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Feria del Pilar
ZARAGOZA
Tarde del domingo, 12 de octubre de 2003
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Reses de "Santiago
Domecq", bien presentados y de juego desigual (el 3º lidiado
como sobrero) y 1 de "Astolfi" (que saltó como
6º bis) mal presentado y manso.
Diestros:
Entrada: lleno.
Crónica de la prensa:
PortalTaurino, El
País, ABC
PortalTaurino.
JAVIER
SESMA. Tarde sin historia el domingo
Enrique Ponce plantó cara al manso 1º llevándoselo a los medios e
intentando lucirlo, pero no pudo ser. En el 4º toreó con solvencia,
inteligencia y gusto, trazando la faena que pedía el de "Santiago
Domécq" pero el animal -siendo bueno- se apagó pronto. Mató mal y
perdió trofeos.
- El zaragozano "Paulita" sorprendió una vez más
a todos, toreando con cabeza y raza al 2º que manseó y se fue rajando
poco a poco. También mató mal. Al 5º lo lidió con firmeza
-sin demostrar lo poco placeado que está- pero estando por debajo de la
calidad del animal que dio un buen juego. Este torero está pidiendo a
gritos un apoderado de campanillas que tenga fino el paladar.
- A Cesar Jiménez le devolvieron sus dos toros por inválidos. Con el
1º sobrero, que era del hierro titular, anduvo bajo de ideas empeñándose
en torearlo por alto y consiguiendo que el animal protestara y resultara
deslucido. Con el otro sobrero, del hierro de "Astolfi",
poco pudo hacer al resultar manso -saltó al callejón- y descastado.
También mató mal.. la tarde no iba por ahí.
El País.
TOMAS BLANCO. La bronca, para la orquesta
Desde que se puso a trapear de muleta Paulita, la gente quería música.
Con gritos y palmas de tango se hacían oír. Paulita es torero de la
tierra. Entró en el cartel sustituyendo al lesionado Manzanares. El
responsable de la banda no encontraba momento de atacar el pasodoble de
rigor. El espada aragonés fue desarmado tres veces y revolcado sin
consecuencias. En todo lo que intentaba su muleta era enganchada por los
pitones del toro. No pudo ser. Estaba matando Paulita y la gente seguía
pidiendo música. Muerto el toro se arrancó la banda para complacer. La
bronca que les cayó fue del uno. Como si la banda tuviera la culpa del
bodrio ganadero del festejo. Es curioso, a los cuatro inválidos (dos
fueron devueltos) y los cuatro moruchos que compusieron los ejemplares que
se pagaron por bravos sólo les protestaron los indeseables de siempre,
los aficionados. Justo los que no pedían música. Para música estaba la
tarde. Con tal material, el bostezo estaba asegurado. Hasta los poncistas
se aburrieron, que ya es decir. A Ponce le correspondió abrir plaza y le
tocó uno de los tullidos. Nada había que hacer. Ponce lo intentó. Pero
ni por esas. Su segundo fue el único que se movió. Peleó bien la
primera vara. La expectación por ver el segundo puyazo se vino abajo. El
maestro decidió cuidarle porque le había gustado. Faena boceto. Pico
para allá, vuelta para acá, cambio de manos a la diestra, remate al
bies, todo pulcro, estético y templado. Esto en terreno de nadie. Ni
afuera ni adentro de los pitones. El maestro de Chivas en estado puro. En
éstas estaba cuando el presidente le recordó que era la hora de ir a
buscar la tizona.
De Paulita gustaron sus formas con el capote. Verónicas ganando
terreno, tafalleras, navarras con gusto y arte. Con la muleta más tosco,
se le notó la falta de festejos. A César Jiménez le devolvieron los dos
originales. El primer bis se le fue entre paseos, idas y vueltas. En el
otro, más entonado, calentó a la parroquia tirándose de rodillas. Ya,
de pies, aburrió.
ABC. ANGEL G. ABAD. Sólo
apuntes de Ponce, Paulita y César Jiménez en una tarde de desencanto
Tenía que ser el día del Pilar cuando la
feria se desinflase de golpe, como un globo que va perdiendo gas hasta
quedar sin tersura, fofo. Así resultó la corrida del día grande de
Zaragoza. La plaza a rebosar y desencanto general pese a los apuntes sin
disparar de la terna compuesta por Enrique Ponce, el aragonés Paulita,
que sustituía a Manzanares, y César Jiménez.
La espada por un lado y los toros de Santiago Domecq por otro, acabaron
de conformar una tarde demasiado pesada. La corrida bajó un punto el
excelente tono ganadero alcanzado en este ciclo pilarista. Entre la
mansedumbre del bien presentado primero, la flojedad del tercero que se
fue a los corrales y sustituído por otro del mismo hierro titular, o el
anovillado sexto, que también vio el pañuelo verde saliendo el segundo
sobrero de Astolfi; la cosa, en materia ganadera, no fue como para tirar
cohetes.
Ponce intentó meter en la muleta al rajado primero resultó tarea
imposible. Con el cuarto compuso una faena de derechas -por el pitón
izquierdo no se acopló- en donde consintió mucho al astado hasta
someterlo en series de calidad y temple, siempre por ese lado. Al público
le gustó la faena y pese al aviso que sonó cuando todavía no había
entrado a matar y al repetido fallo a espadas, le tributó una cerrada
ovación. En el que abrió plaza escuchó algunas palmas (ovación y
palmas).
Paulita sorprendió por el oficio, la firmeza y la serenidad con que
apechugó una tarde de tanta responsabilidad. El maño, que sólo se había
vestido de torero una vez a lo largo de la temporada, lució a buen nivel
con el capote. Muy templado a la verónica y variado en los quites. Con la
muleta también convenció. Mejor con la derecha en el segundo y al
natural en el quinto, y para su desdicha el mal uso del descabello le privó
de un oreja en aquél (ovación tras aviso en ambos).
César Jiménez nada pudo hacer en el tercero, al que se le
vislumbraban escasas condiciones. Por eso nadie se explicó por qué brindó
al público una faena de impopsible lucimiento en la que el torero anduvo
tesonero, porfión..., pesado.
Expuso mucho con el sexto, el sobrero de Astolfi al que El Chano cuajó
un gran tercio de banderillas. Aguantó de rodillas, en el comienzo de la
faena, las constantes miradas del animal que no repetía y se lo pensaba
mucho antes de tomar la muleta. Ya de pié el trasteó discurrió en esa línea
de aguante y exposición entre el aliento del respetable. La espada malogró
la mínima posibilidad de que la tarde hubiera terminado con algo positivo
(silencio y ovación tras aviso).
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