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Canal 4TV
Programa taurino Sol y sombra
Emisión: Jueves a las 00.30 horas. Redifusión: sábados a las 17
horas y domingos a las11.30 horas
Programación
de esta semana
Dirige: Carlos Martín Santoyo
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Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE VALLADOLID
Tarde del miércoles, 13 de septiembre del 2000
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Torrealta,
nobles y con casta.
Diestros:
Entrada: Lleno.
Crónicas de la prensa:
El Mundo, El Norte
de Castilla
El Mundo.
CESAR MATA. Dos triunfos, dos estilos
La solidez de José Tomás convirtió la corrida de ayer en un nuevo episodio
de toreo fundamental, de cercanías, mando y dominio. A su primero lo lanceó
con gusto llevándoselo hasta los medios, donde remató con una media
enjundiosa. Luego, con la muleta, series de naturales mandones, largos y
pulcros. Estocada y dos orejas clamorosas. En el quinto volvió la tensión, los
muletazos por la izquierda, enganchando delante al toro, con ligazón en las
series, pero falló con el estoque.
También El Juli salió a hombros, gracias a las dos orejas que cortó al
sexto, un toro enrazado de Torrealta, en el que estuvo bullidor con el capote y
los rehiletes, y toreó con cadencia y suavidad sobre todo al natural, cortando
las dos orejas. En su primero, no llegó a cogerle el ritmo a la incómoda
embestida del toro.
Enrique Ponce toreó a su primero con la muleta retrasada, aunque templado y
pulcro. El cuarto llegó con fuelle a la muleta de Ponce y los pases tuvieron
emoción. Desarrolló su labor sobre la mano derecha, con gusto y elegancia
cortando un apéndice.
El Norte de
Castilla. JOSÉ LUIS LERA. José
Tomás y El Juli a hombros
LA historia se repite. Tiene que alcanzar la feria su ecuador para que
llegue el entusiasmo a los tendidos. Y los llenos. Con las figuras, que por
algo lo son. El cartel de ayer era el mejor de los posibles en el panorama
taurino actual. Y, claro, la expectación era inusitada. Felizmente, esta vez,
no se produjo la decepción.
La tarde, no exenta de triunfalismos, fue triunfal. Lo pudo ser más sí
José Tomás rubrica con la espada la mejor faena del festejo. Fue en el
quinto toro. El sobrero del Marqués de Domecq, que hizo cosas de manso en el
primer tercio, se lío a embestir en la muleta y José Tomás a torear y
aquello adquirió una intensa y emotiva belleza. Hervía la candente y el
madrileño no se cansaba de ligar muletazos con ambas manos en series de una
pasmosa quietud y en las que el toro siempre rozaba la faja del torero. Tan a
gusto estaba el diestro que se pasó de faena y la espada cayó mal. Necesitó
de repetidos descabellos.
El mejor toreo a la verónica de lo que va de feria lo realizó José Tomás
en su primero. El toro blandea y José Tomás tarda en cogerle el aire en la
franela. Las primeras series con la derecha tienen hieratismo, pero resultan
poco limpias porque el burel puntea siempre al rematar el muletazo. Va a más
la faena para terminar en una apoteosis de naturalidad, pureza, verdad, y
valor. Las manoletinas finales, en treinta centímetros cuadrados de angustia,
ponen de pie a los tendidos, que más tarde piden el doble trofeo con casi
absoluto consenso.
El Juli no se acopló en su primero un toro escarbador , que se duele en
los palos y que llega a la flámula con la embestida descompuesta. Pero en el
cuarto, un toro bravo, alegre. con movilidad, recorrido y fijeza, El Juli armó
un alboroto con su toreo colorista, vital, creativo, fresco. También
templado, ligado en un palmo de terreno y a milímetro de los pitones.
Con el capote estuvo garboso y preciosista. Un quite por lopecinas le salió
bordado. Juventud, divino tesoro. Variedad, tesoro contra la monotonía.
Banderilleó a ambos toros, siempre por el lado derecho, con facilidad y
soltura. El mejor, el tercer par del primer toro. Ahí si que reunió, se asomó
al balcón y clavó en lo alto.
No alcanzó relieve la faena de Ponce a su primero. Pero donde el
valenciano se rompió fue en el cuarto de la tarde. No se acopló por el difícil
pitón izquierdo, pero las series con la derecha poseyeron ligazón, empaque y
elegancia. Si una serie era buena, la siguiente mejoraba a la anterior. Todo
un curso de suavidad, temple y mando.
Los toros de Torrealta, nobles y sin fuerzas primero y segundo, fue el
sexto un magnífico ejemplar, pero de ahí a la vuelta al ruedo va un abismo,
si tenemos en cuenta que recibió un sólo puyazo. Los de La Martelilla, manso
el tercero, bravo el cuarto y manejable el quinto. Para lo que se estila, un
buen encierro.
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