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Cartel censurado, ya sin los cuernos
La
censura llega a los carteles taurinos
Eduardo
Marín: "No pretendíamos faltar a nadie con los cuernos"
Los diseñadores han modificado el póster con la sede
de las Cortes aragonesas
F. VALERO 05/03/2004
La polémica levantada por el cartel anunciador de la
feria taurina de primavera en Zaragoza, en el que las torres de La
Aljafería aparecían adornadas con cuernos de toro, ha causado
"una gran sorpresa y estupefacción" a los autores del diseño.
El póster había sido encargado por los empresarios del coso zaragozano
a la agencia de publicidad Resultado.
"No pretendíamos faltar a nadie poniendo unos
cuernos de toro sobre las torres de la sede de las Cortes
aragonesas", afirmó ayer Eduardo Marín, gerente de Resultado, que
tiene su razón social en San Sebastián.
Las Cortes de Aragón pidieron el miércoles la inmediata
retirada del cartel, que ya ha sido sustituido por otro en el que sigue
apareciendo el Parlamento autonómico, pero desprovisto de las astas que
motivaron la protesta oficial.
"SIN MALICIA" "Si hubiéramos sabido que ese detalle podía
sentar mal --comentó Marín--, no se nos habría pasado por la cabeza
ponerlo en el cartel".
"Desconocía que La Aljafería fuera la sede de las
Cortes", reconoció el publicista. "Personalmente --manifestó--,
no acabo de entender que los cuernos hayan podido generar una polémica,
porque lo cierto es que el cartel únicamente hacía referencia a la
fiesta taurina y no tenía connotaciones negativas de ninguna
clase".
"No había la más mínima malicia y, por supuesto,
tampoco queríamos ofender a nadie", agregó el gerente de
Resultado, quien señaló que ha empleado los cuernos en carteles
taurinos de otras ciudades "sin que nadie se haya
escandalizado".
"Pienso --precisó Marín-- que el cartel no ha sido
debidamente interpretado y que se ha sacado de su contexto un asunto que
atañe exclusivamente al mundo del toro".
La idea de sacar La Aljafería en un cartel taurino fue
de todo el equipo de trabajo de la agencia, que buscaba un edificio
representativo de la capital aragonesa, según el publicista. "Nos
gustó el monumento por su plasticidad, es decir, por razones meramente
estéticas", agregó. "Nos dimos cuenta de que las torres podían
emplearse como cabezas de toro y de que daban juego para colocarles las
astas".
UN SIMBOLO DE LA CIUDAD De hecho, cuando estuvo terminado el diseño,
Eduardo Marín contactó con varios conocidos aragoneses para
comentarles la idea que había plasmado en el cartel. "Y ninguno de
ellos --enfatizó el diseñador-- puso el menor inconveniente".
El equipo de Resultado modificó ayer el póster. Borró
los cuernos y retocó ligeramente el fondo para no dejar huellas del
precipitado cambio, si bien el cartel original todavía está pegado en
las puertas e interiores de numerosos establecimientos zaragozanos.
"Es una lástima", manifestó el gerente de la
empresa. "Elegimos La Aljafería como símbolo de la ciudad, de la
misma manera que otro año pusimos un paisaje monegrino, y nos hemos
encontrado con una polémica que no tiene sentido".
En cuanto al estilo del cartel censurado , "se
trataba --en palabras de Marín-- de que, utilizando unos recursos naíf,
consiguiera captar la atención de los aficionados".
CONCHA MONSERRAT - ZARAGOZA
La pacatería se extiende como un reguero de pólvora y lo políticamente
correcto causa estragos. Ahora le ha tocado el turno a un divertido
cartel que anunciaba en Zaragoza la feria taurina de primavera, que
comienza el día 21. Ejecutado por la empresa donostiarra Resultados,
mostraba un dibujo de La Aljafería -el palacio de la alegría, como le
llamaban los árabes-, en cuyas torres salen cuernos de toro. Pero
alguien vio más allá e interpretó que el gráfico era un insulto a la
institución que alberga el palacio: Las Cortes, el Parlamento de la
comunidad aragonesa. Así que varios ciudadanos escribieron cartas
rogando que se tomasen cartas en el asunto. Y se han tomado. La letrada
mayor de la institución, Vega Estella, envió una carta a la empresa
que explota la plaza rogándole que quitase de su página web el cartel
-cosa que ya ha hecho- y que enmendase en lo posible lo que para algunos
era una falta de respeto. Ignacio Zorita, el empresario, no entiende
nada. "Los toros son cultura, el cartel era bonito, nunca pensamos
en insultar...", pero lo cierto es que se afana en complacer esa
peculiar petición. No hay nada que hacer con las entradas de los abonos
que salen a la venta el lunes, y tampoco con los carteles que ya están
pegados -son ya objeto de colección- y los divertidos cuernos que
animan las almenas del hermoso palacio se borrarán, como antes se subían
los escotes de las artistas o se tijereteaban los besos en las películas.
Tampoco es la primera vez que desde la instituciòn se mete en vereda a
un artista. Hace años, uno de los dibujantes más geniales de Aragón,
Antonio Postigo, que publica sus tiras diariamente en El Periódico de
Aragón, vio cómo se ponía a caldo un folleto sobre la historia del
palacio y se tildó de machista. Afortundamanete, el cómic no se retiró.
Debe ser que en La Aljafería pesa más la mojigatería de Isabel la Católica
que la alegría de los Omeyas.
Zaragoza:
temporada 2004
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