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Canal 4TV
Programa taurino Sol y sombra
Emisión: Jueves a las 00.30 horas. Redifusión: sábados a las 17
horas y domingos a las11.30 horas
Programación
de esta semana
Dirige: Carlos Martín Santoyo
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Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE VALLADOLID
Tarde del martes, 11 de septiembre del 2001
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Atanasio
Fernández, de presentación desigual.
Diestros:
Incidencias: se
guardó un minuto de silencio por el atentado de Estados Unidos.
Entrada: media
plaza.
Crónicas de la prensa:
ABC
ABC.
ZABALA DE LA SERNA.
Atracón de mansos y 16 pinchazos
Como si salieramos de ver en el cine una de
esas películas catastrofistas, todavía en la plaza el velo de las terribles imágenes
de Nueva York nublaban el pensamiento. Era difícil dar crédito a la realidad.
Con el alma en vilo y el cuerpo peor que el de los toros que han saltado hasta
el momento en esta Feria de San Lorenzo, guardamos un minuto de silencio.
Ya había escasas ganas de fiesta.No hubo tal. Los atanasios, de pobre
presencia y triste y manso juego, se cargaron la tarde. Claro que los toreros más
que espadas fueron torpes pinchaúvas. Dieciséis pinchazos sumaron entre los
tres, sí ¡16!, han leído bien; ni una estocada en condiciones. Y ya van dos días.
Abellán desperdició con el estoque una faena que debió haber acabado mejor
y, de paso, desaprovechaba al único atanasio de notable embestida. De cualquier
forma, el trasteo se inició en un tono elevado y decayó poco a poco. Al
diestro madrileño le cuesta mantener el toreo que apunta en los albores de sus
obras hasta el final. Al menos, entretuvo al aburrido personal con las dos
largas cambiadas y las verónicas del saludo, las chicuelinas del quite y
algunos momentos templados del último tercio. Hasta que se lió solito en un
circular invertido que se transformó en un revolcón sin consecuencias. Después,
esa espada...
No valió nada el sexto, como tampoco el inválido primero, al que Manolo Sánchez
pinchó y pinchó. El matador pucelano dejó muestras de la calidad que atesora
en toda su actuación, aunque se pasó de faena en el cuarto. Pecó de tesonero
y encimista a cambio de poco.
El segundo, que ya se frenaba en el capote, salió suelto del caballo y después
embestía desigual, intercalando violentos arreones con viajes más sumisos.
Eugenio de Mora ya sufrió un desarme en el prólogo de la faena y otros dos más
en su transcurso, lo que le llevó a desistir. Entre tanto, una buena serie al
natural careció de continuidad. El puntillero empeoró lo que ya era un mitin
con la tizona. Demostró luego voluntad con el cornalón sobrero de María
Lourdes Martín que sustituyó a un renqueante toro del mismo hierro.
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