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Canal 4TV
Programa taurino Sol y sombra
Emisión: Jueves a las 00.30 horas. Redifusión: sábados a las 17
horas y domingos a las11.30 horas
Programación
de esta semana
Dirige: Carlos Martín Santoyo
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Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE VALLADOLID
Tarde del viernes, 14 de septiembre del 2001
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de
Puerta Hermanos,
deslucidos salvo el tercero, con clase.
Diestros:
Entrada: más de tres cuartos de entrada.
Crónicas de la prensa:
ABC, El País
ABC.
ZABALA DE LA SERNA.
Y el Ponce guerrillero inconformista
Está Valladolid salpicada de casetas,
chiringuitos y música. Día y noche, la gente en la calle, en riada o tribu
catadora de riberas o riojas, según. El clima acompaña y Luis Moyano ejerce de
cicerone y dandy castellano, impecable entre el barullo, reluciente bajo este
sol de un verano que se apaga tras el campo agostado.
La luz de septiembre baña ya los tendidos sin dañarlos. Público sano este
de Valladolid. No hay ganas de guerra cuando la temporada ha tomado la cuesta
abajo hacia el invierno. No rodó la tarde como cabía esperar, pero no habrá
batalla entre líneas, aunque mansearan los toros, blandearan algunos y
deslucieran un espectáculo sin brillo, cansino y lineal. Aquí el único que ni
se cansa ni se aburre es Enrique Ponce, en plan guerrillero contestario e
inconformista, con un manso complicado, incierto y descarado. Faena peleona y
valiente con el quinto. Viento molesto, y ese Ponce que se crece ante las
adversidades. Anteayer dio una dimensión; ayer, otra.
Escarbaba la bestia, se revolvía fiera. A regañadientes hacía por la
muleta, mandona y clásica. Había motivos para tomar la calle de enmedio.
Enrique Ponce no lo hizo y tiró de derechazos meritísimos, hasta lograr una última
tanda que puso al personal en pie, tras rematar un pase de pecho en tres
tiempos. Dio una vuelta al ruedo de peso, después de pinchar y escuchar un
aviso que indica que al presidente le funciona el reloj aunque no le haya hecho
ni caso en toda la Feria.
También fue larga la faena anterior. Larga y funcionarial y mecánica, como
la que le antecedió de Joselito con otro toro que flojeaba. No se encontró
tampoco el torero de la calle Montesa con el cuarto, que no humillaba. Incómodo
y gazapón éste, voluntarioso y desdibujado aquél.
La única oreja fue para Finito, que disfrutó del mejor toro de la tarde, el
tercero. Toreó muy largo en una triada de series diestras. Clase y elegancia
por momentos, facilidad en una técnica conseguida. A uno le gusta más el
Finito que se olvida de la técnica y el cuerpo y arrastra la muleta hasta detrás
de la cadera. Pero entiendo que para torear las cien corridas de toros que va a
sumar este año es necesario el dominio de las situaciones en frío. Un natural,
uno, encendió la llama del toreo; el resto le costaba más al noble animal.
Imposible nada con el berreón y rajado sexto, salvo matarlo más decorosamente.
El País. TOMAS
LOPEZ. Ganado sin presencia, fuerza ni casta
en la corrida de Valladolid
Fueron las alimañas que el taurinismo elabora para el moderno
espectáculo gestaurino, que nada tiene que ver con una corrida de
toros, los protagonistas de la tarde. Sin casta, sin raza, mansos, justos
de presencia e inválidos pusieron a la fiesta en la cruda realidad.
Lo del pasado jueves fue un espejismo. Claro que tal como está el
patio (los tendidos), los toros inválidos valen para triunfar. Se puede
pasar de pedir la devolución del toro a solicitar música, dar ovaciones
y conceder orejas. Tanta emoción es lo que tiene. Ejemplo: a Finito de Córdoba,
en su primero, por retorcido y despegado, toma oreja. En el toro que cerró
plaza, otro manso de libro, estuvo perdido y sin recursos.
Enrique Ponce realizó lo mejor del festejo al quinto de la tarde. Un
manso con peligro, a base de disponibilidad, oficio y valor fue
construyendo una faena meritoria, exponiendo en diversos momentos. El público
se le entregó, sin duda acordándose del recital del valenciano la tarde
anterior. En el primero de su lote, faena sin gracia. Más preocupado de
mantener el toro de pie que de gustarse.
Joselito, aseado en el primer inválido de la tarde, brindó al público
su segunda actuación. Un equivocado comienzo de faena, sentado en el
estribo de la barrera, acabó con las fuerzas del torete. Apagado el toro,
se apagó Joselito.
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