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Feria del Pilar
ZARAGOZA
Tarde del sábado, 09 de octubre de 2004
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Baltasar
Ibán,
desiguales de presentación y bien armados. Todos mansearon.
Diestros:
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónica de la prensa:
PortalTaurino, ABC, El
País
PortalTaurino.
JAVIER
SESMA. Dos orejas para Sebastián
Castella
Con tres cuartos de entrada se ha lidiado
esta tarde una corrida de Baltasar Ibán, desiguales de presentación y
bien armados. Casi todos mansearon en los primeros tercios. Algunos
sirvieron para la muleta.
Uceda Leal
estuvo por encima de las condiciones de sus dos oponentes a base de
firmeza y querer hacer bien las cosas. Su estocada en el 4º puede ser una
firme candidata a la "mejor estocada de la feria". Fue
ovacionado en ambos, perdiendo algún trofeo en el primero, precisamente
por los aceros.
El zaragozano Jesús
Millán se la jugó con el 2º que
tenía un pitón izquierdo que olía a hule y al que mató muy mal. En el
5º poco pudo hacer por las condiciones de manso del de Ibán. El público
estuvo muy severo con él toda la tarde. El balance ha sido de silencio
tras aviso y palmas tras aviso.
Sebastián Castella
estuvo muy por encima del mansito 3º que se dejó torear en la muleta y
al que le cortó una oreja. En el 6º, quizás el más manejable de la
corrida, estuvo valiente y decidido haciéndole las cosas bien y cortando
de nuevo un apéndice un tanto facilón.
Félix Rodríguez y Jesús Arruga se
desmonteraron en el 5º al ejecutar un gran tercio de banderillas.
ABC. ANGEL G. ABAD. ¡Dios
nos libre de los toros bravos!
Sebastián Castella salió a hombros. Es el resultado final casi anecdótico.
Oreja y oreja para el joven y entusiasta torero francés. ¿Un triunfo de
plaza de primera? Bueno, salió a hombros y feliz.
Y dicho esto habrá que hablar de los verdaderos protagonistas de la
tarde, los toros de Baltasar Ibán. Una corrida seria, ofensiva de
pitones, con movilidad, encastada, con distintos grados de bravura y
siempre interesante. Los toreros seguro que dicen que resultaron incómodos,
pero es que para estar cómodo es mejor quedarse en casa en el sofá y con
la tele.
Es verdad que comodidades hubo pocas. La casta, la movilidad, la bravura
en suma, es complicada de domeñar, y eso quedó demostrado por parte de
los de luces, que trataron muy mal a los toros, especialmente los
picadores. De juzgado de guardia, si es que queda algún juez aficionado.
Ya se sabe, ¡Dios te libre de los toros bravos!
Nadie se preocupó de la hermosura interior de los ibanes. Mejor dejarlos
estrellarse contra el peto que ponerlos de largo frente a un picador capaz
de hacer la suerte con torería. Luego, los matadores anduvieron como
pudieron, entre mal y regular Uceda Leal y el aragonés Jesús Millán, y
más entregado Castella, con muchos matices y diferentes logros, pero
entusiasta al fin.
El francés tuvo en primer lugar un excelente toro que se comía los engaños.
Emocionante el comienzo de faena con un pase cambiado por la espalda.
Después llegaron los altibajos y la falta de temple. El valor y una faena
realizada en los medios fueron lo más positivo de su quehacer, que remató
de una estocada baja de efecto rápido que le valió para cortar una oreja
cuando el toro de Ibán mereció ser arrastrado sin ningún apéndice.
El sexto le dejó estar más asentado y de toda la faena sobresalió una
serie con la izquierda plena de cadencia y ritmo. No siguió por esos
derroteros el trasteo de Castella y sí por las cercanías y el arrimón.
Otra estocada desprendida, esta vez tras un pinchazo, y otra oreja que le
abría la puerta grande, ayer no tan grande, de la Misericordia.
Uceda encandiló con la espada. Dos buenas estocadas y poco más en una
tarde en la que no se acopló con sus toros, al igual que Jesús Millán,
que tampoco se entendió con los de Ibán.
El País TOMÁS
BLANCO. A
gazapear tocan
Los ivanes, aunque bien presentados, taparon carencias al saltar
aparatosos por delante. Por problemas, dieron los inherentes a su casta.
En estos tiempos en los que los actuantes se traen estructurada la faena
del hotel, que la lidia ni se sabe para qué es ni para qué sirve, cuando
aparecen contratiempos por pequeños que sean, los artistas pierden los
papeles y el que no corre, gazapea. A Uceda Leal le tocó por primero el
inválido del encierro. A toro mortecino, simulacro de faena pesada hasta
rayar el aviso. En el otro, gazapeó sin encontrar sitio. Dejó lo mejor
de la tarde al ejecutar un fenomenal bolapie que rodó al toro sin
puntilla.
Jesús Millán no tuvo suerte con el lote. Su desconfianza y falta de
mando convirtieron sus trasteos de muleta en un angustioso sinvivir en los
tendidos.
En cambio a Sebastián Castiella le tocó bailar con el mejor lote del
encierro. A pesar de estar siempre fuera de cacho. De jamás cargar la
suerte, de numerosos enganchones, de liquidar a su primero de indigno
bajonazo, y al otro de pinchazo más estocada caída y trasera le
concedieron oreja por todo. Increíblemente le abrieron la puerta grande.
Los aficionados dejaron constancia de su protesta, lo que obligó al
diestro francés a dejar el primer trofeo en manos de su cuadrilla. También
quedó el temor que si por nada se abre la puerta grande, ¿qué pasará
el día que aparezcan las figuras? ¿Habrá que ir a buscar orejas al
matadero?
Buena nota debieran tomar presidentes y asesores porque en ellos está
el deber y la obligación de salvaguardar la integridad y dignidad de una
plaza de primera, a no ser que lo que se pretenda es dejarla para años
venideros como de segunda. Rumores hay.
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