y el tomareño Salvador Fuentes deslumbró. Sobre todo porque ofreció dos dimensiones distintas. Su primero, el tercero bis, fue de esos novillos que te descubren a la mínima que salta. Pero este Fuentes tiene quitales en su toreo. Novillo extraordinario y toreo de manos bajísimas, de correr la mano de forma excepcional y de traérselos toreados hasta allí detrás. Surgieron los derechazos de manera excelsa, con una ligazón impropia de quien lleva sólo algo más de media docena de festejos. Pero el ritmo que imprimió a los naturales fue increíble. De verdad. Si es capaz de torear así más veces, tenemos torero para rato. Muletazos a cámara lenta y ralentizados en su máxima expresión. Lástima que fallase con el descabello.

Y con el manso sexto le funcionó la cabeza. Porque lo dejó irse a tablas y allí le puso la muleta, tiró de él y le cuajó series de muchísima profundidad. Ojo a este torero. Lo que tiene que aprender es a ganar pasos con el capote. Pero hay madera. Y de la buena.

Carlos Doyague tiene oficio. Firme y seguro con su primero, cuajó muletazos de gran mérito, tirando de su enemigo. Lástima que faltase continuidad. Con el cuarto aguantó parones y corrió bien la mano. Se le nota cuajado y con sitio.

 

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