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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde jueves, 22 de mayo de 2008
Corrida del Corpus

Oliva Soto tomó la alternativa. Foto de Diario de Sevilla

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Un toro para rejones de Fermín Bohórquez y seis toros de Gerardo Ortega (de distinta presentación, descastados en general; 2º y 4º pitados en el arrastre). 

Rejoneador: 

  • Diego Ventura. Rejón de muerte caído y delantero (dos orejas).

Diestros:

  • Curro Díaz. De nazareno y oro. Estocada entera caída (silencio); estocada entera (palmitas).
  • Salvador Vega. De rosa y oro. Tres pinchazos, aviso, media estocada (saludos desde el tercio); pinchazo, media estocada trasera (silencio).
  • Alfonso Oliva Soto, que tomó la alternativa. De turquesa y oro. Media estocada caída y atravesada, descabello (saludos desde el tercio); municipal, tres descabellos (vuelta al ruedo).
Incidencias:  presidió S. M. el Rey.

Banderilleros que saludaron: Raúl Núñez, de la cuadrilla de Salvador Vega, en el 4º; Javier Andana, de la cuadrilla de Oliva Soto, en el que cerraba plaza.

PresidenteGabriel Fernández Rey.

Tiempo: soleado.

Entrada: lleno.

Crónicas de la prensa:  ABC, El Mundo, Diario de SevillaPortalTaurino.com, La Razón.

 

LO MEJOR  Y LO PEOR


Por Carlos Javier Trejo


Un Corpus que sabía a primavera, no a verano como estábamos acostumbrados a lo largo de los años. La plaza reluciente, llena hasta la bandera (esta tarde, estandarte real), un mar de mantillas en el Palco de los Maestrantes, luz especial y agradable temperatura. Detalles más propios de un domingo de Resurrección que del jueves del Corpus. Bonito homenaje a Doña María. De la corrida destacamos los galopes a dos pistas de Ventura, los espectaculares quiebros reculando con la jaca y dejando llegar al toro. Soberbio el par a dos manos. A pie, lo mejor lo realizó Salvador Vega en el 4º de la tarde. Dulzura y suavidad en los toques, caricias por naturales a pies juntos, excelente circular. Lástima que no entrara la espada. Curro Díaz dejó dos soberbios estoconazos. Y el joven toricantano, Oliva Soto cuajó dos meritorias faenas, buenos muletazos con la derecha, bellos remates. Toreo de sabor, de sentimiento, pero poco pudo hacer con semejante ganado. Si hubiera tenido suerte con la espada hubiera paseado algún trofeo.


De nuevo fallaron los toros. Descastada y deslucida corrida de Gerardo Ortega. Auténticos bueyes de carreta algunos, que más que embestir, topaban. Ante semejante material, la terna vio truncada todas sus ilusiones. Quizás Curro Díaz no debió dejar que le tropezaran los engaños repetidas veces en sus trasteos, no quiere decir esto que pudiera haber obtenido mayor lucimiento, no sería cierto, es simplemente una apreciación estética. Un toque de atención a Salvador Vega, tendría que haberse ido detrás de la espada en el 1º de su lote, el momento que atraviesa no es para dejar escapar triunfos. Hay que pasar con más seguridad. Por último, refiriéndome a los banderilleros, han de hacer las cosas con mayor brevedad, sin darse coba y sin prolongar los tiempos muertos, que tan negativos resultan en las corridas.


Crónicas de la prensa

Presidencia Real en la Corrida del Corpus. Foto de La Razón

La Razón. PACO MORENO. Ventura triunfa en presencia del Rey

A la importancia que cada año tiene la festividad del Corpus en Sevilla, ayer tarde se engrandeció con la presencia de su Majestad el Rey al palco maestrante, después de que el monarca inaugurara un monumento a su madre doña María de las Mercedes, levantado junto a la plaza de toros. Con reses de Gerardo Ortega, faltos de raza y embestida y uno de Bohórquez para rejones, manejable aunque parado. 

A tanta efemérides tomó pronto el rejoneador Diego Ventura (dos orejas), que dejó una sensacional actuación. Cuidó al toro que abría plaza en rejones de castigo, uno sólo, y creó situaciones inverosímiles de buen toreo a caballo, con un animal manejable, aunque se fue parando.

Oliva Soto (ovación y saludos tras aviso y vuelta al ruedo) tomó la alternativa y mostró en el del doctorado que está preparado para este paso. Faena con momentos de buen toreo, sobre todo en las tandas sobre la derecha, lástima que fallara a la hora de matar. Este toro se paró pronto, falto de raza. Firme y seguro ante el toro que cerraba la tarde, con el que se lució sobre todo en el toreo sobre la mano derecha, hasta que el animal se detuvo. Se llevó una voltereta al entrar a matar. Curro Díaz (silencio y palmas) poco pudo hacer ante su primero, un animal que le faltó recorrido en sus embestidas, por lo que la labor del diestro estuvo exenta de emoción.

Tampoco se dejó en demasía en el quinto, que tuvo unas sosas arrancadas. Faena de pocos contenidos artísticos y que al igual que con el anterior toro, remató de certera estocada. Salvador Vega (saludos tras aviso y silencio) construyó una faena interesante ante el primero de su lote. Tandas de muletazos templados y suaves, con torería ante un astado que tuvo nobleza y la raza muy justa y que malogró con la espada. Porfió ante su segundo, con poco son para la muleta, por lo que sólo destacó al inicio de su labor. 


El Mundo. CARLOS CRIVELLOliva Soto cumple con dignidad en su alternativa

La corrida del Corpus de esta edición quedará en los anales de la Maestranza por la presencia de Su Majestad el Rey Juan Carlos. Había llegado a Sevilla para sentir de nuevo el calor de los sevillanos, el cariño para con su inolvidable madre doña María de las Mercedes y para descubrir el monumento que la perpetuará en el recuerdo de la ciudad para siempre. Fue una sevillana a todos los efectos y ahora se le rinde este homenaje. De camino, don Juan Carlos volvió a manifestar públicamente su apoyo incondicional a la Fiesta de los toros. 

Todas estas circunstancias, junto a una hermosa tarde primaveral y la plaza con una excelente entrada que rozó el lleno, adornaron una jornada muy emotiva en el coso maestrante. Sevilla rindió su tributo de admiración a la Casa Real. Los tres espadas y el rejoneador brindaron a tan egregio espectador.

No fue una buena corrida de toros. El ganado de Gerardo Ortega no rompió a bueno durante la lidia y mermó las posibilidades de triunfo de los matadores. Sevilla fue a ver la alternativa de Oliva Soto, un torero de Camas muy querido por sus formas toreras y por los amargos recuerdos que le acompañan. Su tío, Soto Vargas, dejó su vida sobre el albero del coso del Baratillo en 1992. En su brindis en el toro de la ceremonia, de nombre Jerezanito, nº 3, de 502 kilos, el camero dividió la ofrenda. Primero se fue al centro para dirigir la mirada al cielo. Ramón Soto Vargas hubiera sido inmensamente feliz en una tarde tan señalada para su sobrino Alfonso, que luego se fue a cumplimentar al Rey.

El nuevo matador de toros se mostró animoso y entregado toda la tarde. Sólo su manejo desafortunado de la espada le privó cortar trofeos. El del doctorado fue un astado con poca raza y embestidas sosas. Oliva le plantó cara por el pitón derecho en tandas de buen concepto, siempre con ese punto de arte que atesora. Fue una faena con mucha voluntad y detalles airosos, sobre todos en algunos remates de pecho y en las trincherillas.

La faena al sexto fue de más garra. El de Ortega embistió con la cara alta y el nuevo matador le dio pases por ambos pitones con un marcado nerviosismo, aunque con mucho empaque y, nuevamente, con remates espléndidos de pecho. En este toro se tiró a matar o a morir. Salió prendido del encuentro de forma dramática. Sólo se llevó un golpe muy fuerte. La espada no hizo el efecto deseado y el descabello arruinó la posible oreja que se había ganado por su disposición. Oliva Soto ya es matador de toros y su alternativa ha sido un ejemplo de dignidad torera.

Del resto de la corrida, en lo que se refiere a la llamada lidia ordinaria, hay que destacar la faena de Salvador Vega al nobilísimo y flojo cuarto. El espada malagueño templó en una labor llena de buen gusto, que no alcanzó más vuelos por la propia condición del astado. No todo es cuestión de bondad; el toro debe transmitir algo en sus arrancadas. Vega estuvo centrado con la muleta y marró con la espada. Con el segundo de su lote, toro tan bonito de hechuras como descastado, apenas pudo intentarlo sin poder ligar los muletazos. 

El padrino de la ceremonia, Curro Díaz, tropezó con dos animales de semejante condición. Parecían clonados. Siempre con la cara alta y con medias arrancadas, sólo permitieron al de Linares estar en torero y matar de dos buenas estocadas.

En el prólogo del festejo actuó el rejoneador Diego Ventura. Su labor fue buena, muy pausada en los tiempos y desigual a la hora de clavar. Brilló más con Distinto en los quiebros y mató de un rejón bajo con derrame. De forma sorprendente fue premiado con las dos orejas cuando apenas había petición para un primer trofeo. El caballero de La Puebla no tiene la culpa de la actitud de la autoridad, pero el presidente destrozó el prestigio de la Maestranza con este doble trofeo que luego no encontró el calor adecuado del respetable en la vuelta al ruedo. Fue un recorrido al anillo simplemente amable. Y es que en una tarde de lujo, con la plaza llena de compromisos, el ambiente era muy cariñoso, pero, hombre, una cosa es ser generosos y otra dar las orejas por la cara. A este presidente seguro que no lo cesan.

En definitiva, que lo mejor de la tarde fue que Sevilla le mostró su cariño a la Corona y que Oliva Soto, con mala suerte con la espada, tomó una alternativa con una alta dosis de dignidad. 


PortalTaurino.com. Emilio Trigo. Oliva Soto y Vega perdieron las orejas por los aceros

La presencia en el palco real de S. M. el Rey don Juan Carlos y la Infanta doña Elena, además de la alternativa de Oliva Soto provocaron un lleno hasta arriba en la Real Maestranza, algo ilógico en Sevilla por estas fechas.

Abrió plaza el rejoneador afincado en la Puebla del Río Diego Ventura montando al caballo de su propio hierro Girasol, para dejar un rejón de castigo en todo lo alto. Diego lució una gran monta durante toda su labor, pero sobresalió con Distinto al realizar un par de quiebros arriesgadísimos, el primero de poder a poder con el toro arrancado, y el segundo, con el astado parado como una estatua a escasos metros. Faena correcta y seria de Ventura ante un toro al que le faltó codicia y fue un punto soso, pero al que Diego mató de un rejonazo de rápido efecto. 

Curro Díaz pasaportó a sus toros de dos buenas estocadas. Eso fue lo mejor de su actuación, porque el padrino de la tarde no tuvo suerte con un lote podrido. Los toros de Curro carecían de clase, sin desplazarse y queriendo topar siempre los engaños tirando tornillazos.

Oliva Soto tuvo el triunfo en las manos con sus dos toros, pero el mal manejo de la espada y el descabello, le privó de cortar una oreja a cada enemigo. Al camero se le notó que tenía las ideas claras y realizó dos faenas bien distintas con su sello personal. Oliva demostró que nunca le pesó la responsabilidad, y dejó ver sus formas sevillanas y agitanadas. Con el toro de la alternativa, refrendó momentos muy interesantes con la muleta en la diestra, por donde consiguió meter a su enemigo embebido en la franela. Hubo torería con pases bien ligados, pero desde luego mucho sabor y tranquilidad, para hacer las cosas bien, ante un toro que nunca terminó de romper del todo. Con la muleta en la izquierda aguantó un par de coladas y continuó por ese complicado pitón para desmentir al de Ortega, que terminó entregándose. Al final consiguió correr la mano con buen trazo y poderío en un par de tandas. Con el último del festejo, Alfonso lo lució dándole distancias, pero a medida que avanzaba su faena, terminó rajándose. Nuevamente Oliva Soto mejor con el toreo en redondo por la derecha, por donde el astado era más claro, permitiendo la ligazón y la profundidad, rematando sus series con detalles muy del gusto de la afición sevillana. Sin embargo, con la muleta en la izquierda el toro se quedaba corto y porfió con él en varias oleadas.

Salvador Vega también debió cortar oreja en su primer astado, pero el fallo a espadas se lo privó. Vega se empeñó en buscar el fondo bueno de su oponente y lo consiguió en una faena de mucha profundidad con pasajes bellos. Sus naturales de frente resultaron muy templados y largos, sacándolos de uno en uno, por la falta de fuerzas del toro. Al malagueño se le vio a gusto, tiró siempre de su toro para adelante, dando tiempos para oxigenar la embestida y conseguir así, exprimir hasta el límite al de Gerardo Ortega. El sexto sólo duró la primera tanda. Lo brindó al público pero se quedó sin toro nada más comenzar su labor. Protestaba y siempre queriéndose rajar, algo que hizo al final de la faena, pero Salvador muy tesonero porfió con él, sin poder sacar nada lucido. Estuvo muy por encima de su toro.


ABC. FERNANDO CARRASCO.  Diego Ventura se lleva el Corpus

Tuvo que ser Diego Ventura el que, una vez más, saliese triunfante del coso del Baratillo. Tercera actuación esta temporada y tercer triunfo. Otras dos orejas para el esportón, y esta vez en presencia nada menos que de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos, que honró con su presencia, acompañado de S.A.R. la Infanta Doña Elena, dando muestras una vez más de su apoyo a la Fiesta Nacional.

Cartel con atractivo que, desgraciadamente, se fue desinflando a medida que transcurría la tarde. Lleno en el coso del Baratillo y alternativa de lujo para el camero Alfonso Oliva Soto, que dejó momentos de enjundia, sobre todo en su primero, y algunos pasajes en el último. También Salvador Vega, que cuajó una faena, a su primero, con profundidad en muchos momentos pero que marró con la espada. Mas el conjunto no resultó como se hubiese deseado, en buena parte por el juego de los toros de Gerardo Ortega, correctos de presentación pero que se apagaron en el tercio final. Destacaron el de la alternativa y el primero de Salvador Vega. También el último, con vibración en sus embestidas aunque algo brusco al salir de los engaños.

Escribíamos al principio que se llevó el Corpus el rejoneador Diego Ventura. Hizo todo y más con su magnífica cuadra y anduvo certero y espectacular. Tuvo un buen colaborador en el toro de Fermín Bohórquez, aunque espero algo a las cabalgaduras. Las banderillas a una mano, primero con «Manzanares» y luego con «Distinto», pusieron a la gente en pie. Con el primero, siempre yendo de frente para clavar y salir en giros espectaculares. Con «Distinto», esperando la galopada del toro para quebrar a milímetros de los pitones. Hubo algunas pasadas en falso pero el conjunto resultó bueno. Las cortas, correctas, precedieron a un par a dos manos y al rejón certero. Dos orejas, si bien quizá el presidente se precipitó en la concesión del segundo trofeo. Pero Ventura suma ya siete en tres tardes.

Oliva Soto recibía los honores de matador de toros a las siete y catorce minutos. Curro Díaz le cedía los trastos para lidiar el toro «Jerezanito», de 566 kilos. Pidió permiso a la presidencia y antes de brindar a Don Juan Carlos, se fue a los medios y lo hizo al cielo. El astado, algo bruscote, se desplazó en los primeros compases. Decidido el toricantano, tuvo la virtud de dejarle siempre la muleta en el hocico para que no pensase. Hubo muletazos buenos, pero faltó mayor continuidad. Los remates, como los cambios de manos, entusiasmaron. Por el pitón izquierdo el astado resultó más violento y ya fue quedándose más corto.

Salió más espoleado en el último, un toro que echó las manos por delante de salida y que lo desarmó. Tras brindar al público lo pasó por la derecha sin probarlo antes. Se enrabietó el torero, que ligó series de tres muletazos sentidas aunque algo rápidas al principio. La faena contuvo vibración pero adoleció, quizá de mayor reposo y de series más largas. Tampoco el toro era un dechado de bravura. Primó la emoción por encima de todo, como cuando fue prendido al entrar a matar. El susto fue grande, por fortuna sin consecuencias.

La faena más completa de la tarde la llevó a cabo Salvador Vega ante el cuarto, primero de su lote. Se había fajado con el astado con el capote y vio cómo el de Ortega no se empleaba en el caballo. El malagueño, tras brindar a Su Majestad el Rey -todos los actuantes le brindaron su primer toro-, puso todo y más para hacer que el animal tomase el engaño. Le costaba trabajo pero cuando lo hacía iba con fuerza. Vega expuso, tragó y vació las embestidas. Le dio sitio, le dejó respirar y siguió atacando. Lo hizo todo Salvador, muy por encima de su enemigo. Los naturales de frente, de uno en uno, tuvieron sabor y plasticidad. Fue donde se sintió más a gusto el torero. Pero lo que iba camino de ser una oreja, quedó difuminado por el mal manejo de la espada. Se le escapó el triunfo.

Volvió a empujar ante el sexto. Al igual que en el otro, se quitó a las primeras de cambio las zapatillas. Fijó los pies en el albero e intentó por todos los medios que su enemigo repitiese. Lo consiguió a medias, porque el astado fue quedándose corto a pasos agigantados. El empeño del torero se estrellaba con el poco interés que ponía el toro.

El peor lote, con mucho, cayó en las manos y la muleta del linarense Curro Díaz. Su primero ya cantó de salida que se iba a quedar corto. Y luego, en el tercio final, añadió también la violencia en las arrancadas y la cara arriba para defenderse cuando pasaba. Faena de medios pases -no cabía otra opción- y voluntad, que no es poco.

Tres cuartos de lo mismo en el segundo de su lote. El linarense tuvo que vérselas con un toro brusco y sin humillar, que a las primeras de cambio se paró y dijo que no pasaba. Y cuando lo hizo fue con el peor de los estilos. Nada más.

Oliva Soto tomó la alternativa. Foto de Diario de Sevilla

Diario de Sevilla. LUIS NIETO Una función real(mente) pobre

Muchos soldados de infantería. La caballería, por delante. Una alternativa. Lleno. Espléndida climatología. Pero el espectáculo no llegó a romper. Dos de los toreros de a pie contaron con oportunidades para conseguir trofeos: Salvador Vega y el toricantano Alfonso Oliva Soto, pero se quedaron a verlas venir. Curro Díaz, sin lote potable, hizo honor a su oficio de matador de toros y propinó dos grandes estocadas, la primera sobresaliente, tirándose de verdad y enterrando el acero arriba. El rejoneador Diego Ventura fue premiado excesivamente con dos trofeos tras rematar su faena con un bajonazo y Oliva Soto dio una vuelta al ruedo, con algunas protestas, tras una estocada, de feísima colocación, de la que salió prendido y tres descabellos. Por tanto, poquitas cosas que destacar, con resultados tibios. De hecho, la primera y la última ovación, que fueron de las más fuertes, tuvieron como destinatarios al Rey y a su hija la infanta Elena, que presidieron honorariamente desde el Palco del Príncipe.

Abrió plaza el rejoneador Diego Ventura con un noble toro de Bohórquez, que se paró pronto y fue tardo. Ventura, muy dispuesto, arriesgó hasta el punto de que el toro le tropezó seriamente una de las cabalgaduras, cuando toreaba a dos pistas. Se lució en dos palos al quiebro, con una pasada en falso entre medias. Llegó mucho al público con Morante en las cortas, cuando el caballo intentó morder al toro. Entre los más destacado, un par a dos manos. Mató de bajonazo con derrame. Increíblemente, le concedieron dos orejas.

Alfonso Oliva Soto, en su alternativa, rozó el triunfo. No remachó. El toro del doctorado, Jerezanito, número 3, negro, bragao, meano, de 502 kilos, bien hecho, cumplió en varas y esperó en banderillas. Embistió bien por el pitón derecho y tardeaba y se quedaba corto por el izquierdo. Oliva, que brindó al cielo y al Rey, planteó la faena en los medios. Con la diestra consiguió dos buenas tandas. Tras comprobar que por el izquierdo no había mucho que rascar, volvió a la diestra con un toro ya muy apagado en el epílogo. En la suerte suprema precisó del descabello tras un pinchazo y una estocada corta. Sucedió algo insólito, en el primero de los dos intentos de descabello, la punta del verduguillo se partió.

En el que cerró plaza el nuevo matador de toros salió con más ansias de triunfo. El burraco, sin entrega en los primeros tercios, arrolló y derribó con peligro al banderillero Javier Andana. De nuevo, la labor tuvo los mejores momentos por el lado derecho, en series cortas, brillando en los remate, como pases de pecho y trincherillas. Por el izquierdo, con varios enganchones, descendió la intensidad. En la estocada, en la que el acero asomó por el costillar, salió prendido aparatosamente. El público quedó impresionado. El toro recorrió el anillo -la espada, tal como había quedado, no hacía daño- y el torero precisó de tres descabellos. La vuelta al ruedo fue excesiva como balance para una plaza de la categoría de la Maestranza.

Salvador Vega tampoco llegó a dar el paso definitivo que precisa. Con el noble cuarto tardó en centrarse, con unas primeras tandas en las que toreó muy despegado. Luego, dio una serie con la diestra con muletazos hondos, muy expresivos. Con el toro ya con escasa pujanza, Vega, cruzándose y tirando del toro, dibujó naturales sueltos de bella factura. El epílogo, con la diestra, fue encimista con un burel paradísimo. Falló a espadas. Con el sexto, de escasa acometividad, labor voluntariosa, que comenzó con un emotivo pase por la espalda en la larga distancia y que tampoco rubricó con el acero.

Curro Díaz tuvo un lote infumable. Sin duda, consiguió lo mejor de la tarde. Dos estocadas de nota. La que propinó a su primero, sobresaliente. Ese toro, manso, topaba y se frenaba. El público protestó para que abreviase. El linarense se las vio con otro animal descastado, sin motor, con el que estuvo voluntarioso y al que propinó otra estocada de libro.

El festejo, con asistencia real, fue una función con muchos intervinientes pero real(mente) pobre en resultados.

 


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