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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 7 de octubre de 2007
Corrida de Novillos 

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Novillos del Ganadería Marqués de Domecq (justos de fuerza, descastados y mansos en general; aplaudido el 4º, pitado el 6º. El 5º fue devuelto por invalidez manifiesta).

Diestros:

  • Antonio Nazaré. De azul cielo y oro. Pinchazo, estocada desprendida (silencio); estocada (oreja).
  • José Carlos Venegas. De blanco y azabache. Estocada (saludos desde el tercio); estocada tendida y trasera, aviso, estocada trasera (silencio).
  • Miguel Ángel Delgado. De grosella y oro. Pinchazo hondo (vuelta al ruedo); pinchazo hondo (saludos desde el tercio).

Banderilleros que saludaron: Joselito Ballesteros, de la cuadrilla de Antonio Nazaré, en el 4º; 

Presidente: Ana Isabel Moreno.

Tiempo: soleado, agradable.

Entrada: menos de media plaza. 

Crónicas de la prensa: Diario de Sevilla, El País, ABC, El Mundo.

LO MEJOR  Y LO PEOR


Por Carlos Javier Trejo

La competencia y la disposición han sido los valores más interesantes a destacar en la tarde de hoy. Nos hemos encontrado a un sólido Antonio Nazaré que ha cuajado los momentos más brillantes de la novillada. Inició su labor con el “cartucho de pescao”, sin probaturas para posteriormente cuajar unas series por el pitón derecho de perfecta ejecución. Con mucha clase y con un gusto exquisito, ha forjado una bella faena que tras tirarse como un cañón con la espada le ha valido cortar una sólida oreja. Miguel Ángel Delgado ha dejado constancia de la calidad que atesora, ha pulseado muy bien la embestida del 3º y le ha enjaretado dos series por el izquierdo al 6º de una belleza extraordinaria, lástima que el burel se rajara en el momento en que se vio sometido.
Muchos confiábamos en los astados del Marqués de Domecq, pero la novillada ha ofrecido pocas posibilidades de lucimiento a la terna. Sólo el 4º he regalado algunas embestidas francas. Mal lote el que ha sorteado José Carlos Venegas, parados, justitos de raza y agarrados al piso; no duraron nada por lo que con semejante material poco podía hacer el jienense. Las cuadrillas no han tenido su mejor tarde, tanto los banderilleros como los del castoreño no han estado muy acertados, salvar sólo a Joselito Ballesteros banderilleando al 4º. Lo peor de la tarde, sin duda, la poca respuesta de público, un cuarto de entrada se nos antoja pobre para tan interesante cartel.

Crónicas de la Prensa


Diario de Sevilla
. LUIS NIETONazaré firma una bella faena 

El festejo de ayer, una novillada fuera de abono, reunía a tres de los novilleros que habían estacado en la Maestranza en septiembre. Por tanto, era como una final, en la que a la postre se alzó como triunfador Antonio Nazaré en un espectáculo en el que hubo una discreta entrada. El novillero nazareno firmó en el cuarto la faena de la tarde, un bello trasteo cargado de expresión artística y plasticidad que rubricó, además, de manera contundente. Una oreja a ley. El resto del festejo, en una novillada en conjunto bien presentada, noble y deslucida de Ganadería Marqués de Domecq, estuvo marcado por altibajos, con mejor nota en su segunda parte.

Desconozco si las cámaras de televisión -Canal Sur retransmitió el espectáculo en diferido- impusieron al palco presidencial, pero lo cierto es que la presidenta, Anabel Moreno, en otras ocasiones dadivosa, no se contagió del delirio orejil de los partidarios de los otros dos novilleros, José Carlos Venegas y Miguel Ángel Delgado, que solicitaron sendas orejas por faenas carentes de contenido para ser premiadas en plaza de primera categoría. Es maravilloso para los novilleros y la Fiesta contar con tantos y vociferantes fieles; pero deben entender en qué plaza torean sus toreros. Y ayer estaban en la Maestranza.

Antonio Nazaré, que se alzó como el triunfador del festejo, se centró en su segundo, un animal distraído y tardo, pero noble y con buen fondo. Entendió que había que darle distancia larga y tiempo. Comenzó su faena con una entonada tanda con la mano izquierda. Con la diestra cuajó la mejor serie de la tarde, hilvanando muletazos templados y con sabor. Las palmas echaron humo. Volvió a componer otra serie para nota, en este caso de muletazos de mano baja, que cerró con un pase de pecho semicircular. El epílogo estuvo cargado de pinturería, con alguna trincherilla que fue un cartel de toros o unos preciosos ayudados a media altura. La estocada hasta el puño valía de por sí misma el premio de una oreja, que fue solicitada por el público y concedida por la presidenta.

Con el primer novillo, un manso sin fortaleza y que resultó muy parado, Nazaré consiguió algún momento de relieve, como una tanda por el lado izquierdo, pitón con el que le zarandeó el animal. 

Jose Carlos Venegas, desdibujado ante su lote, no dio con la clave ante el noble segundo, que se empleó en el caballo. Después de un inicio de faena arriesgado, con un par de muletazos por la espalda, el novillero realizó una labor con series cortísimas. Sin cruzarse, sufrió algún desarme y un hachazo cuando en el tramo final se pegó un arrimón.

El quinto, lesionado en el ruedo, fue sustituido por otro novillo del mismo hierro. Venegas no aprovechó la decena de arrancadas que tuvo el animal, que se apagó pronto. La labor, deficiente, estuvo deslucida por varios desarmes y enganchones.

Miguel Ángel Delgado fue de menos a más. En su primero dio una vuelta al ruedo, pero fue un premio desmedido. Dejó crudo a este novillo, noble, para una labor que comenzó con una primera tanda prometedora, en la que hubo ligazón y para pasajes aislados interesantes, como un bonito pase de pecho. Un desarme rompió en dos la faena, que en la distancia corta fue deslucida, con algunos enganchones y que quiso enmendar con unas manoletinas de escaso brillo.

Con el sexto, que se rajó de inmediato, Delgado plasmó las verónicas más templadas y suaves de la tarde. Con la izquierda dibujó muletazos largos en una gran tanda. De nuevo, naturales de altura en otra. Lamentablemente, al abrochar con un pase de pecho, el animal, que buscaba tablas desde hacía tiempo, lo lanzó por los aires. Aquello fue un jarro de agua fría. Lo que iba para faena superior y de premio auténtico, se vino abajo con un novillo entablerado al que sacó un par de veces de querencias, pero a las que volvía el animal como si las tablas fueran un imán.


El Mundo. CARLOS CRIVELLNazaré confirma sus buenas cualidades

Se enfrentaban los tres novilleros más brillantes del ciclo de septiembre. Era una final para dirimir el mejor. Y el triunfador fue Antonio Nazaré, que en el cuarto de la tarde hizo una faena llena de buenos conceptos. El del Marqués de Domecq fue el de más calidad, el que más tiempo duró en la muleta, pero el trasteo del novillero nazareno fue un derroche de temple, profundidad y buen gusto. 

La labor del diestro tomó altura por el pitón derecho en tandas de perfecto trazo, bajó algo por el lado izquierdo y acabó con pases preciosos por bajo. Las trincherillas y un kikirikí fueron la guinda a una faena que, además, fue justa y medida en el tiempo. Con esos argumentos y una buena estocada, la oreja fue de verdad. 

Esta faena fue la más importante. Antes, Nazaré se había tropezado con un novillo muy flojo y muy soso. Se negó a embestir dos veces seguidas y los pases surgieron sin la debida ligazón, que ya se sabe que es el secreto del triunfo. Nazaré alargó su faena buscando un postrero momento de lucimiento. 

Miguel Ángel Delgado ha ratificado sus buenas condiciones. De nuevo llegó a Sevilla con una importante legión de seguidores, lo que supone un arma de doble filo. Es bueno para el torero sentirse amparado y querido por sus vecinos astigitanos, pero éstos no tienen medida a la hora de manifestarse ante lo que realiza el hijo del pueblo. Así sucede que jalean todo lo que hace y piden las orejas sin valorar lo sucedido. 

Al margen de este detalle, Delgado es un torero de inteligencia natural, con buen sentido del temple y valor sereno. Tiene en su contra que transmite demasiada frialdad, porque todo lo hace con suma facilidad. Al tercero, novillo soso y flojo, le hizo una faena por encima de las condiciones del astado. Se lució con la derecha en pases limpios y templados, aunque no pudo ligarlos. Algo parecido ocurrió con el toreo al natural, que ahora no resultó tan templado. El conjunto fue el de un novillero puesto y dispuesto con un novillo sin fuelle. 

Quería el triunfo en el sexto y lo buscó. El toreo con el capote es una de sus grandes cualidades. Las verónicas al último novillo de la tarde fueron excelentes. El comienzo de la faena por el lado derecho, en el centro y tomando al del Marqués de largo, brillante por el temple y el mando. Pero el novillo no aguantó más que dos tandas y se marchó a las tablas para pregonar su mansedumbre. Antes había volteado sin consecuencias al de Écija. Todo fue un intento baldío de torear a quien no quería arrancarse al trapo rojo. Se frustró así su ilusión de triunfo. Sin embargo, Delgado mantiene muy alto su crédito. 

Completó el cartel José Carlos Venegas. No anduvo muy afortunado esta tarde en la Maestranza, aunque su lote fue el menos propicio. La faena al segundo no tomó vuelos y el novillo acortó su viaje. Tras un desarme, y en un canto penoso a la rutina, se puso a dar manoletinas. Es como si llegaran a la plaza con la faena ya realizada. El quinto, sobrero de feas hechuras, tampoco le dejó torear a gusto. Ni el novillo metió la cara con clase ni Venegas lo vio nunca claro. 


El País. ANTONIO LORCA.  Triunfadores sin garra

Pues, no. La verdad es que dieron fe de muy poco. Quizá, quién sabe, porque son conformistas, o porque están contagiados de la modernidad imperante que uniformiza al escalafón bajo el denominador común de la frialdad y el aburrimiento.

Destacó Antonio Nazaré en el cuarto, pero se limitó a cortar una oreja, de ésas que demuestran capacidad y conocimiento, pero que pronto se olvidan. Y tiene técnica y gusto este torero sevillano, y torea bien -el que mejor torea de los tres, sin duda-, pero le faltó romper la tarde, emocionar de verdad a la Maestranza y dejar claro que hay que contar con él. Es verdad que maneja con soltura los engaños y traza con elegancia y largura los muletazos. Tiró de la reservona embestida de su primero y aprovechó la nobleza y escasa entrega del cuarto para destacar en un par de tandas por ambas manos. Buen torero este Nazaré, pero en la Maestranza hay que "morir" para emocionarla y cimbrear a la propia fiesta.

Tampoco dieron ese paso sus compañeros de terna. Los tres, por cierto, son variados con el capote, engaño con el que ninguno firmó nada de interés, a pesar de que hubo verónicas, las consabidas chicuelinas, gaoneras, tafalleras y alguna otra modalidad que se quedará en el tintero.

Triunfadores también Venegas y Delgado; ambos están toreados y poseen cualidades evidentes para ser tenidos en cuenta, pero ayer, ay, ayer no dijeron nada. El joven Venegas, que tiene una buena concepción del toreo, se conformó con un par de tandas cortas a su primero y a demostrar que tiene valor ante el blando quinto. Nada más. Muy poco para un triunfador.

Y Miguel Ángel Delgado es un fino torero de Écija, elegante, con hechuras y maneras de artista, pero frío, demasiado frío, a pesar de los cientos de enfervorizados partidarios que lo acompañan y que tan poco bien le hacen. Le da escasa importancia a su labor y ésta no llega con facilidad a los tendidos, a pesar de la calidad de su trazo. Le falta garra, en una palabra; y enfado, y el convencimiento de que hay que acabar con el cuadro. Padece, en suma, el mismo problema que sus compañeros.

Dibujó una buena tanda de derechazos al comienzo de su faena al tercero; al sexto lo recibió con unas cadenciosas verónicas e inició la faena de muleta con unos magníficos naturales que ligó perfectamente con el de pecho. En la siguiente tanda sufrió una voltereta sin consecuencias y el novillo se asustó. El animal se aculó en tablas y la esperanza se esfumó.

En fin, tres triunfadores y un sola oreja. Muy pobre bagaje.


ABC. LORENA MUÑOZ. Una oreja de peso para Nazaré

Una de las faenas más firmes del final de la temporada en Sevilla tuvo la firma de un sevillano: Antonio Nazaré, que se ha proclamado triunfador de las novilladas de septiembre. Suya fue la única oreja del festejo aunque bien pudo tener más premio si se hubiera dado en otras circunstancias, en otras fechas y con otro público. 

Nazaré, que estuvo por encima de su lote, cuajó una interesante faena al cuarto, el ejemplar del Marqués de Domecq que más se dejó. El recibo, rodilla genuflexa, apuntó lo que sería una lidia completa: lo cuidó en el caballo y hasta Joselito Ballesteros brilló con un magnífico par de banderillas una tarde no demasiado afortunada para las cuadrillas. La faena comenzó con el cartucho de pescao hasta cuajar una labor que destacó por el gusto y el temple, sin pegar tirones a la humillada embestida. Trincherillas de empaque, el pase del desprecio, y más trincherillas para colocar al novillo y preparar la suerte suprema con mucha torería. Una gran estocada culminó la faena. Hubo fuerte petición de la primera oreja y muy tímida para la segunda. No había nada más que un cuarto de plaza para pedirla y la presidenta dejó clara su intención de conceder una, aunque tuviera sabor y peso de más.

Nazaré, en su tercer paseíllo este año en la Maestranza, demostró que ha avanzado mucho de la mano de El Capea, con quien lleva un año en el campo, y a cuyo hijo brindó la faena. Ha mejorado a pesar de no haber toreado demasiadas novilladas en esta temporada. También demostró su progresión en el que abrió plaza. Estuvo por encima de las condiciones del astado, rajado y queriéndose ir, al que le pudo hilvanar algún que otro natural de buen trazo.

Buena y grata impresión también la de Miguel Ángel Delgado que dio una vuelta al ruedo en su segundo paseíllo en la Maestranza. El de Écija estuvo arropado por un nutrido grupo de paisanos que le pidieron con intensidad la oreja del tercero después de un comienzo prometedor en una serie con la diestra muy templada y de mano baja y otra más al natural. La música no arrancó y terminó alargándose en exceso en un trasteo que acabó en bernardinas, pase de moda y presente en el repertorio de muchos toreros. La pañolada paisana fue excesiva pero también es cierto que el joven Delgado apunta maneras y todo lo que hace esta cargado de sabor torero. 

En el sexto repitió el guión: buen saludo con el capote y prometedor inicio. En esta ocasión el comienzo fue extraordinario, en el centro del ruedo, con naturales largos, templados, cadenciosos y ligados. Pero en el cambio de mano para rematar con el pase de pecho, el del Marqués se lo llevó por delante y ahí acabo la faena. El novillo se rajó y se fue a las tablas donde Delgado no pudo más que certificar el final de su actuación.

Completó el cartel un José Carlos Venegas que estuvo aseado y correcto en el segundo de la tarde aunque con demasiados altibajos. El novillo fue de más a menos al igual que la actuación del novillero de Beas de Segura que no terminó de acertar con las distancias. El astado se desplazó en las primeras series pero se fue quedando parado. Mató de buena estocada y fue ovacionado. Con el quinto bis, mironcete y nada fácil, estuvo firme pero poco más.


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