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Feria del Pilar
ZARAGOZA
Tarde del jueves, 9 de octubre de 2003
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Reses de "Herederos
de Baltasar Ibán", bien presentados y de juego desigual,
resultando bueno para la muleta el 1º y excelente el 2º, y 1 lidiado
como sobrero de "Montalvo" , soso y con las fuerzas justas.
Diestros:
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónica de la prensa:
PortalTaurino, El
País, ABC
PortalTaurino.
JAVIER
SESMA. Corrida sin relieve el jueves en La
Misericordia
"Finito de Córdoba" no aprovechó la calidad en la muleta del 1º
de la tarde, al no bajarle la mano como demandaba. Pases sueltos. En
el 4º (el sobrero de "Montalvo") toreó con demasiadas
precauciones y sin entregarse. Mató mal. Fue pitado al abandonar la
plaza.
David Fandila "El Fandi" puso boca a bajo la plaza en sus dos
tercios de banderillas. A su 1º, un excelente toro de Ibán, le
cuajó una faena sólida y del gusto de los tendidos, pero mató de un
"metisaca" infame lo que le privó de premio. En el 5º no
consiguió dominar a un ejemplar descastado, a pesar de intentarlo. También
mató mal.
Matías Tejela no tuvo suerte en el sorteo. Anduvo voluntarioso
toda la tarde pero no pudo conectar con los aficionados que casi llenaban
la plaza. Tampoco tuvo materia prima. Contagiado de sus compañeros,
también mató mal.
Cuadrillas
"Curro Molina" ("Finito de Córdoba") se desmonteró
tras parear al 1º de la tarde.
El País.
TOMAS BLANCO. Una de malvas
Había dudas. ¿Soportaría el ganado el peso que traía encima?Tres
pasaron de los 600 kilos, los otros los rozaron. Aguantaron y embistieron
a destajo. Embestidas nobles, dulces, sin un desparramo. Los ibanes
eran unos malvas. Al tercero lo devolvieron. Se decía que si un sorbito
de agua le hubiera podido cortar la digestión a tenor de las cosas que
hizo.
A Finito de Córdoba le van los toros malvas. Su toreo de corte artístico
los precisa. Lástima que el maestro no guste de ajustarse. Lo fino cogería
hondura, habría arte. A Serrano deben de darle repelús los toros, quizás
por eso no se arrime. Vamos, ni se aproxima. El otro, el sobrero, le salió
a contraestilo. Era malva, pero menos. En estos casos Finito de Córdoba
hace la suerte de Poncio Pilatos: se lava las manos. Le pitaron. La gente
que no entiende. Qué sabrán ellos.
El Fandi se puso morado a pegar trallazos con el percal en sus dos
toros. Con las banderillas la cosa cambia, sus facultades, repertorio,
recursos y exposición ponen la plaza boca abajo, lista para la apoteosis.
Franela batalladora a diestra desparrama series y más series. No hace
falta cargar la suerte, vale con citar fuera de cacho. La cuestión es
ligar los trapazos. Con esto el personal se parte las manos a aplaudir.
A su segundo, el de más peso de la corrida, lo recibió con dos largas
cambiadas en el tercio. No le arredraron ni los 674 kilos de peso. Volvía
a estar superior en el tercio de banderillas. Realmente éste es el tercio
en el que El Fundi se basa para conseguir sus triunfos. Faena embarullada.
Sin la ligazón de la anterior. Con todo, el público estaba con él. La
espada le iba a privar del triunfo. Como asesinó al primero de indigno
bajonazo y al otro le taladró a pinchazos, se quedó sin premio. El gozo
de todos, en un pozo.
A Matías Tejela le tocó bailar con la más fea. Su primero fue el más
soso del encierro. Se empeñó en trapear con la mano derecha. Con la que
basó su faena. Quizás se dejó ir el pitón izquierdo, por el que pareció
que el toro tenía mayor recorrido.
El que cerró festejo, el toro de la jota. Apurado en varas, llegó el
animal parado al tercio de muleta. Lo intentó todo a base de exponer.
Nada se pudo hacer, se justificó.
En resumen, un encierro con el que hubiera hecho falta ir al matadero a
buscar orejas para repartir a los espadas teniendo en cuenta la
benevolencia del público. Y resultó que los ibanes se fueron al
desolladero con las orejas que traían de la dehesa.
Para hoy, el plato fuerte torista en el que tienen puesta toda la ilusión
los aficionados son los vitorinos. Mal sabor de boca dejó el
ganadero de Galapagar la última vez que lidió en el coso de La
Misericordia de Zaragoza. El aficionado espera no salir decepcionado en
esta ocasión.
ABC. ANGEL G. ABAD. Un
gran toro de Baltasar Ibán y sólo una vuelta al ruedo para El Fandi
Los primeros actos de la sexta de Feria
llenaron de excelentes sensaciones la Misericordia, casi llena de un público
con ganas de divertirse. La verdad es que los dos primeros toros de Ibán
dieron motivos para ello, especialmente el segundo. El de Ibán, serio, no
se empleó en el caballo manseando más de la cuenta en el segundo
encuentro, pero rompió a galopar en el tercio de banderillas y a embestir
como una máquina ante la muleta de El Fandi. El granadino había toreado
templado en las verónicas de recibo y cuajó un vibrante segundo tercio
que pusó al público en pie.
La emoción siguió presidiendo una faena de muleta que comenzó bien
por bajo en unos doblones que tuvieron continuidad en dos series sobre el
pitón derecho. Mejor la primera y una tanto acelerada la segunda. A
partir de ese momento El Fandi perdió la conjunción con su enemigo y
pese a algún natural aislado, con la zurda no se acopló y mucho menos
con la espada. El toro no merecía el infame metisaca en los bajos.
El público premió con una rotunda ovación al astado en el arrastre
mientras el torero tuvo que conformarse con dar una vuelta al ruedo de
consolación. En el quinto quiso arreglar las cosas, pero el toro era un
mulo ante el que ningún lucimiento era posible.
Finito de Córdoba también tuvo un toro, el que abrió plaza, de mucho
interés. El cordobés aparentó hacer un gran esfuerzo para lograr unos
naturales de cierta enjundia. Resultó lo único reseñable de una faena
en la que el torero no se decidió a meterse con su enemigo y que acabó
con demasida ligereza.
Ante el sobrero de Montalvo que hizo cuarto, Finito no tuvo opción,
como tampoco el joven Matías Tejela, que, pese a todo, pasó de puntillas
en esta su presentación en el coso zaragozano, dando además una pobre
impresión manejando los aceros. Aunque esto último no es nuevo ya en una
Feria en la que se están matando muy mal los toros. ¡Cuántas orejas se
han perdido por esos repetidos fallos!
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