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Feria del Pilar
ZARAGOZA
Tarde del miércoles, 13 de octubre de 2004
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Marqués
de Domécq, desiguales de
presentación, con poca fuerza y de mal juego en general.
Diestros:
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónica de la prensa:
PortalTaurino, ABC, El
País
PortalTaurino.
JAVIER
SESMA. Lo
mejor lo hizo El Fandi en banderillas
Con 3/4 de entrada se ha lidiado
un encierro completo de "Ganadería Marqués de Domécq"
desigual de presentación, con poca fuerza y de mal juego en general.
Miguel Abellán no pudo
entenderse con su primero debido a la poca fuerza y raza que demostró el
toro. Mató de forma fea y fue silenciada su labor. En el
cuarto no le quedó más remedio que ejercer de enfermero y eso va a
contraestilo del madrileño. No obstante el público percibió el esfuerzo
y fue ovacionado, tras un aviso.
David Fandila El Fandi
puso la plaza boca a bajo con las banderillas en sus dos toros y arrancó
olés con fuerza con el capote, pero luego ya no fue lo mismo. No
pudo hacer descolgar a su primero y en el quinto que parecía que tenía
mas recorrido, intentó ligar hasta que el toro se rajó. Mató a la
primera y el público le pidió las dos orejas. El presidente, con buen
criterio, sólo concedió la primera.
Miguel Ángel Perera
estuvo firme y toreo con su primero dándole series por el pitón
izquierdo que llegaron a los tendidos, pero luego el animal se rajó y no
acabó aquello de rematar. Ovación tras aviso. En el que cerraba
plaza se dejó tocar los engaños más de la cuenta, pero el descastado
del "Marqués" tampoco merecía más esfuerzo. Lo mató
limpiamente y también fue ovacionado, tras un aviso.
Tarde para olvidar.
ABC. ANGEL G. ABAD. El
Fandi, pasiones al por mayor
Nadie le puede negar a El Fandi que ayer puso la Misericordia al rojo
vivo, que tuvo al público de su parte y que desde el primer par de
banderillas al segundo de la tarde a la estocada con que despenó al
segundo de su lote levantó pasiones por doquier, un atracón de pasión,
en donde al final llegó a valer todo. Y no valió todo, pese a la bronca
que se llevó el presidente. El señor Pasamontes se fue a poner en su
sitió ayer -¡qué también es mala suerte para el diestro granadino!-,
en una Feria en donde la benevolencia del palco ha sido más que notable.
Oreja de más o de menos, puerta grande robada o no terminada de ganar, lo
cierto es que El Fandi dio alegría a una tarde que discurrió en muchos
momentos por la vía del aburrimiento. Y una vez reconocida la voluntad
titánica por divertir y el encomiable afán por alcanzar el triunfo, habrá
que reconocer que tras un espectacular e impecable tercio de banderillas a
su primero la faena de muleta bajó en picado la temperatura. Por el toro,
pues es verdad que el del Marqués se quedaba cortó y no humillaba. Y
también es cierto que, pese a la pasión que despertaron los tres pares
al quinto, la frialdad del análisis dice que la colocación fue desigual
y además el último por los adentros lo colocó más que a toro pasado.
Sin embargo, los espectadores como locos y esta vez con la muleta una
primera serie con la mano derecha tuvo largura y temple. En ese momento el
domecq se rajó y El Fandi se esforzó en mantenerlo tras los vuelos de su
muleta. Labor esforzada, firme y valerosa que remató de una estocada.
Miguel Ángel Perera sorprendió en un quite por chicuelinas al segundo y
en otro por gaoneras al tercero. Con la muleta, muy asentado, quizá un
tanto frío por su elevada estatura, pero torerísimo en la búsqueda
siempre del buen toreo. Los naturales sobresalieron en una faena en la que
se acopló muy buen con un toro descompuesto al que sacó más de lo que
ofrecía el animal. Sin embargo, no acertó con las distancias en el
sexto, con el que no se entendió, pese a ser el más potable de la
deslucida corrida del Marqués de Domecq.
Miguel Abellán sigue sin entrar en Zaragoza. Ayer mitad por los toros
mitad por un ánimo un tanto rebajado. Dos faenas largas, con mucha
cantidad y nula calidad. Mecánico y rutinario.
El País TOMÁS
BLANCO. Llevárselo de violín
Tras confirmarse el rumor de que la empresa mediado el verano se da una
vuelta por las distintas dehesas en pos de los toros ganga de las mismas,
los aficionados zaragozanos encuentran respuesta razonable al vergonzante
ganado que se lidia en la feria. Ayer no fue una excepción. Los toros
ganga son un chollo. Ni asustan, ni mochan, ni muerden y se dejan hacer de
todo. Otro tema es que los artistas lo sepan aprovechar.
El Fandi, por ejemplo, los aprovecha a su manera. Torero de zapatilla
inquieta (quizá por deformación rehiletera), le bastan un par de largas
cambiadas, unas chicuelinas al paso, unas aragonesas al trote y el violín
a la carrera con adorno en turbo marcha atrás para llevar el delirio a
los tendidos. El Fandi abusa de los toros ganga, tiene más facultades que
los seis lidiados juntos. Eso carrera adelante, porque corriendo para atrás
les saca una vuelta. Como torear es otra cosa, con la muleta no pasa de
vulgar pegapases. Se dejó ir el quinto. Un toro de puerta grande para
hacer el toreo y no la pantomima ridícula que largó. El Fandi se lo
lleva de violín. Los aficionados querían hacer un escrito para dirigírselo
a quien proceda en solicitud de sanción económica para el diestro
granadino por haberse dejado sin torear al hasta ayer toro de la feria.
En cambio, a Miguel Abellán o no le van los chollos o le caen grandes.
Inhibido de la lidia de sus dos oponentes, trasteó sin pena ni gloria a
su blando primero. En el otro, que brindó al público por aquello de
hacer las paces, se vio arrollado, tropezado y enganchado por el inocente
animal. Perdidos los papeles, recurrió al arrimón. Pero ni por ésas
convenció. Esto enfadó no sólo a sus seguidores, sino al aficionado en
general que siempre espera lo máximo del torero madrileño.
A Miguel Ángel Perera, nuevo en la plaza, le pilló pegando trapazos a
diestra y tocata el aviso que le mandó el presidente. En el que cerró
festejo, le volvió a suceder lo mismo. Perera no entiende de chollos, lo
suyo es pura voluntad a destajo. Lógico, por otra parte, el muchacho está
recién alternativado y le faltan corridas para ir haciéndose un
hueco en la tan difícil profesión que ha escogido.
Por fin, el presidente estuvo en su puesto y cumpliendo con su obligación.
Prueban su acertada labor las soluciones que a lo largo de la tarde recibió
de los aficionados al darle por certeras las decisiones que tomó.
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